4 de febrero de 2012 10:25 AM
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La sequía en los campos libera hacienda para faena

La fase de retención de hembras cumplió en noviembre pasado diecinueve meses ininterrumpidos y se consolidó como la más intensa de los últimos veintidós años.

Las estadísticas muestran que comienza a consolidarse la mejora en términos de faena total y producción.

Por segundo mes consecutivo, ambos indicadores mostraron variaciones interanuales positivas, por primera vez desde diciembre del 2009.

De todas formas los niveles de producción se encuentran entre los más bajos de los últimos 22 años, de acuerdo con datos para el cierre de noviembre del año pasado de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccra).

Su informe económico mensual señala que el consumo por habitante en los primeros once meses del 2011 se ubicó en 54,2 kilogramos por año, registrando una nueva baja del 6% respecto del mismo período del 2010 (ver más información en recuadro aparte).

Por otra parte destaca que en noviembre se faenaron alrededor de 930.000 cabezas de ganado vacuno, lo que representa un incremento del 1,3% respecto del mes anterior y un 0,5% si se lo compara con noviembre del 2010.

Éste es el segundo mes consecutivo en que la faena total se ubica por encima de los valores registrados en el 2010.

Sin embargo, todavía no se puede superar el millón de cabezas mensuales, con lo cual los registros de la actividad se mantienen entre los peores desde 1990.

Siempre hablando del año pasado, si se considera el acumulado hasta noviembre, la faena vacuna se ubicaría alrededor de 9,8 millones de cabezas, con un descenso del 10,6% interanual, 1,03 millones menos de cabezas destinadas a faena.

Al compararlo con los primeros once meses del 2009, la merma en el 2011 se ubicaría en un 32,6%, disminución equivalente a casi cinco millones de cabezas.

Este fenómeno tiene su explicación en varias razones, que van desde las distintas medidas de política que el gobierno comenzó a implementar en el 2005 (como por ejemplo, aumento de derechos de exportación, establecimiento de precios de referencia y suspensión transitoria de los embarques al exterior) hasta la intensa sequía del 2008/09 que afectó a las principales zonas productoras.

El factor meteorológico se vuelve a repetir este año, lo cual estaría impulsando la cantidad de ganado vacuno faenado.

Al reducir la disponibilidad de alimento, se produce la venta anticipada de hacienda con un peso inferior al adecuado, una mayor mortandad de animales y deterioro en los índices de preñez y parición.

Por otra parte, la caída del stock ganadero hace que se reduzca la faena, lo cual se evidencia en que todavía no se recuperan los niveles de hacienda del período 2009-2010.

En lo que respecta a la producción de carne vacuna, en noviembre se habría alcanzado un nivel de 216.000 tn r/c/h. En términos interanuales el aumento habría sido del 1,4%.

Al igual que lo ocurrido con la faena total, noviembre fue el segundo mes seguido donde la producción experimentó una suba respecto del mes anterior, en este caso del 1,3%. En el acumulado del 2011 se habrían producido 2,261 millones de tn r/c/h, es decir 6,5% menos que en igual período del 2010.

En términos absolutos estamos hablando de una reducción de la cantidad ofrecida de alrededor de 160.000 tn r/c/h. Y si la comparación la efectuamos con el mismo período del 2009, la disminución habría llegado al 27,2%; unas 845.000 tn r/c/h menos.

Una buena noticia

 Si bien son varios los indicadores que muestran una merma en la producción de carne, existen otros que reflejan un cambio de tendencia.

La participación de hembras en la faena total es uno de ellos. El documento publicado por Ciccra precisó que este indicador fue de sólo 38,7% en el onceavo mes del 2011 y en los primeros once meses marcó un promedio de apenas 38,2%.

Así, la fase de retención de hembras cumplió diecinueve meses ininterrumpidos y se consolidó como la más intensa de los últimos veintidós años. Para darnos una idea, entre el 2007 y 2009, la que motorizó el crecimiento de la faena y la producción fue la liquidación de vientres, con una participación de hembras en la faena superior al 44% (seis puntos por encima del nivel actual).

La suba que se viene observando en los precios del ganado en pie fue importante para frenar el proceso de liquidación de vientres.

El problema que plantea la producción de carne vacuna tiene que ver con una respuesta diferida en el tiempo.

No se debe perder de vista que el proceso de recomposición de los niveles de stock, por las características productivas del ganado vacuno, puede demorar entre cinco y siete años. Esto explica el hecho de que cualquier mejora en los indicadores no se traduce en un rebote abrupto de la actividad.

La importancia de retener vientres (“fabricar terneros”) radica en que permitiría una ampliación de la oferta vacuna en el mediano plazo. Lamentablemente, un nuevo efecto meteorológico adverso se hizo presente, retrasando la recuperación del stock ganadero. Esto no hace más que profundizar la actual crisis que está atravesando la industria frigorífica, situación agravada por las restricciones de las exportaciones y la crisis en Europa.

Dificultades como la sequía en los campos determinaron que la hacienda no sufriera incrementos importantes de precios en estas últimas semanas.

Ventas Externas no se recuperan

 Según la estadística brindada por el Senasa, en noviembre del 2011 los despachos al exterior continuaron disminuyendo.

Las ventas de carne vacuna certificadas descendieron a 17.000 tn r/c/h. Así en los primeros once meses del año se completaron embarques por 231.957 tn r/c/h que resultaron un 18% inferiores a los correspondientes al mismo período del 2010 (-62% en relación con los de los primeros once meses del 2009).

Compensando la merma en cantidad, los precios de exportación subieron (el valor promedio experimentó una variación positiva interanual del 32,3%) y llevaron a las ventas externas a los 1.195 millones de dólares (FOB), lo que refleja un alza del 9,5% respecto de igual período del año anterior.

Así como las exportaciones alcanzaron máximos relativos del total comercializado en carnes de 23,8% y 19,6% enero-noviembre del 2005 y 2004, respectivamente, en el mismo período del año pasado llegó a representar el 10,3%. Éste es el registro más bajo desde el 2000, con excepción del 2001 (6,3%) cuando el sector enfrentó el cierre masivo de los mercados externos producto de la reaparición de fiebre aftosa.

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