2 de febrero de 2012 11:01 AM
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Preocupa la crisis de los frigoríficos por las consecuencias sobre las fuentes laborales

Mientras las gestiones se enfocan hacia Buenos Aires a través de contactos oficiales y también sindicales, se espera en febrero la normalización en la actividad de los frigoríficos chaqueños, ocho de los cuales están hoy prácticamente paralizados.
En tanto, otros tres tienen severos problemas y funcionan con procedimientos de emergencia para poder subsistir. Esta realidad chaqueña no es ajena a lo que ocurre en el resto del país, donde según un informe publicado por el diario La Nación, en dos años cerraron sus puertas 120 de las 550 plantas y se destruyeron 13.200 empleos sobre un total de 32.000.

Las ocho plantas con problemas están trabajando con el sistema de garantía horaria y parte del sueldo de los trabajadores es pagado por el Estado Nacional a través del sistema de subsidios otorgados por el área que encabeza Guillermo Moreno. Sin embargo, desde Sindicato de la Carne piensan en solicitar un incremento que alivie un poco más la situación de los trabajadores.

La semana pasada, el secretario general del gremio chaqueño, Armando Rambato, dio cuenta del panorama de emergencia del cual el Frigorífico Toba, único autorizado para poder exportar, mantiene operaciones aunque con varias limitantes, al igual que otras dos plantas instaladas en la provincia. Aquellas plantas que operan bajo el paraguas de asistencia estatal, pagan haberes de hasta 2.000 pesos por mes, una cifra muy baja en comparación
con el salario de convenio que debería cobrar un obrero del sector. Para Rambato, la actual crisis paralizó el 50 por ciento de la capacidad instalada en la provincia y el otro 50 por ciento funciona en forma regular.

Entre las causas que originaron la actual crisis se anota el precio del ganado, que aplastó el consumo de carne vacuna; aunque algunos aseguran, en contraste, que la actividad es rentable si se piensa en el mercado local. De acuerdo con los números que maneja el sindicato, la industria frigorífica emplea a casi 450 obreros en toda la provincia y hay once plantas, de las cuales tres funcionan hoy en forma regular mientras que las ocho restantes están casi paralizadas.

El subsidio

Desde hace dos años, el gobierno nacional otorga un subsidio a frigoríficos consumeros y exportadores por el equivalente a 60 horas mensuales por trabajador y por un lapso de seis meses. Las beneficiarias son empresas que hayan debido suspender personal a causa de problemas económicos generados por la falta de hacienda presente en el mercado y las restricciones oficiales aplicadas al comercio exterior de carnes. Según lo dispuesto por el decreto 703/10, las empresas frigoríficas deberán garantizar el pago a cada trabajador de 140 horas mensuales, a los que se les sumarán las 60 horas abonadas por el gobierno nacional.

Exportar un millón de toneladas de carne equivale a 20 millones de toneladas de soja

“Con 1 millón de toneladas de carne que Argentina exportase equivaldría, más o menos en volumen de divisas, a 20 millones de toneladas de soja. Y qué importante que Argentina pudiese diversificar más su cartera de bienes exportables y sumáramos la carne. Si uno saca la cuenta, la generación de mano de obra que concibe una tonelada de soja o una tonelada de carne, no hay duda que la carne genera mucho más demanda de mano de obra que lo que puede estar generando la soja”, afirmó a “Siempre que llovió, paró”, el especialista Fernando Canosa, administrador de empresas ganaderas, tras reconocer que “sin duda que la seca esta va a pegar también en la ganadería. Por un lado va a afectar los niveles de preñez de este año, con lo cual va a mermar la cantidad de terneros que podíamos pensar que íbamos a tener el año que viene, y, seguramente este año, también va a haber menor peso de destete. Esas serían las consecuencias previsibles y más rápidas que vamos a tener”, dijo.

Consultado sobre la situación explicó que “La ganadería de hoy no tiene nada que ver con la de hace 4/6 años atrás, hay costos crecientes en función de una mayor intensificación, y a eso se le suma las pérdidas de la sequía”.

También señaló que “se debe cambiar el foco de la discusión. Esto no es consumo ‘contra’ exportación, sino consumo ‘más’ exportación, y hay claramente una oportunidad para Argentina que estamos dejándola pasar.

Independientemente de los gobiernos que han pasado, cada Secretario de Comercio de turno ha tenido intenciones de meter la mano, y ha metido la mano. Ha habido diferentes “Morenos” en su momento. Acá hay que generar una ley en el Congreso con un gran acuerdo entre todos los eslabones de la cadena, pesando en salir de este atolladero que a nadie le sirve. Si se mira la historia reciente de la carne en los últimos 20/30 años, al final de cuentas todos perdimos.

A nadie le beneficia repetir la historia. Hay que cambiarla, y se cambia haciendo cosas diferentes y no haciendo lo mismo”, explicó. Canosa también afirmó que “el consumidor argentino se acostumbró a un piso de consumo de carne que está alrededor de los 50/55 kilos que no deja de ser bueno, pues ya no estamos en los 80 kilos. Si ponemos eso como lo necesario para el consumo interno y de ahí para arriba nos dedicamos a poder exportar, la discusión va a
cambiar totalmente, porque en vez de tener la matriz que tenemos hoy en la cual el 90% es consumo y el 10% es exportación, podríamos pensar tranquilamente en un mercado en el cual a lo mejor el 30% es exportación y el resto
consumo. Así cambiaríamos el foco de la discusión y no estaríamos pensando solamente en la “mesa de los argentinos’, sino que realmente pensaríamos en hacer un buen negocio para el país, aparte de abastecerla”.

Finalmente destacó que “Si recordamos, en el año ‘92/’94, Brasil nos compraba carne a nosotros y era uno de los importadores más importantes de Argentina, en ese momento Brasil se planteó ser el principal exportador de carne en el mundo, y hoy lo es en función de una estrategia que montó hace 20 años. Lo que quiero decir es que si se monta una estrategia, independientemente del país que sea, se puede lograr. Argentina no tiene porqué ser menos. Es posible hacer eso en la medida que dejemos de mirar con las luces de posición y empecemos a mirar con los faros largos”.

Swift confirmó que cierra en Venado Tuerto

El 10 del mes próximo, la planta que el frigorífico Swift posee en Venado Tuerto cesará definitivamente su actividad. Así lo anunció el grupo brasileño JBS Friboi, al ratificar que no venderá esas instalaciones, donde trabajaban 517 personas. El 10 de febrero vencerá el régimen de garantía horaria acordada en el Ministerio de Trabajo provincial, y desde ese mismo momento la planta cesará definitivamente su actividad.

“Estamos saliendo de la historia de simplemente matar vacas en la Argentina” para enfocar el “plan de negocios” en la industrialización de carne, explicó Artemio Listoni, presidente de la compañía en el país. JBS no faena en Venado Tuerto desde el 17 de diciembre pasado. Además, el grupo JBS Friboi cerró a mediados de 2011 la planta de San José, en Entre Ríos, donde trabajaban unos 200 operarios que ahora pasaron a ser empleados de una sociedad mixta. “Estamos convencidos de que la inflación de los alimentos en la Argentina hará que los argentinos vayan cada vez más al consumo de productos populares, como hamburguesas y salchichas, en lugar del tradicional bife o asado‘, insistió el empresario.

Las autoridades provinciales y municipales pretenden extender un mes más el acuerdo. La firma que se haga cargo de la planta de Venado Tuerto tendría que retomar entre 350 y 380 empleados de los 517 originales. El resto ya aceptó el retiro voluntario y fue ubicado por el municipio en otros emprendimientos. “No tenemos ninguna oferta definida, pero sí cuatro empresas interesadas que están haciendo un estudio de los números, la factibilidad, la cantidad de empleados, los costos operativos”, explicó el secretario de Gobierno de Venado Tuerto, Rubén Paulinovich.


2012 encuentra a los ganaderos nuevamente en el sube y baja

Tras varios años de cimbronazos, los indicadores generales de la ganadería parecen señalar que el 2012 será el comienzo de un lento regreso a la normalidad, pero la sequía será un factor de riesgo y ya se están comenzando a ver las primeras consecuencias. Tras un 2011 con precios elevados y bajos índices de faena, los productores quieren mantener el stock parcialmente recuperado, pero dependen del estado de las reservas forrajeras.

Según el último informe de hacienda de AACREA, tras la suba de precios de fin de año, las primeras dos semanas del
2012 mostraron una caída en los valores de la hacienda de invernada. “Se espera que el precio de la hacienda de invernada continúe disminuyendo en las próximas semanas arrastrado por la merma del precio de la hacienda
con destino a consumo, categorías que durante los primeros 15 días del año sufrieron caídas promedio en sus cotizaciones del 11%”, afirma. Una de las razones de estas caídas es la mayor oferta de animales por el estado crítico de las pasturas en muchas zonas. Como es lógico, los productores están preocupados por el panorama climático, pero desde AACREA afirman, al igual que el especialista del INTA Daniel Rearte, que “en contraposición a lo sucedido en la campaña 2008-09, actualmente la falta de lluvias ocurre sobre el final del servicio y con vacas que ingresaron en buen estado corporal. De este modo, la sequía no afectaría la preñez de las vacas y consecuentemente no se esperarían caídas importantes en la próxima parición”.

La entrada de animales en el mercado de Liniers en la primera semana del año reflejó la falta de pasto de las zonas productivas, y fue un 28% mayor a la de la primera semana de 2011. Claro que el año pasado fue particular por la marcada retención de animales destinada a recomponer el stock. Según AACREA, la tasa de extracción (relación entre la cantidad de animales faenados en el año y el stock) en 2011 fue del 22%, por debajo del promedio de la década que fue del 25%. “A pesar de que desde hace cuatro años el stock evidencia una tendencia descendente, a partir de 2011 la caída se atenuó, resultando en un rodeo apenas 2% inferior al de 2010. Por su parte, la merma en el volumen faenado fue de 12%, provocando la disminución en la tasa de extracción”, explica el informe.

Este es el indicador más claro de la recuperación que están llevando adelante los productores ganaderos. “La actual baja en la tasa de extracción no sólo indica un menor número de animales faenados, sino que también es el reflejo del proceso de recomposición del rodeo que se inició desde mediados de 2010 y que ya lleva 18 meses ininterrumpidos.

En este sentido, el porcentaje de hembras a la faena, indicador de qué fase del proceso ganadero (liquidación o retención) se atraviesa, se encuentra desde hace 18 meses por debajo del promedio de la última década (44%)”, agrega la entidad técnica. Respecto al consumo, el informe dice que el 2011 cerró con el precio de novillo más
alto de los últimos 17 años, 1,96 dólares el kilo. Esta suba se reportó también en el novillo de exportación aunque en
menor medida, lo que disminuyó la brecha existente entre ambos, que en 2008 llegó a su máximo de 22%, reduciéndose actualmente a la mitad. El 2012 que arranca encuentra a los ganaderos nuevamente en el sube y baja.

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