4 de febrero de 2012 10:17 AM
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La seca también puede comprometer la siembra de trigo

El consultor Anthony Deane, de Weather Wise Argentina, anticipa lluvias durante los primeros diez días de febrero en la zona núcleo y en el sudeste de Córdoba. Luego no espera precipitaciones de significación en la región pampeana, excepto en el sur y sudeste de Buenos Aires y en el sur y centro de La Pampa. […]

El consultor Anthony Deane, de Weather Wise Argentina, anticipa lluvias durante los primeros diez días de febrero en la zona núcleo y en el sudeste de Córdoba. Luego no espera precipitaciones de significación en la región pampeana, excepto en el sur y sudeste de Buenos Aires y en el sur y centro de La Pampa. Otras zonas favorecidas serían el NOA y Cuyo.

Por su parte, el climatólogo Eduardo Sierra espera mayores registros en febrero que en enero, pero siempre en un marco de lluvias no abundantes. “El fenómeno La Niña no es un proceso continuo: tiene fases que acumulan y liberan energía. A fines de diciembre y durante enero fue la peor fase y febrero promete una mejor, pero luego, las precipitaciones pueden volver a disminuir”, adelanta.

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El agua de las lluvias de principios de febrero no se acumula en el suelo. “Son milimetrajes escasos consumidos por la soja en floración y fructificación. Lo mismo pasa con los campos de pastoreo: tienen alguna reacción tras cada lluvia, pero luego estacionan su crecimiento”, agrega. Ante esta situación de nula reserva de humedad del suelo, el consultor aconseja levantar la vista de la coyuntura. “Si siguiera este patrón de lluvias escasas y llegáramos a abril sin reservas, hay grandes posibilidades de que se complique la siembra y la evolución de los granos finos, porque históricamente la segunda mitad del otoño y el invierno son estaciones secas”, recuerda.

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La situación descripta podría ser similar a la vivida en 2009, cuando se demoró la siembra de trigo luego de levantada la cosecha gruesa. Sierra aclara que ese escenario no es un pronóstico, sino una posibilidad que puede ocurrir o no en distintas zonas, pero que, de concretarse, podría dar lugar a daños significativos en la cosecha fina. Por eso, invita a los productores a mantener los potreros limpios luego de la cosecha de soja y a ensilar o pastorear cultivos de maíz que no vayan a cumplir su ciclo productivo de grano. Y va más lejos: “Posiblemente, en 2012 convendrá sembrar granos finos en potreros que no tengan como antecesor cultivos de grano grueso”.

La recomendación no es desacertada: “Técnicamente, La Niña termina a fines de marzo, pero el cambio en el régimen de lluvias no ocurre de un día para el siguiente, porque la atmósfera sigue con esa señal por 60-90 días más y queda una acción residual que demora el reinicio de las lluvias”, concluye Deane.

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