3 de febrero de 2012 10:50 AM
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Los frigoríficos piden la emergencia

La industria acusa una elevada capacidad ociosa y números negativos. Más plantas podrían paralizarse.

Una de cal y otra de arena. O, para estar más en sintonía con el contexto, vacas gordas y vacas flacas: por un lado, el frigorífico Río Segundo acaba de anunciar una necesidad de compra de 50 mil novillos –biotipo de exportación– para cubrir durante este semestre los embarques de la cuota Hilton. Por la misma cuerda, difundió que está en sus planes la creación de 100 nuevos puestos de trabajo.

Pero, en simultáneo, un cada vez más numeroso coro de referentes de la industria emiten señales de alarma. Ya no se amparan en el sigilo con el que en otros tiempos buscaban eludir represalias del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

El mensaje que transmiten ahora es liso y llano: la situación del sector se agrava día a día y llevará a más cierres de plantas y caída de empleos. Mencionan que la actividad en su conjunto está con los números en rojo.

 

El contexto internacional más desfavorable y, en mayor grado, el frente interno colocaron al sector en “estado de emergencia”, según el diagnóstico que realizaron ante La Voz del Campo representantes de la industria a nivel provincial.

La rama de los “consumeros”, históricamente la más fuerte por canalizar el grueso de la demanda, está golpeada por la caída del consumo (con un fuerte retroceso de la faena), la suba de costos y la desvalorización de los subproductos (en particular los cueros). Luego se agregó la sequía y –antes que todos esos factores– la liquidación del stock ganadero y el consecuente desbande de los precios, que desplazó a los consumidores hacia otros alimentos.

Crisis de arrastre. La situación viene de arrastre en los dos últimos años, pero las entidades representativas de la industria creen que el cuadro se agravará y por eso comenzaron a realizar gestiones para que se declare en emergencia al sector, con una serie de medidas a escala municipal, provincial y nacional.

La Asociación de Frigoríficos e Industriales de la Carne de Córdoba (Afic) y sus pares santafesinos de Cafrisa (Cámara de Frigoríficos de Santa Fe) han llegado a un diagnóstico coincidente: recién a partir de noviembre de 2010 comenzó una retención muy tenue de vacas y vaquillonas para la reproducción.

Pero los establecimientos faenadores no pueden esperar cuatro o más años para recuperar el stock ganadero. Se necesitarán medidas concretas con carácter urgente, a nivel nacional y provincial, ya que algunos frigoríficos han cerrado sus puertas y otros están trabajando menos días, lo que hace peligrar las fuentes de trabajo.

Panorama provincial. En Córdoba se produjeron varios cierres; Col-Car, de Colonia Caroya (controlado por el grupo brasileño JBS), fue el más importante, con unos 350 operarios que fueron indemnizados en 2010, en medio del cepo exportador y la estampida interna de precios ganaderos.

Según los empresarios, el impacto social fue atenuado por la absorción de mano de obra por otros sectores, entre ellos la construcción. Pero ahora, con una desaceleración en ciernes de la actividad económica, ya no será tan fácil el traspaso y los frigoríficos se perfilan como fuentes de desocupación.

“Lo que estamos viendo en el arranque de este 2012 es que se agudiza la crisis para las empresas ligadas al consumo; venimos de un tiempo a esta parte con cierres importantes, con una merma de la actividad que ronda el 40-45 por ciento, tenemos una gran capacidad ociosa”, señaló a La Voz del Campo Jorge Marcotegui, titular de Afic.

Con menos días de actividad, menos horas trabajadas, hubo restricciones en el empleo y desvinculaciones, pero, a partir de algunos hechos muy recientes, como nuevas bajas en los subproductos, caída en el valor de las menudencias, incremento de costos de logística (fletes), de la energía, laborales (en febrero hay paritarias), el panorama hacia adelante tiende a complicarse, enumeró.

Junto con Marcotegui, se refirieron a este escenario Dante Cerino y Raúl Azcona, también integrantes de la mesa directiva de Afic y con diferentes responsabilidades en la industria.

Los representantes regionales tienen en curso pedidos de audiencia a las autoridades provinciales que asumieron en diciembre y también en la órbita nacional, a través de sus cámaras.

“Viendo la situación que estamos atravesando, más la que se viene, estamos pensando que una forma de mantener las fuentes abiertas es tal vez declarando la emergencia del sector con algunas medidas que no serán la solución pero permitirían sostener la actividad a la espera de una recuperación, que vendrá acompañada de una mejora de la producción y del stock”, explicaron.

Según Cerino, la recuperación del stock se está mostrando tímidamente, con el cálculo de que va a haber 500 mil terneros más en la actual zafra, aunque ahora condicionada por la sequía.

Azcona, del frigorífico Sudeste con sede en Bell Ville, aludió al impacto en otros eslabones. “Cada vez hay menos terminación, todo va en función de los costos.

El maíz está en aumento, el ternero vale mucho; quien no tenga un feedlot muy organizado, eficiente y con una cantidad suficiente, se cierra o se vació. Eso va en detrimento de nuestra actividad, porque tenemos menos animales cerca para faenar”.

El criador, que tenía una lucecita verde con el precio, por la sequía no puede retener madres y hay menos parición; los feedlots encierran menos, el frigorífico tiene mayores costos, y las carnicerías, si no alcanzan un nivel de actividad importante no pueden seguir abiertas.

Todo el sector está complicado, resumió Azcona.

Menos puestos. Fuentes gremiales dan cuenta de una caída de 7.000 empleos. Al 31 de diciembre se encontraban bajo el régimen de subsidios 2.400 trabajadores, según la Federación de la Industria de la Carne.

“Pero en Córdoba no tenemos nada subsidiado: ni la luz, ni el combustible, ni los sueldos; por el contrario, padecemos las tasas municipales de introducción en distintas provincias”, apuntó Azcona.

El anunciado cese de Swift en Venado Tuerto (también bajo control de la multinacional brasileña JBS-Friboi), con 517 empleados, encendió más luces amarillas. “Ahora vienen por nosotros” razonan consumeros santafesinos y cordobeses, tomando en cuenta que los primeros en caer fueron empresas ligadas a la exportación.

Según Marcotegui, a nivel provincial en el último año y medio cerraron tres plantas, con una pérdida de masa laboral de alrededor de 500 dependientes. A ésta se agrega la menor dotación en las que siguen operando; no se ocupan nuevos puestos por jubilaciones. Se ha ido bajando el plantel de todas las plantas”, resumió.

Afic tiene arriba de 30 plantas asociadas. ¿Ese número se puede achicar en los próximos meses? “Lamentablemente, sí. Ésa es la preocupación que estamos viendo. Hay varios operadores que están con serias dificultades y no sabemos si esta nueva tormenta la van a atravesar. Por eso estamos preocupados”, reconoce Marcotegui.

Un nuevo ajuste

Mayores costos. Cuando las plantas comenzaban a acomodarse a un escalón de producción más bajo, la industria quedó de cara a un nuevo ajuste. Para algunas será “el golpe de gracia”, según el diagnóstico de Afic.

Remarcaron entre otros el aumento de las tarifas eléctricas (Epec sube el 30 por ciento entre diciembre y marzo. Por sus equipos y cámaras de frío, el sector es un demandante intensivo de energía.

Precios y salarios. Durante el corriente mes, la actividad negociará salarios en paritarias. En el frente comercial continuó la baja en los valores del cuero, se recortó la demanda en el mercado externo de menudencias y caen los precios internacionales.

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