8 de febrero de 2012 10:16 AM
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Investigadores mexicanos diseñan prototipos de cultivo de microalgas

Ante la necesidad que existe en el mundo de producir biomasa, células cultivadas como fuente metabólica o de proteína, en grandes cantidades y con alta calidad, investigadores del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) diseñaron prototipos de fotobioractores para cultivar microalgas a fin de conseguir su explotación comercial. Rosa Olivia Cañizares Villanueva, jefa […]

Ante la necesidad que existe en el mundo de producir biomasa, células cultivadas como fuente metabólica o de proteína, en grandes cantidades y con alta calidad, investigadores del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) diseñaron prototipos de fotobioractores para cultivar microalgas a fin de conseguir su explotación comercial.

Rosa Olivia Cañizares Villanueva, jefa del Departamento de Biotecnología y Bioingeniería del Cinvestav, explicó que una de las principales aplicaciones y la razón de ser de los fotobioreactores es producir biomasa útil en la producción de pigmentos naturales para la industria alimentaria o farmacéutica, que evitaría el uso de productos sintéticos o químicos.

El diseño de los fotobioreactores para cultivar microalgas y cianobacterias, microorganismos que utilizan la luz para crecer, se planteó el objetivo de incidir en la nutrición de la población, con el propósito de establecer una posible solución a los problemas de salud que sufre el país, como la diabetes, la obesidad o los padecimientos cardiovasculares.

“Por ejemplo, en nutrición las microalgas cultivadas en los fotobioreactores pueden producir lípidos y ácidos grasos poliinsaturados, como los Omega 3, Omega 6 y Omega 9, que dependiendo de su procesamiento pueden ser benéficos para las personas. Entonces la investigación que realizamos con Orlando Melchy, auxiliar de investigación, y otro estudiante de doctorado del Cinvestav, va encaminada a la producción de lípidos con contenido de esos ácidos grasos”, explicó Cañizares Villanueva.

El proyecto de investigación que obtuvo un reconocimiento en la Semana de la Ciencia y la Innovación 2011, organizada por el Instituto de Ciencia y Tecnología del Gobierno del Distrito Federal hace unos meses, intenta aprovechar otra cualidad de las microalgas: utilizar nutrientes orgánicos como la glucosa -característica llamada heterotrofia- y no solamente luz solar o nutrientes minerales en su cultivo.

La propuesta de la investigación también pretende explorar la posibilidad de que las microalgas cultivadas en este equipo biotecnológico se puedan emplear en la producción de lípidos ricos en ácidos grasos saturados, cuyas propiedades también pueden usarse en la producción de biodiesel.

Mediante mezclas especiales las algas producen parcialmente ácidos grasos saturados e insaturados, entonces a partir de ese contenido de lípidos se determina si son útiles en propósitos nutricionales o para producir biodiesel.

Es conveniente aclarar que las microalgas por sí mismas no producen biodiesel, ellas producen lípidos y con esos lípidos, mediante un proceso llamado transesterificación, se obtiene el biodiesel, sostiene la investigadora.

Los fotobioreactores no se diseñaron para producir biodiesel, lípidos u otros productos; se construyeron para obtener biomasa de microalgas con características particulares especiales, sin embargo mediante todo su equipo auxilia se tiene la posibilidad de controlar todas las variables del cultivo y obtener el producto que se requiera.

En consecuencia, la biomasa producida en los fotobioreactores, dependiendo de las condiciones de cultivo que se les proporcione, se puede dirigir para producir lípidos con ácidos grasos importantes ya sea para fines nutricionales o, con un balance apropiado, con las características químicas necesaria para servir en la producción de biodiesel.

La innovación técnica de los prototipos, de los cuales se tiene en trámite la patente, es que trabajan en aspectos considerados como cuellos de botella en el crecimiento de las microalgas; por ejemplo, proporcionar la cantidad de luz requerida para conseguir un desarrollo saludable de los organismos.

No estamos muy lejos de la transferencia tecnológica, nos limita un poco que nuestros prototipos tiene un volumen pequeño de entre 3 y 10 litros de capacidad, necesitaríamos más apoyo económico para poder llegar a un escalamiento mayor y así estar en posibilidad de obtener mayor cantidad de biomasa para hacer estudios más completos y escalarlos a nivel comercial, señalo Rosa Olivia Cañizares Villanueva.

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