16 de enero de 2010 08:51 AM
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Una política de carne del criador al consumidor  (Arturo Navarro)

La Comisión de Enlace con urgencia debe formalizar la propuesta de una política de Estado para la producción de carne vacuna que nos permita salir de la actual crisis. No es suficiente seguir diagnosticando o reclamando por temas parciales. No tiene sentido seguir haciendo consultas a los diferentes protagonistas de la cadena pecuaria en forma individual. Para salir de la crisis lo más rápido posible se necesita concretar una propuesta moderna y global.

Hay que asumir que para poder atender la futura demanda de carne es necesario contar con una política de Estado planificada y desarrollada que integre todo el interior del país, todas las producciones de carnes y de granos y sus derivados y a todos sus protagonistas en una red de servicios como la mejor forma de potenciar todas las individualidades.
No se debe perder más tiempo en concretar una propuesta integral con toda la cadena. Hay demasiados trabajos o propuestas de entidades y de especialistas sobre qué hacer con dicha producción y su importancia para el desarrollo y el arraigo de la gente en el interior. Solamente hace falta sintetizar y concretar la mejor propuesta para que las cuatro entidades nacionales la presenten en el Congreso de la Nación el 1 de marzo próximo.
Creo que la definición más trascendente es, si están dispuestos a hacer un quiebre en nuestra política tradicional para la producción y abastecimiento de carne, priorizando en adelante la demanda de los mercados del mundo como la mejor forma de poder abastecer el mercado interno en forma previsible y a valores razonables. La alternativa es seguir insistiendo con políticas de carne barata para salarios bajos que se viene aplicando en el país desde hace 60 años, única responsable del fracaso en la performance como productores y exportadores de carne.
¿Tendrá la capacidad nuestra dirigencia en general de cambiar nuestra forma de pensar e implementar las políticas que necesita el sector ganadero para crecer y desarrollarse sostenidamente? Brasil pasó en 30 años, de tener un stock de 50 millones de cabezas de ganado a 190 millones, convirtiéndose en la actualidad en el primer exportador mundial de carne de todo tipo, con sólo 4 mil toneladas de Cuota Hilton. Uruguay exporta 550 mil toneladas especialmente a Canadá y EE.UU. por su status sanitario y la previsibilidad de las políticas.
Mientras tanto, nosotros nos estancamos en el mismo stock durante el mismo período, y fuimos desplazados como exportadores relevantes y confiables.
La decisión más importante de Brasil y Uruguay cuando fijaron las políticas de Estado, fue que cuanta más cantidad de carne de alto valor exportaran, mayor sería la cantidad de carne que tendría -para el mercado interno- de los doce cortes populares. Al mismo tiempo aumentaron el ingreso de divisas por la mayor cantidad y calidad de las exportaciones que le permite al Estado implementar políticas sociales, sin necesidad de interferir los negocios empresarios.
Una definición que fue fundamental para el éxito de Brasil y Uruguay es haber terminado con el doble estándar sanitario. No puede haber posibilidad de ningún cambio en las políticas de ganados y carnes, si seguimos teniendo frigoríficos o mataderos que abastecen solamente al mercado interno. Si queremos ser eficientes aprovechando íntegramente todos los cortes y el recupero de la faena, hay que empezar gradualmente a vender la carne por cortes según la demanda de cada zona.
El argumento de algunos protagonistas de la cadena de ganado, de que la carne en mostrador se va a encarecer si se comercializa por cortes, es falso. Inclusive, esta posición histórica impide modernizar todo el sistema -pensando solamente en el corto plazo por defender sólo sus intereses- no les ha permitido tener una visión más amplia para permitir el desarrollo de toda la cadena de ganado y carnes.
Toda industria frigorífica en el mundo necesita una determinada escala y reglas de juegos equitativas y previsibles para poder funcionar. El doble estándar sanitario que existe en el país no permite cumplir con estas condiciones, porque fomentan la competencia desleal entre los que cumplen con la ley y quienes no lo hacen, al evadir las normas sanitarias y fiscales.
Tiene que quedar bien claro que los actores fundamentales de una política de carne moderna son los criadores y los consumidores con mayor poder adquisitivo. Todos los otros protagonistas no son indispensables y tienen que adaptarse a las necesidades de los actores principales según lo determine el funcionamiento libre de los mercados, y con igualdad de condiciones en seguridad alimentaria y jurídica para todos los actores.
Una ganadería moderna en el actual escenario de producción del país, debe incluir el feedlot para la recría y el engorde como algo natural porque no hay más lugar para terminar todos los novillos a pasto. El feedlot vino para quedarse más allá de los subsidios actuales. Por eso es fundamental el desarrollo de los feedlot comunitarios para integrar a los criadores de la zona, la promoción del uso del warrant ganadero para que el criador se haga de los recursos sin vender y contar con incentivos fiscales directos a la producción de animales más pesados, ya sea los criados en feedlot o a campo. Tienen que ser los criadores los dueños del stock de novillos vivos si quieren seguir siendo protagonistas principales de las políticas de carne. Al no manejar su stock el productor no puede defender el precio de su producción.
Este nuevo escenario productivo va a determinar una mayor distancia a los grandes centros de consumo y la exportación, motivo por el cual hay que optimizar los costos de fletes y de frío. Si se comercializara por corte bajaría sustancialmente el valor porque llega directo a su destino de consumo. Esto va a determinar la posibilidad de reubicar plantas en los lugares de producción de carne para hacer todo el proceso de faena y de industrialización en la región, promoviendo una acción geopolítica que debería ser la base fundamental de una política de ganado y carne incluida en una política planificada de desarrollo del país.
La carne producida en el país es muy barata. Se encarece por toda la intermediación antes de llegar al mostrador, razón fundamental de por qué hay que modernizar, sin más demoras, todo el sistema decomercialización de la cadena de ganados y carne para abaratar su precio en el mostrador. De cualquier manera hay que planificar el desarrollo de todas las producciones de carne alternativas, como una forma de compensar los faltantes o la suba del precio coyuntural de carne vacuna, acompañando dicha estrategia con una agresiva campaña publicitaria sobre la necesidad de cambio en la dieta de los argentinos, para no agravar el problema del faltante de carne vacuna con un consumo de más de 70 Kg/por habitante/año, que es insostenible en la actual situación de nuestro stock y productividad de nuestros rodeos.

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