15 de enero de 2010 19:30 PM
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Porcinos más pesados

Con los avances tecnológicos, los cerdos alcanzan hoy su máxima tasa de deposición muscular o potencial productivo alrededor de los 100 kg. de peso vivo, justo cuando según la costumbre, son sacrificados. Sin embargo aumentar el peso de faena ejercería un notable impacto en la productividad y el retorno económico si es que no se perjudica mucho la conversión alimenticia, el contenido de magro ni la calidad de la carne.

Con los avances tecnológicos, los cerdos alcanzan hoy su máxima tasa de deposición muscular o potencial productivo alrededor de los 100 kg. de peso vivo, justo cuando según la costumbre, son sacrificados. Sin embargo aumentar el peso de faena ejercería un notable impacto en la productividad y el retorno económico si es que no se perjudica mucho la conversión alimenticia, el contenido de magro ni la calidad de la carne.

Algo de esto ya ha sido percibido por muchos productores y en varios países existe una clara tendencia en tal sentido. Pero, para definir esta posibilidad con mayor precisión, técnicos del Grupo Porcinos de la Estación Experimental Pergamino del INTA llevaron a cabo algunos estudios.

A dieta

Usando dietas estándar en base a maíz y expeller de soja, se midió en capones y cachorras, cómo evoluciona la conversión alimenticia (kg. de alimento consumido para ganar un kg. de peso vivo), a partir de los 30 kg. de peso. Es decir lechones a la salida de la recría, hasta los 130 ó 140 kg. de peso final. En el gráfico 1 se presenta esta relación, de comportamiento claramente lineal, donde se puede apreciar que en tanto la conversión alimenticia hasta los 100 kg. de peso (convencional) está cerca de un valor de 3, trepa hasta un valor de 3,2 – 3,3 al peso alto de faena, es decir un incremento del 10 por ciento.

Dichos parámetros resultaron iguales en ambos sexos y en contra de la creencia tradicional, no representa un marcado deterioro. Con la atenuante de que las raciones por encima de los 100 kg. son más baratas por la reducción en el contenido de proteína.

Las velocidades de crecimiento se mantienen prácticamente en su máximo nivel por arriba del peso convencional aunque muestran una tendencia declinante, especialmente en capones, pero no en las hembras que la mantienen aunque éstas crecen algo más lento en todas las etapas.

Más derivaciones

El efecto más marcado se nota sobre el contenido de magro de las canales, especialmente en los capones, que exhiben una reducción de alrededor del 0,75 por ciento por cada 10 kg de aumento en el peso de faena; mientras que en las cachorras dicha acción es mucho menos notable y tal vez, alcance una caída equivalente a la mitad de esa magnitud. Si se trata de cerdos genéticamente magros la reducción del contenido de magro tiene menos relevancia que en cerdos corrientes, pero sería dramática en los gordos.

Otra implicancia que se deriva nítidamente es la conveniencia de alimentar por separado, al menos en las fases de terminación, los capones de las cachorras, que se pueden finalizar a pesos diferenciales alojándolas y manejándolas como categorías separadas, con sus propias dietas.

Coincidiendo con los resultados de la bibliografía, en estos ensayos no fueron afectados por el incremento del peso ni por el sexo los caracteres de calidad de carne medidos: pH, terneza y pérdidas por cocción, vale decir que el aumento del peso final no perjudica las propiedades sensoriales, en particular la terneza que a priori podría verse afectada.

Los números

La respuesta económica se muestra en el gráfico 2 donde se ve una relación directa entre los pesos de faena estudiados y el margen bruto por cabeza. El fenómeno que más incide en este resultado es la acción de "dilución" del costo del lechón salido de la recría (30 kg de peso) al concentrar éste el costo de las etapas de reproducción y recría, altamente onerosas. Hay que notar que aunque los costos de producción aumentan, el ingreso lo hace más que proporcionalmente al venderse más kilos por cabeza, compensando con creces el deterioro de la conversión alimenticia y del contenido de magro.

Conclusiones

La productividad y rentabilidad de un establecimiento, o incluso del plantel, puede crecer con una medida de manejo tan simple como la propuesta, ofreciendo además canales de mayor tamaño con cortes para consumo fresco más atractivos, comparables a los de terneros.

INTA Pergamino

Fuente:

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