30 de enero de 2012 23:25 PM
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Exportaciones de uva de mesa con buenos precios

CHILE : Tras una ba.ja de hasta 40% de los valores en EE.UU. respecto del año pasado, se espera una mejoría en febrero. El fenómeno marca un cambio definitivo en la comercialización de la fruta temprana en este mercado

El golpe se sintió fuerte. Esta debía ser la cuarta temporada con precios altos para las uvas de mesa, el mayor cultivo frutícola del país. Sin embargo, pasó lo contrario. Los precios se desplomaron en la partida.

“En lo que llevamos de exportaciones, el valor de las cajas bajó entre 30% a 40% respecto de la partida de la temporada pasada”, admite Juan Colombo, gerente de uva de mesa de Subsole.

La caída de precios no sólo es un problema coyuntural, especialmente para los productores que abren la temporada, sino que refleja un cambio estructural en la comercialización de uva de mesa en Estados Unidos, el principal mercado para Chile.

En todo caso, los nubarrones están desapareciendo. La llegada de febrero marcará el inicio de la recuperación en los precios. El remate de la temporada también es visto con optimismo, por cambios en la demanda china y europea.

California se renovó

A la hora de explicar la caída de los precios, el crecimiento de la oferta de Perú y la presencia de Brasil son la respuesta más común. Sin embargo, la variable más importante es el cambio en la oferta de uva tardía californiana. “Ese factor explica el 70% del escenario que vivimos en las últimas semanas”, ilustra Colombo.

Se trata de la masificación variedades como luisco, autumn king, scarlotta o vintage red, entre otras. Ellas han permitido a los productores gringos llegar con crecientes volúmenes al invierno del hemisferio norte, justo en el momento en que comienza a arribar la oferta chilena.

Esta tendencia se expresó con más intensidad este año, debido a las expectativas de una fuerte caída en la producción de Copiapó, por las heladas de primavera. Se habló de una baja de hasta dos millones de cajas. Los recibidores y distribuidores norteamericanos optaron por disminuir la velocidad de la venta y retener una importante cantidad de cajas, principalmente californianas, pero también peruanas y brasileñas, en los frigoríficos para aprovechar los esperados  mejores precios de diciembre y comienzos de enero.

Mientras que a mediados de diciembre de 2009 quedaba 1,1 millón de cajas de uva de California guardadas, a igual fecha de 2010 subió a 2,6 millones. En 2011 el stock se disparó a 4,2 millones de cajas a mitad de diciembre.

Hay que tener en cuenta que usualmente una caja de uva de mesa tardía californiana se transa en cerca de US$ 15, principalmente por su menor calidad. En cambio, lo normal para los primores chilenos es que partan  en cerca de US$ 40 por caja. La tentación por aprovechar la ventana que iba a dejar Chile fue demasiado grande.

El problema es que la mentada caída no fue tal. Los volúmenes exportados a Estados Unidos hasta la primera semana de enero fueron de 62.700 toneladas, 500 toneladas más que a igual fecha de la temporada anterior.

La diferencia entre las expectativas y la realidad se explica principalmente porque se embaló una gran cantidad de uvas nortinas de calibres pequeños, que usualmente no califican para ser embarcadas.

 Los exportadores chilenos esta vez no pudieron recurrir al argumento de que su uva es mucho mejor que el remanente de California. Primero, por el calibre de una parte importante de su propia oferta; y, en segundo lugar, porque la uva norteamericana llegó con mejores atributos que en temporadas anteriores.

Se viene la recuperación

En todo caso, la pesadilla de diciembre y enero estaría terminando, paradójicamente gracias a los bajos precios de la partida de la temporada.

“La demanda por fruta en Estados Unidos, a pesar de las noticias que hablan de recesión, está buena. Además, los consumidores de ese país son muy sensibles a los precios. Como las uvas no están caras este invierno, las cadenas de retail disminuyeron rápidamente sus stocks”, afirma Manuel José Alcaíno, presidente de Decofrut.

El quiebre de precios para las uvas chilenas en EE.UU. se notaría en febrero. A comienzos de mes se sentiría el ajuste en la oferta que los productores de Aconcagua realizaron a mediados de enero. Hay que considerar que un barco tarda 12 días en llegar desde Chile a ese país.

Aunque anticipar un escenario más allá de febrero es más especulativo, hay un par de elementos para apostar a que la recuperación de precios se mantendrá.

Luego del crecimiento de la demanda china el año pasado, el apetito de los importadores orientales por uva de mesa chilena se incrementó. Se espera que las compras aumenten en poco más de un millón de cajas.

Otro elemento que ayudaría a despejar el mercado norteamericano es la mayor demanda de las cadenas de retail europeas. Varias de ellas se han mostrado activas en cerrar tratos con exportadoras chilenas. La razón es que cortaron sus relaciones con productores de la India, pues por segunda vez en las tres últimas temporadas se detectaron dosis importantes de clormequat, un regulador del crecimiento, en uvas de mesa indias.

Parece que está temporada terminará bastante mejor de lo que comenzó.

 Salto en productividad

“Vemos el efecto de enviar uva de calibres no adecuados, no sólo en Copiapó sino que también en Aconcagua, pensando que igual la iban a comprar en Estados Unidos. Fue un error que los productores sólo corregimos avanzado enero”, admite Rodrigo Echeverría, fruticultor de Los Andes.

La lección luego de la caída de precios es que el mercado norteamericano cambió. La buena oferta tardía californiana ya no permite descuidos.

Sin embargo, también es importante replantear los niveles de producción por hectárea de los huertos nortinos. La baja de precios de la partida llegó para quedarse, por lo que pensar en huertos de flame con producciones de 1.500 cajas por hectárea ya no es viable.

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