30 de enero de 2012 03:21 AM
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Flores, un negocio que toma color

CHILE : Grandes proyecciones ven los expertos para esta industria, que representa US$ 70 millones en el mercado interno y US$ 3 millones en exportaciones,

No es nada de despreciable. El mercado interno para la flor cortada en Chile se calcula que mueve alrededor de 70 millones de dólares anuales, mientras que las exportaciones en promedio llegan a aproximadamente tres millones de dólares en los últimos años. Las cifras indican que esta industria puede crecer mucho más, tanto a nivel local -en el que está mayoritariamente volcada- como en el exterior, luego del proceso de reconversión que ha vivido hacia productos con mayores ventajas que los tradicionales.

“El sector está en un punto de inflexión”, señala un estudio de Odepa. La futura expansión del negocio depende de la capacidad que tenga para enfrentar las deficiencias existentes y llevar adelante acuerdos público-privados que ayuden en esa tarea, añaden Alfonso Traub y Bárbara Vicuña, los autores.

Falla la logística

La producción de flores con miras a exportación partió equivocando la ruta. Imitó la oferta de los grandes países exportadores de la región, como Colombia y Ecuador, con especies tradicionales, como claveles, rosas, lilium, con las cuales no se podía competir. En los últimos años se ha registrado un vuelco hacia otras flores en las que sí el país tiene ventajas, por su geografía y clima.

La situación se grafica claramente si se considera que en 2002 la mayor participación en los envíos al exterior la tenían los lilium con el 70%, mientras que en 2011 la mayor tajada correspondió a las peonías con 43,4% y un millón 325 mil dólares exportados. Los lilium, en tanto, representan hoy sólo el 0,2% del total exportado. Otras especies se han añadido a la oferta chilena, como fresias (US$ 500 mil), ranúnculos (US$ 350 mil) o gencianas (US$ 95 mil), y se espera que sigan creciendo.

El gran potencial existente se da también por ser oferta de contraestación.

“Se están aprovechando las oportunidades, especialmente en períodos de alta demanda en el hemisferio norte, como el Día de todos los santos, Navidad, Año Nuevo, Día de San Valentín y Día Internacional de la Mujer, señala Odepa.

Otra señal la recibieron  dirigentes de la Asociación de Productores y Exportadores de Flores, APEF, quienes junto a representantes de empresas productoras participaron en septiembre pasado en la feria internacional Proflora, en Bogotá, Colombia.

“Por primera vez participamos en esta feria, la más importante de América. Fuimos una de las muestras más visitadas y tuvimos un impacto tremendo, precisamente por el tipo de flor que expusimos, que se salían de las tradicionales. Llevamos tulipanes, leucospermun, peonías, y la verdad es que se nos acercaron compradores de muchos países. Incluso de Brasil, que estaban interesadísimos porque  se dieron cuenta que podían tener acceso, por ejemplo, a tulipanes desde más cerca que importarlos de Holanda”, señala Mario Cely, gerente general de APEF.

Para potenciar la hasta ahora estancada industria, hay que saltar algunas vallas.

“El mayor problema ha sido el no contar con una logística apropiada para este tipo de producto. La infraestructura aeroportuaria tiene una limitada capacidad para manejar las flores de corte, cuya oferta aún está muy en ciernes. Se trata de productos de alta perecibilidad, bajo peso y gran volumen, con presencia temporal, frente a  otros productos más consolidados y que disputan el mismo espacio, tales como fruta fresca y pescados”, señala Odepa

Los dirigentes de la Asociación de Productores -que representa cerca del 40% de la producción nacional- tienen como meta que las exportaciones lleguen a US$ 25 millones en cinco años.

“Lo hemos planteado a las autoridades de Agricultura y hemos tenido reuniones con la Dirección de Aeronáutica”, indica Mario Cely. Lo que falta, dice, es investigar en los temas de empaque y embalaje.

Otro tema a resolver son los permisos fitosanitarios para exportar. De hecho, con Colombia existe la posibilidad de establecer convenios y usar los espacios abiertos por las comercializadoras de ese país en el extranjero, pero hasta ahora no se ha avanzado.

También se requiere incorporar a todos los productores de flores a la asociación, para tener mayor representatividad.

Amplio campo para crecer

En el mercado interno también se puede crecer fuertemente. Y los productores están conscientes de las oportunidades.

A nivel local el mercado es bastante informal y poco desarrollado. El 70% de la producción proviene de la agricultura familiar campesina.

El consumo per cápita es de cuatro dólares, que se considera bajo respecto de US$ 27 de EE.UU., US$ 54 de Gran Bretaña o los US$ 8 de Argentina.

“Esto significa que con campañas de promoción efectivas, si consiguiéramos solamente un dólar más, estaríamos hablando que se aumentaría en siete veces el consumo de flores a nivel nacional”, opina Cely.

La apuesta es llegar a US$ 100 millones en cinco años.

Para eso se requieren proyectos bien planificados que desarrollen tanto la exportación como lo interno.

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