6 de febrero de 2012 02:28 AM
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FRIGORIFICO CUATREROS : Un gigante que todavía está dormido

Hace casi una década que la planta ubicada en General Daniel Cerri no presenta actividad laboral. Si bien los bienes muebles fueron vendidos en 2007, todavía quedan muchas situaciones por definir. Básicamente, una cuestión: si algún día este espacio volverá a ser fuente de producción y trabajo.

A nueve años de haber sentido palpitar por última vez su longevo y resiliente corazón, el frigorífico de Cerri, junto a toda su comunidad de la que fue eje y centro, sigue esperando por su destino.
     La última empresa que operó en el mismo, Viande SA, obtuvo la concesión para realizar durante 2002-2003 la cuota Hilton, alrededor de 570 toneladas que pertenecían a la firma paraguaya Translink. Dio empleo a alrededor de 60 operarios, ya que sólo realizó en General Cerri el Ciclo II, de despostada y preparación de cortes especiales, trayendo las reses faenadas desde Buenos Aires.
     Desde entonces, el silencio, las palomas, los ladrones y algunos eventuales jugadores de paint-ball se enseñorearon en el predio que fuera orgullosamente inaugurado por la Compañía Sansinena el 1 de octubre de 1903.
     Luego de numerosos intentos fallidos, en el año 2007 se remataron los bienes muebles, que fueron adquiridos por Manuel Smiriglia pagando por ellos 2.668.000 pesos.
     Las 2.000 hectáreas y las construcciones siguen pendientes de definiciones, a causa de deudas impositivas con la provincia de Buenos Aires y el municipio local.

El custodio en su fortaleza
     Julio Romero (hijo) llegó hace nueve años con el frigorífico Viande como sereno y se quedó allí, dependiendo de la citada empresa hasta que se vendió. Luego quedó en relación de dependencia con el nuevo dueño, Smiriglia.
     Curiosamente, en la subcomisaría de Cerri, la oficial a cargo manifiesta que es Viande la que sigue abonado la prestación del servicio de custodia policial en el acceso a la planta.
     Cuando este medio se dirigió a la dependencia policial con el fin de solicitar autorización para entrar y sacar algunas fotografías, con el objeto de mostrar el estado actual de las instalaciones, desde allí se comunicaron telefónicamente con Romero, quien adujo que, por indicaciones del actual dueño, no podía permitir el ingreso de la prensa, aunque accedió a acercarse hasta el portón para dialogar con “La Nueva Provincia”.
     Romero niega terminantemente que se hayan cedido las instalaciones para la práctica de paint-ball –un juego de guerra que se practica con municiones de pintura– a pesar de que el exterior de los edificios se encuentre salpicado con impactos de distintos colores.
     “Vinieron policías a realizar prácticas de tiro”, explica. Sin embargo, por Internet se muestra el lugar y hasta se pueden consultar tarifas.
     Preguntado por el ingreso de vándalos, manifiesta: “Siempre se meten algunos, ingresan por los campos del frigorífico, a veces hemos agarrado a algunos con la policía, pero esto es muy grande. Generalmente algo se llevan, aunque es más el daño que ocasionan. Buscan primordialmente cables o metales”, asegura el sereno.
     Romero cuenta que desde hace mucho tiempo no se acerca ningún interesado en adquirir la planta, si bien hace algunos años se recibieron unas pocas visitas de de este tipo.
     El custodio tiene el raro privilegio de ocupar la casona más emblemática de General Daniel Cerri, levantada por Ernesto Tornquist como casa habitación de los titulares de la fábrica.
     Es un magnífico y cómodo edificio de dos plantas, fiel exponente del más clasico estilo inglés, conocido como el Chalet de la Administración, ubicado a la vera del Canal Cuatreros.
     Por años fue el domicilio de los sucesivos gerentes, siendo remozado totalmente –aunque respetando de manera estricta su arquitectura– por el último de ellos, el licenciado paraguayo Luis Acosta Quevedo, representante de Translink.
     Tiene como estructuras complementarias el lugar destinado a cocina y lavandería y un amplio salón.
     Está en medio de un precioso parque, en la actualidad casi arrasado por la desidia, diseñado por el paisajista francés Carlos Thays, amigo personal del fundador.
     Hoy da pena verlo, con su lujosa carpintería mancillada por las inclemencias del tiempo y el abandono. Sus tejas deterioradas permiten adivinar el deplorable estado interior.
     Sin embargo, es de agradecer que Romero lo habite con su mujer y sus tres hijos. Es fácil adivinar lo que el vandalismo habría hecho con el otrora suntuoso inmueble, de haber estado totalmente desocupado.

Recorrido por la planta
     Si bien acatamos la consigna del sereno, un hecho fortuito nos pone en contacto con unas fotografías bastante recientes del interior del frigorífico.
     Fueron tomadas por una persona que, habiendo trabajado allí durante largos años y hallándose seriamente enferma, pidió y obtuvo permiso para recorrerlo.
     Fue un paseo doloroso a través de un paisaje quieto y desolado realizado por alguien que, a pesar de todo, se niega a creer que esta importante estructura, que en su mejor momento ocupó a 1.400 trabajadores, no pueda tener ninguna utilidad, ya sea en la industria de la carne, hoy bastante paralizada en todo el país, o albergando algún otro emprendimiento. Este es un sentimiento compartido por todos los cerrences, hayan estado o no vinculados laboralmente al frigorífico.
     Al evocar sus años juveniles, esta cronista que ingresara a la fábrica el 20 de marzo de 1967, desempeñándose en ella durante más de 14 años, elige comenzar la muestra por el tarjetero, donde previo paso por el reloj marcador se depositaban lás más de mil tarjetas que registraban el ingreso y egreso de los obreros y empleados por aquella época.
     En segundo término llega el edificio de faenas que operara por última vez el 13 de abril del 2000, cuando se realizó la última matanza por parte de Translink. El domingo 15 se obligó a los obreros a trabajar para completar un contenedor destinado a exportación con la imposición de que si esto no se concretaba no se les pagaría la quincena que finalizaba ese día.
     El lunes 16 los obreros comenzaron a advertir que Translink y Fridevi de Ramallo empezaban a cargar camiones para llevarse todo lo de valor, por lo que el martes 17 se apostaron por primera vez en la entrada de la planta para impedir su vaciamiento. Esa última quincena trabajada para la firma paraguaya la cobraron, previo un largo juicio, en el año 2009.
     Del edificio de faenas puede verse el sistema de guinches y roldanas, por donde circulaban los animales hasta completar el proceso.
     La sala de cortes especiales fue la más reciente inauguración de CAP-Cuatreros en el año 1972. Se mantiene intacta y en muy buen estado de conservación. Llama la atención que una de sus máquinas para envasado al vacío Multivac haya sido trasladada a uno de los antiguos talleres donde está siendo atacada por el corrosivo excremento de las palomas. ¿Un paso previo a su desaparación?
     Precisamente una de las cámaras con capacidad de llevar su contenido a 45 grados bajo cero se muestra en otra fotografía. También su estado de conservación y limpieza parece aceptable.
     El laboratorio, con sus máquinas y elementos a los que sólo parece faltarles una buena limpieza para volverlos a poner en uso, ocupa un amplio sector en el edificio donde también estaban la administración, contaduría y la sección conservas.

Agua y futuro. El frigorífico de Cerri esta solo y espera, mientras 48.000 litros de agua caliente y de muy buena calidad de su surgente se vierten cada hora en la ría, reventando a su paso algún caño que inunda y daña las instalaciones que se resisten a morir. ¿Habrá algún visionario que pergeñe un destino mejor para lo que costó tanto tiempo y dinero construir y se convirtió en un ícono de su población?

¿Y ahora qué pasará?

* “Desde que lo adquirí en 2007 lo tengo en venta. La industria frigorífica no es mi rubro, pero si alguien quisiera adquirirlo para reactivarlo, sería muy bueno”. Manuel Smiriglia propietario de los bienes muebles.

* “La última gestión que realizamos fue durante la intendencia de Rodolfo Lopes, cuando intentamos que el municipio y la Provincia se pusieran al frente de la reactivación, teniendo en cuenta la enorme deuda que la planta mantiene en materia impositiva. No hubo resultados”, agrega Guillermo Orpianesi, secretario del Sindicato de Obreros y empleados de la Industria de la Carne.

* “En relación a nuestra querida fábrica hay dos cosas para destacar, consideramos que es parte de nuestro patrimonio histórico por lo que auspiciamos que se preserve toda una franja, contra el Canal Cuatreros, que incluye el chalet. Y después estamos pensando que esa enorme infraestructura merece ser reactivada con algún tipo de emprendimiento productivo ya que Cerri siempre tuvo ese perfil y ese es un espacio estratégico”. Diana Larraburu, senadora provincial del FPV.

* “Si bien las condiciones actuales de la industria frigorífica y el estado de las instalaciones no hacen viable su explotación como tal, pienso que la implementación del parque agroalimentario y logístico que ya ha comenzado con la refacción de la ex Lanera, debería incluir a la planta Cuatreros. No hay que olvidarse que en algunas hectáreas hasta se intentó con éxito el cultivo de cereales. Pienso que ahora es el momento ideal ya que alguien que conoce bien la problemática es el actual ministro de la Producción de la provincia de Buenos Aires, Cristian Breitenstein. Habría que lograr su compromiso para esta gestión”. Marcelino Presa, ex jefe de sección en Cuatreros.

Elba Cufré
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