29 de enero de 2012 10:34 AM
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La industria de la carne está en rojo

Anticipan que habrá más cierres de frigoríficos en 2012; la crisis global, la sequía y hasta la quita de subsidios a los consumidores los perjudica.

En la góndola, la gente se queja de que la carne está cara o, al menos, mucho más cara de lo que estaba acostumbrada a pagarla. Sin embargo, en los frigoríficos se quejan de que los números no cierran.

La realidad es que, pese al incremento de los precios, la industria de los comercializadores de carne vive su peor momento en una década, y no hay señales de que su situación mejore. Incluso hay quienes advierten que podría empeorar en el corto plazo.

Hace algunas semanas, el grupo brasileño JBS, dueño de Swift, fue noticia por el cierre de su planta en Venado Tuerto. Pero, en contexto, es uno más de muchos otros casos. En dos años, de hecho, cerraron sus puertas 120 de las 550 plantas que existían en el país, y se destruyeron 13.200 empleos sobre un total de 32.000, según los datos que se manejan en el sector.

“El mayor problema de la industria es la falta de animales para faena”, explica Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes de la República Argentina (Ciccra). “Este es un negocio de volumen y de márgenes chicos, en donde el valor del animal es el 85% del costo de producción”, explica.

Desde 2006, año en que el gobierno de Néstor Kirchner intervino el mercado de la carne para garantizar precios bajos en el mercado interno, los productores empezaron a liquidar cabezas. El stock ganadero cayó un 17% entre 2008 y 2010. Si bien en un primer momento la sobreoferta de ganado benefició a los frigoríficos, la ecuación se revirtió al poco tiempo, cuando ante la menor cantidad de hacienda disponible provocó un alza del precio de los vacunos.

“Hay una capacidad instalada de entre 18 y 19 millones de animales para faenar al año, y hoy estamos en 11 o 12”, ilustra Jorge Torelli, gerente general del frigorífico Mattievich.

En rigor, la mayoría de los frigoríficos opera a pérdida en la actualidad. De acuerdo con los cálculos del sector, el margen que les queda entre la venta de la media res en el mercado y la venta de las menudencias, el cuero y los restos del animal no suma lo suficiente como para cubrir los gastos que tienen entre salarios (que en 2011 aumentaron un 32% en tres cuotas), operación de la planta (luz, agua, entre otros servicios), logística e impuestos (ver infografía). Para empeorar aun más los números del sector, la crisis internacional provocó recientemente una fuerte caída del precio del cuero.

“Es muy poco lo que transforma y agrega la industria, por lo que los márgenes son chicos”, refuerza el dueño de un frigorífico enfocado en el consumo interno, que pidió no ser nombrado. “Hoy los márgenes se logran porque se patea para adelante el pago de impuestos o se los ignora. El problema es que en este caso no sabés cuándo te van a cortar la cabeza”, dijo la fuente. Además, según afirma, claramente hay una diferencia entre quienes operan de manera informal y quienes tratan de hacer las cosas bien.

En la industria, no obstante, hay quienes hacen un mea culpa y señalan que, una posibilidad de mejorar los márgenes sería entregar productos con mayor terminación, en otras palabras, pasar más de la media res al box beef (cortes envasados al vacío). Sin embargo, comenta Schiariti, una traba para ello es que sólo los supermercados reciben este tipo de cortes, mientras que la mayoría de las carnicerías (donde se coloca el 87% de la carne vendida en el mercado interno) no quiere romper con la tradición de la media res. “Sería bueno poder darle valor agregado; si se comercializara todo en box beef , la carne valdría un 20% más”, dice Schiariti.

Al mismo tiempo, con balances en rojo y, en muchos casos, deudas impositivas, son contadas las empresas que pueden lograr un financiamiento bancario, que les permita salvar los números o hacer nuevas inversiones.

Barreras a la exportación

“En la ganadería siempre hubo ciclos, pero ahora la fase mala está profundizándose por efecto de las políticas públicas”, señaló, por su parte, un directivo de un frigorífico exportador. “El Gobierno además tiene una enorme capacidad de fuego: hoy si quiere no te da los permisos para exportar y te morís”.

La industria se divide entre los frigoríficos de exportación y los de consumo nacional, regional (que pueden vender carne en alguna provincia) y municipal. Pero el control por parte del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, de los cupos de exportación terminó haciendo que más jugadores se volcaran al mercado interno. Moreno les estableció a los exportadores una ecuación simple, pero insuficiente: por cada 2,5 toneladas que exporten, deben garantizar una en la plaza local, a precios bajos (“la barata”, como se la conoce en la jerga).

Los resultados de la política estatal están a la vista: las exportaciones cayeron un 64% de 2009 a 2011. Según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), el año pasado se vendieron al exterior apenas 240.000 toneladas de res con hueso, el volumen más bajo desde 2001, cuando el brote de fiebre aftosa cerró prácticamente por completo los mercados para la Argentina.

Un horizonte desalentador

En el corto y mediano plazo, las perspectivas no son muy alentadoras, y Schiariti admite que habrá más cierres de plantas y destrucción del empleo. Por lo pronto, porque el ciclo de la ganadería demora generalmente entre tres o cuatro años, si no más. Esto significa que llevará un tiempo recuperar el stock de cabezas y así, incrementar la oferta de materia prima.

Pero, además, en abril se reabren las paritarias del sector, que amenazan con seguir poniéndole presión a los márgenes del negocio.

Mientras, el precio de la carne en el mercado minorista -única variable que podrían ajustar, y que ayudaría a incrementar los márgenes- ya no admite más subas, según coinciden en la industria. Incluso, hay técnicos que anticipan una caída en los precios de venta al consumidor en los próximos meses, porque el cierre de las exportaciones dejó una sobreoferta de novillos pesados que deberán colocarse en el mercado interno.

“El precio lo pone el consumidor”, dice Schiariti. “Y dependerá de cómo vengan los salarios y el impacto que tengan la eliminación de los subsidios en sus bolsillos. Pero todo hace pensar que 2012 va a ser un año difícil”, agregó el directivo.

Aun así, hay unos pocos que no se resignan. Y pese a que echan por tierra lo que consideran a esta altura “el mito de que la Argentina tiene mucha carne y barata”, aseveran que, de existir una buena política de estado, la industria podría recuperar parte de le lustre perdido. “Tenemos potencial para contar con la mejor carne del mundo, y barata, pero no lo estamos aprovechando”, se lamentan.

EN DESCENSO
16,7%
Es lo que cayeron las exportaciones de carne -tanto enfriada, como congelada y procesada-, en 2011 versus 2010, según Ipcva.

13.200
Son los puestos de trabajo que se destruyeron en la industria en los últimos años, sobre un total de 32.000.

120
Son las plantas frigoríficas que cerraron en dos años, sobre un total de 550, según señalan en el sector.

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