31 de enero de 2012 14:02 PM
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China, de contramano con Brasil y con la Argentina

En la crisis mundial de 1929/30, la recesión se acentuó como consecuencia de la decisión comercial de la gran mayoría de las naciones de encerrarse defensivamente en si mismas, lo que derivó en el colapso del comercio mundial. Por esto, cuando se escucha que la solución a la probable profundización de la crisis europea sería […]

En la crisis mundial de 1929/30, la recesión se acentuó como consecuencia de la decisión comercial de la gran mayoría de las naciones de encerrarse defensivamente en si mismas, lo que derivó en el colapso del comercio mundial. Por esto, cuando se escucha que la solución a la probable profundización de la crisis europea sería -para el Mercosur- la de encerrarse en si mismo, las dudas aparecen. Ocurre que si todos hiciéramos lo mismo, todos perderíamos. Pero Dilma Rousseff y Cristina Fernández, pese a ello, no tuvieron dudas: la solución -en caso de que la recesión se extienda- está, creen, en el proteccionismo regional y así lo anunciaron, con bombos y platillos. Lo que, después de la “toma de posición”, será estratégicamente anticipado por todos los
socios comerciales.

Hu Jintao tiene, en cambio, otro discurso. Distinto. El opuesto, más bien. Se ha comprometido a una apertura que define como “aún mayor” de la economía china en el marco del libre comercio, pese al deterioro de las condiciones de la economía mundial. Así de claro.

Ese es el discurso oficial. Este es el mensaje que emitió concretamente al celebrar su país el décimo aniversario del acceso a la Organización Mundial del Comercio. Para ello, China respetará -dice- el estado de derecho y la santidad de sus contratos y compromisos. Reducirá, además, la injerencia del Estado en la actividad económica. Y protegerá la propiedad intelectual. Todo esto es abrazar la ortodoxia. Lo que es muy distinto a anunciar que se “pateará el tablero, cuantas veces sea necesario”.

Este anuncio ocurre en paralelo con una lenta apreciación del renminbi, menor a la que es resto del mundo procura, pero apreciación al fin. Las exportaciones chinas en noviembre mostraron una nueva desaceleración, de casi el 16 por ciento. Las importaciones chinas del resto del
mundo también cayeron: un 22 por ciento, esto es algo menos que en octubre pasado. Hu aclaró que China no tendrá como “objetivo deliberado” el aumento del saldo favorable de su balanza comercial. China sostiene que su saldo comercial favorable decaerá en el 2011, por tercer año consecutivo. Moderadamente. Pero que esa y no otra es la tendencia, sostiene. El saldo comercial favorable, que en 2008 era de unos U$S 300 billones, se reducirá, según anticipa ahora China, a
la mitad de esa cifra. Hablamos de menos del 3 por ciento del PBI chino.

Como discurso, bien distinto. Los socios comerciales chinos siguen sin embargo sosteniendo que, además de la acusación de manipulación del tipo de cambio, China subsidia de distintas maneras a su sector exportador, lo que hace que su discurso sea ortodoxo, pero que -de frente a la realidad- pocos estén dispuestos a creerlo enteramente.

Por Emilio J. Cárdenas, ex embajador argentino ante la ONU.

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