16 de enero de 2010 08:40 AM
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En Formosa, con soja de invierno

El Grupo La Redención-Sofro siembra en esa provincia desde mediados de julio hasta septiembre; hoy, en plena cosecha, el rinde promedia los 2500 kilos

Que la soja sigue expandiendo su frontera es un dato que se puede corroborar campaña tras campaña. Con productores que apuestan a realizar el cultivo hasta en los rincones más alejados de la pampa húmeda. Pero la tendencia no se agota allí. En esa movida hay, además, empresas de siembra que buscan innovar con nuevas alternativas sobre cómo hacer la oleaginosa. Uno de estos casos es el que representa el Grupo La Redención-Sofro, que está produciendo soja en Formosa. Y lo hace con unas cuantas particularidades: se planteó el cultivo en un esquema de "soja de invierno-primavera". Mientras en otras zonas la oleaginosa está en pleno desarrollo, allí, en la zona de Misión Tacaaglé y Laguna Blanca, en el centro este provincial, se encuentran cosechando. Van por el 25 por ciento de una superficie de 3500 hectáreas que, según proyectan, tendrá un promedio final de entre 2600 y 2800 kilos de promedio. En este momento rondan los 2500 kilos. Allí, en tierras alquiladas el rinde indiferencia ronda los 1800 kilos. Claudio Romero, gerente de producción regional de la empresa, contó a LA NACION cómo llevan adelante el esquema de soja de "invierno-primavera" en Formosa. En primer lugar, todo surgió de la misma mano del corrimiento de la frontera agrícola. Pero, además, según contó Romero, por la necesidad también de transformar a una empresa de seis meses de ingresos a otra con nueve meses de ingresos por año. En esta empresa, después de la cosecha de esta soja siempre va otro cultivo, en el marco de un planteo de doble cultivo. "Con este modelo de soja invierno-primavera logramos ingresos en diciembre, enero y febrero. Después, de marzo hasta junio tenemos más ingresos por la cosecha habitual (soja de primera y maíz de primera) y luego, en julio y agosto, tenemos los ingresos por los cultivos de segunda (maíz de segunda, sorgo de segunda, y trigo de verano)", comentó Romero. Rotación El marco de la rotación es entonces un doble cultivo. Se trata de un esquema de soja invierno-primavera, seguido por maíz o sorgo de segunda o un trigo de verano. "Al otro año se repite la secuencia, con lo cual estamos con dos cosechas por año", señaló el responsable de producción. En la zona de Formosa donde siembran la soja de "invierno-primavera", hay una alta heterogeneidad de suelos. En cuanto a su fertilidad, tienen 2,5/3,2 % de materia orgánica y de 30 a 50 ppm de fósforo. En esa región, además, la oferta hídrica ronda los 1350 milímetros por año. En este contexto, las fechas óptimas de siembra van desde el 20 de julio hasta el 10 de septiembre. Los ciclos utilizados son desde un material V intermedio largo (indeterminado), pasando por los grupos IV hasta los III. "Estos últimos para las fechas de septiembre a octubre", comentó Romero. La experiencia de los últimos ciclos ha dejado inclusive picos de rinde altos. "En los últimos cuatro años llevamos un rendimiento de 23,7 quintales, con máximos de 44 quintales y mínimos de 8 quintales, con una tasa anual de aumento del 22%", comentó. "La escalada de rendimientos es básicamente explicada por la mejora del ambiente, ya que la soja normalmente todos los años se siembra sobre cobertura y, por lo tanto, aumentamos la eficiencia del uso del agua, incrementando la infiltración, bajando la evaporación y aumentando la transpiración", remarcó. Hay más detalles de la soja de "invierno-primavera" en la provincia de Formosa. En materia de fertilización, están usando sulfato de calcio. En tanto, en las gramíneas de segunda se realizando una fertilización con base nitrogenada. "En estas tenemos en cuenta el balance anual de nitrógeno y el objetivo del rendimiento", indicó el técnico. Respecto de enfermedades, por las características de la zona su manejo es más "exigente". "Por lo general el ciclo es bastante húmedo y estamos aplicando siempre estrobirulinas (efecto preventivo) más triazoles (efecto curativo)", precisó el especialista de la empresa. Romero hizo hincapié en la importancia de tomar decisiones de manejo con rapidez. "La pérdida de rendimiento por llegar tarde a un control de orugas es altísima. Es normal encontrar 20/30 orugas por metro en diferentes estados, huevos en las hojas del cultivo y adultos oviponiendo, todo en el mismo momento de monitoreo", explicó.

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