16 de enero de 2010 08:19 AM
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Trigo  :   Una carga demasiado pesada

Cuando resulta casi imposible vender la cosecha triguera, el Gobierno anunció medidas para reactivar las ventas del cereal cuya efectividad es puesta en duda por todos los actores del sector.

Lejos quedó el tiempo en que la Argentina era sinónimo de trigo. Bajo el slogan oficial de la defensa del pan y la mesa de los argentinos, hoy los productores dicen estar en una situación inverosímil: no tienen a quién vender el cereal. El Gobierno, en tanto, intentó esta semana calmar la furia del campo con una serie de medidas acordadas con la exportación y los molinos que no convencen a casi nadie, ni siquiera a los que firmaron los acuerdos. Además, para complicar las cosas, el Gobierno se reunió el mismo día y en diferentes horas con los ministros de Agricultura de Buenos Aires y La Pampa, los exportadores, los molinos, la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carpab) y las cuatro entidades, acordando con cada uno por separado medidas que van desde créditos para la molinería hasta más toneladas para la exportación y la urgente normalización de la venta del trigo. El desorden con que se llevó a cabo la negociación es para muchos un fiel reflejo del caos que reina desde hace cuatro campañas en las ventas el mercado triguero argentino. "Las medidas que anunció el Gobierno ayudan, pero falta lo principal, que es tener precio. Nosotros no creemos en una economía dirigida, donde el Gobierno dice cuándo y a qué precio se compra", explicó el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías. "Por otro lado, los anuncios alcanzan sólo a 3,5 millones de toneladas de trigo. Hay otros 5 millones de toneladas para las que no se está pensando ninguna solución. Van a quedar muchos productores afuera", acotó. "Somos muy conscientes de que esto es una solución parcial y que no responde a lo que necesitamos, que es un libre mercado", explicó Alfredo Rodes, director de Carbap, entidad que fue criticada por algunos ruralistas por reunirse con Domínguez antes que la Comisión de Enlace para gestionar la compra de trigo bonaerense. ¿Y por qué las entidades avalaron anuncios de los que no están del todo convencidos? "Queremos creer en Julián Domínguez, que parece dispuesto a solucionar el problema. Tenemos que darle una oportunidad y tratar de arreglar la situación en forma pacífica. Tiene que ser rápido, porque las bases no tienen mucha tolerancia", dijo el vicepresidente de la Rural, Alejandro Delfino. "En nuestro caso, se nos ofreció una vía para comercializar el trigo de los productores del sudoeste bonaerense, que viven exclusivamente del trigo y estaban muy ahogados. Necesitábamos intentar un arreglo. Si no cumplen, protestaremos", dijo el presidente de Carbap, Pedro Apaolaza. Del lado de los compradores de trigo tampoco hay mucha confianza en los anuncios de la Casa Rosada. Los molineros tienen fe en el acuerdo por el cual deberán comprar 1,5 millones de toneladas a productores chicos con créditos oficiales, pero creen que pagarán un costo muy alto para cumplir con la promesa. "Los anuncios son una herramienta excelente para paliar el problema del productor. Porque esto, que quede claro, es para ayudar al productor y beneficia a nadie más que a él", explicó Alberto España, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM). "Vamos a hacer un esfuerzo para cumplir lo pactado, porque el 80% de los molinos son pymes. Vamos a tener que alquilar acopios para guardar el trigo y cargar con ese costo. Vamos a comprar trigo entrerriano, que es forrajero y no nos sirve, porque entendemos la necesidad del productor. El Gobierno no le hizo ningún favor a la molinería con esto", dijo España. Para la exportación, los anuncios efectuados por la Presidenta y Domínguez fueron una sorpresa. "Nos dijeron que tal vez nos permitían exportar 250.000 toneladas de trigo si Guillermo Moreno no se oponía, pero no lo confirmaron. Después lo vimos en la televisión", explicaron. Sobre la promesa de Domínguez de una posible apertura de 1,5 millones de toneladas más para la exportación, los exportadores manifestaron sus dudas. "Si hubiera trigo suficiente, para nosotros es una fiesta poder exportar más. Pero el problema es que no sabemos cuál es el stock de la cosecha anterior, y por eso es difícil calcular el excedente. No se puede seguir liberando alegremente toneladas si no sabemos si después vamos a tener que importar trigo para cubrir un faltante", analizó un alto ejecutivo de la exportación. Operatoria engorrosa Una de las cuestiones que más dudas despiertan es la instrumentación de las medidas anunciadas, como por ejemplo cómo debe dividirse la compra (64% en Buenos Aires, 17% en Entre Ríos, 14% en Santa Fe y 6% en La Pampa) y con qué criterios se determinará qué productores son chicos y medianos. "No va a ser fácil la instrumentación y encima la responsabilidad de esto cae sobre nosotros. El hecho de comprar sólo a pequeños productores, o en determinados volúmenes a las provincias, complica nuestra operatoria comercial y encarece el proceso", remarcó España. "Operativamente lo que se anunció va a ser muy difícil de aplicar. Hay muchos productores que tienen miles de hectáreas de soja y hacen poco trigo y tal vez se presenten como pequeños productores. Ya es triste que haya un grupo de gente determinando quién puede y no puede comercializar su trigo", remarcó Delfino. "No creo que sea fácil armar esa lista de productores habilitados a vender su trigo. Tampoco creo demasiado en lo que se prometió. Ojalá esta vez funcione, pero ya se intentaron en varias oportunidades cosas parecidas y todo fracasó", se sinceró Llambías. La semana que viene habrá una nueva cita en el Ministerio de Agricultura para supervisar el cumplimiento de los anuncios. Sólo entonces se sabrá si la tregua continúa, o si empieza un nuevo capítulo de la guerra entre el Gobierno y los productores por el precio del trigo.

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