1 de febrero de 2012 23:55 PM
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El punto de encuentro entre el mundo real y el digital

La época en que el envase servía únicamente para proteger el producto y proporcionar una atractiva presentación en el punto de venta se ha convertido en algo del pasado. Hoy en día, los envases tienen que ofrecer mucho más, han de ser inteligentes e interactivos: tienen que acompañar a los productos a lo largo de toda la cadena de suministro, descubrir falsificaciones, comprobar si han sido abiertos ya alguna vez o detectar el que se haya interrumpido la cadena de frío. En definitiva, tienen que hacer posible la apertura de nuevas dimensiones para la información de las marcas y establecer una comunicación interactiva con el consumidor.

Actualmente, los códigos QR están teniendo una gran expansión: en revistas, en carteles y también en envases. Cada vez es mayor el número de fabricantes de artículos de marca y comerciantes que utilizan mientras tanto el código bidimensional “quick-response”.

Si el consumidor dispone de un teléfono móvil con cámara incorporada o un smartphone,  puede escanear el código impreso en el envase. Estos aparatos disponen de un software (app) que descifra el código y comunica directamente con la página web del fabricante correspondiente, en la que el consumidor puede encontrar informaciones más detalladas. El limitado espacio analógico de que se puede disponer en un envase se amplía de esta forma virtualmente.

“Sugerir recetas” es, por ejemplo, el objetivo declarado de Frosta, un fabricante de productos ultracongelados. Esta empresa imprime el código QR sobre una gran cantidad de envases de verduras congeladas. El consumidor puede entonces, con ayuda de su smartphone, bajarse una página web a través del código en la que, por ejemplo, puede encontrar sugerencias sobre recetas.

En la práctica puede también, al realizar las compras, obtener los productos alimenticios que le falten. Sin embargo esto no es todo: totalmente en el sentido de la interactividad e integración en una red, el usuario puede dar a conocer sus propias ideas sobre recetas y aprovechar conexiones con redes sociales como Facebook y Twitter.

Aún cuando todavía se tiene dificultades con la técnica y quedan por salvar algunas dificultades iniciales, el crecimiento de los envases inteligentes resulta ya imparable. Especialmente la electrónica orgánica e impresa ofrece prometedores potenciales para cambiar el mundo de los envases.

El investigador de mercado MarketsandMarkets estima que las ventas con envases inteligentes en el periodo comprendido entre 2010 y 2015 se incrementarán anualmente en un 8,2 por ciento para llegar a los 24.000 millones de dólares.Los consumidores concientizados con los temas de salud tienen unas exigencias cada vez mayores en cuanto a la seguridad alimentaria. Este hecho podría proporcionar impulsos adicionales para seguir ampliando el campo de los envases inteligentes, especialmente en el campo de los productos lácteos, los productos cárnicos, los avícolas y las comidas preparadas.

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