31 de enero de 2012 13:49 PM
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Nunca estuvimos tan mal

Carlos Mata cita las grandes empresas que quedaron en la historia de la industria pesquera marplatense. Por su apogeo y por el ruido que hicieron cuando se derrumbaron. Estrella de Mar, Arpemar, Argenbel… “Nadie pensaba que se fueran a caer y hoy son pasado”, relata el presidente de Frigorífico Sur Trade, sobre la Av. Edison.

Pero ahora no está en su escritorio sino en la oficina que CAFREXPORT ocupa en el tercer piso de la torre de departamentos en Juan B. Justo 50 y desde donde funcionan varias empresas locales, que decidieron desprenderse del corazón de su planta fabril.

Carlos Mata es el nuevo presidente de la Cámara que agrupa a unas 20 empresas y da trabajo a 2 mil personas, según sus propios cálculos. Un buen referente para desmenuzar la coyuntura que atraviesa el sector.

Mata arranca hablando de Darío Sócrate, la nueva “adquisición” de la Cámara para cumplir tareas de asesoramiento y resistencia, de cara a la próxima discusión paritaria que se avecina.

“Darío Sócrate es un asesor nuestro porque entendemos que los problemas son comunes a ambas cámaras. A pesar que no todos cuentan con frigoríficos procesadores, desde la Cámara de Armadores nos proveen de materia prima. Será quien nos represente en la negociación salarial.

Si bien en un momento CAFREXPORT abrochó rápido un incremento del 24 por ciento con la
cámara de cooperativas con las que suscribió un garantizado, en septiembre entregó el otro 6 por ciento para igualar la mejora conseguida por los otros sindicatos.

“Hoy estamos muy mal en cuanto a competitividad aunque somos conscientes de que es necesaria una actualización salarial. No tendría que merecer grandes discusiones el hecho de que haya aumento. Es justo y uno va al supermercado y las cosas han subido. Sabemos que será escalonado y en promedio con lo que arreglen los demás gremios”, reconoce Mata.

Ciro D´Antonio, ex presidente de la Cámara, acompaña al nuevo dirigente en esto de enfrentar los
micrófonos. “Hay que ver de dónde sacaremos el dinero y cómo lo pagamos. Me parece sensato que los gremios se agrupen y lo mismo tendríamos que hacer nosotros. Juntarnos para ver cómo afrontaremos este aumento”, aporta D´Antonio, de Frigorífico del Sud-Este.

Casi a dúo cuentan que el sector enfrenta un escenario complicado. “El año pasado el tipo de cambio se incrementó en un 9 por ciento y los costos laborales subieron el 30 por ciento. Además de la suba de impuestos y los otros insumos que necesitamos para exportar. Antes los mercados internacionales absorbían esos aumentos que trasladábamos a los precios. Hoy estamos vendiendo mercadería a Brasil a un precio 10 por ciento más bajo que hace un año atrás”, confiesa Mata.

REVISTA PUERTO: -¿No le parece retrógrado que en cada discusión paritaria se ponga en riesgo la paz social de toda la actividad? ¿No es tiempo de que todos se sienten a discutir nuevas reglas laborales y no librar una guerra cada vez que toca discutir aumento de salarios?

CARLOS MATA: -Hay cerebros arcaicos en nuestra actividad y habría que ver qué intereses tienen en un contexto de conflicto y beligerancia. Que te saquen el 30 por ciento de aumento porque cortaron los accesos al puerto no es sano. Nosotros pensamos que las cooperativas de trabajo son eficientes y productivas, el SOIP siegue plantando bandera con el Convenio
del ´75. Creo que hay muchos grises en el medio que se pueden abarcar para mejorar las condiciones de los trabajadores. Pero partimos de un problema: nosotros decimos que estamos en crisis y desde los gremios dicen que no es cierto: alguien miente. En cada gremio suponemos que hay contadores; no tenemos problemas en que chequeen nuestros números y vean que estamos en una situación de rentabilidad negativa. No creo que Cristina Ledesma desconozca cuál es la realidad, seguro que no desconoce que estamos en una posición cuasi terminal.

Mata acaba de llegar de Vigo y confiesa que la situación de todo el mercado español es de una desolación absoluta. “España, líder de nuestros productos durante muchos años, ya no es referencia. En Brasil la penetración de pescado blanco de China, Vietnam, Taiwan, a un costo inferior al nuestro, ha generado una fuerte reducción de nuestros envíos. Les ha quedado stock del año pasado. A un empresario conocido que enviaba 30 camiones, ahora le pidieron 3.
Es fuerte… no es broma. Y no creo que nadie que tenga plata en el exterior deje que su empresa se desmorone.

RP: -El hecho de haber podido contar con la asignación el año pasado de un cupo de merluza imagino que fue un hecho alentador que les dio ciertos márgenes de previsibilidad en cuanto a la
provisión de materia prima.

CIRO D’ANTONIO: -Fue un paso adelante para nosotros pero creo que hoy no es un tema de debate. Hoy lo prioritario es la recomposición de la rentabilidad y para eso debemos juntarnos porque no hay una receta única. Si subsidiás al combustible se beneficia a los armadores. Si solo hay una quita de retenciones o un reintegro a las exportaciones, los beneficiados serían otros. Vemos que nos excluyen de algunas discusiones cuando en realidad somos todos parte de esta industria.

CM: -Tengo 37 años en la pesca y creo que la industria tiene altas y bajas. Hoy estamos en un momento malo, creo que nunca estuvimos tan mal. Las empresas chicas tienen problemas
chicos y las grandes, problemas grandes. Toda la industria pesquera ha reinvertido en bienes de capital todo lo que se ganó tras la salida de la convertibilidad. Es algo adictivo… veo lo que ha hecho Solimeno y es admirable…
no debe haber un frigorífico en toda Latinoamérica con ese nivel tecnológico en el proceso productivo. En nuestra cámara debe haber cinco o seis empresas que adquirieron los túneles continuos. Cada uno vale casi 400 mil euros. Il Sole incorporó una máquina especialmente para elaborar bolsas. Lamentablemente el que ha apostado a aumentar el valor de su producto hoy es castigado porque no es rentable.

RP: -¿Qué les ha dicho Bustamante de esta coyuntura?

CM: -Bustamante es un buen gestor, ha demostrado ejecutividad. Entiende perfectamente la situación pero muchas decisiones no dependen exclusivamente de él. Ahora vence el 15 de febrero la reducción de los derechos de exportación.
Esperemos que permanezcan y se incorporen otros productos que no ingresaron en aquel momento. Por otro lado se está evaluando establecer un arancel del 30 por ciento a los productos de China a nivel Mercosur, pero es un proceso complejo que no arroja resultados inmediatos.

RP: -Hay posibilidades de ingresar a nuevos mercados para amortiguar el impacto de la crisis en Europa y la falta de competitividad en Brasil.
CM: -Los chinos nos golpean en todos lados. Mi hijo acaba de venir de visitar clientes que tenemos en el continente africano.
Estando allá me contaba que ingresaba Pangasius entero a 1.200 dólares la tonelada. Tenemos la crisis en Nigeria que era otro mercado importante dentro del continente. Luego de la salida de la convertibilidad pude establecer lazos comerciales con México y mandaba productos de origen marino para allá. Ahora es imposible retomarlos porque existe un arancel del 14 por ciento para nuestra producción. La paradoja es que Uruguay y Chile tienen arancel 0. El año pasado establecí contactos con la cámara de empresarios argentino-mexicana pero no contamos con el apoyo gubernamental suficiente para modificar esta desigualdad. Si pudiéramos bajarlo seríamos competitivos en ese mercado.

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