19 de enero de 2010 19:54 PM
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Si usted no quiere que le aumenten los impuestos, préndale una vela a la soja

El Gobierno se volvió más "yuyodependiente" que nunca. Expertos proyectan que en 2010 este cultivo explicará 9 de cada 10 dólares por retenciones al agro, el equivalente a un Fondo del Bicentenario. Mientras el consumo y la construcción no despegan, la economía bailará al ritmo de la oleaginosa

Prácticamente todos los economistas de la Argentina estiman que en 2010 el país va a volver a la senda del crecimiento, luego de un 2009 en el que la economía registró una contracción del 3,5 por ciento.  
Y si bien falta consenso sobre la tasa de variación positiva que alcanzará este año, de lo que nadie tiene duda es que la megaproducción de soja será el motor de esta ansiada recuperación.

Así, en un contexto marcado a fuego por las expectativas inflacionarias, superiores al 20%; un debilitado consumo que “carretea” pero no logra levantar vuelo y la fuerte tensión política –a partir de la crisis desatada entre el Gobierno y el aún presidente del Banco Central, Martín Redrado- , el “yuyito” se convertirá en 2010 en uno de los pocos engranajes que mantendrá en funcionamiento a la desajustada “maquinaria K”.

Además, a medida que el conflicto se dilata, los expertos alertan que comenzará a dificultarse el tan ansiado acceso al financiamiento a los mercados internacionales. Esto implica que, de darse un escenario en el que mande la filosofía de “vivir con lo nuestro” –es decir, cuando el Gobierno no tiene más remedio que “raspar” el fondo de la olla para conseguir recursos- el futuro de la soja será, más que nunca, una variable fundamental para el ordenamiento del frente fiscal.

Para completar el cuadro, del éxito de este cultivo dependerán, en alguna medida, los bolsillos de los argentinos.

Las razones por las cuales en Balcarce 14 están “rezando” para que se mantenga su cotización internacional y llueva en tiempo y forma en los campos sojeros, están resumidas en el siguiente cuadro, que forma parte de un relevamiento realizado por la consultora Agritrend en exclusiva para iProfesional.com:  Del mismo se desprende que: De los casi u$s7.500 millones que recibirá el Estado por retenciones al agro, u$s6.600 millones corresponderán a la soja. Es decir, el 90% del total.

Además, medido en moneda nacional, los potenciales ingresos por derechos de exportación ($27.000 millones), implicarían una expansión de casi el 70% en relación a los de 2009.

En este contexto, según Gustavo López, director de Agritrend, “el trigo y el maíz, dos de los cultivos históricos de la Argentina, aportarán a las arcas apenas u$s400 millones en 2010, es decir, tan sólo el 5% del total. Con lo cual, estos cultivos se volvieron totalmente marginales”.

Por otra parte, el monto que la oleaginosa dejará al Gobierno equivale al mismísimo Fondo del Bicentenario, que el Ejecutivo buscó crear con reservas del Banco Central mediante un decreto de necesidad y urgencia y que desembocó en el “affaire Redrado”.

Este potencial ingreso a las arcas por soja supera ampliamente lo que el Ejecutivo podría recaudar por el impuesto al cheque y es un monto que equivaldría a la mitad de lo que percibiría por el Impuesto a las Ganancias ($62.000 millones). En síntesis, y tal como puede verse en el siguiente gráfico, lo más significativo es que estos ingresos por derechos de exportación podrían pasar a representar el 8% de los 354 mil millones de pesos que el Gobierno espera recaudar bajo todo concepto.Frente a estos números, el economista Tomás Bulat destacó a iProfesional.com que “la economía se está ´sojizando´”.

Según el experto, este cultivo “ha ganado peso en el total de la producción pero mucho más en las exportaciones. Y esto es porque, paradójicamente, la soja es el grano que tiene las reglas más estables: se consume casi todo afuera y si no se exporta se tira, mientras que el resto, como el trigo o el maíz, no poseen reglas claras y les abren y cierran las exportaciones todo el tiempo”.

En la misma línea, Rodrigo Castiñeira, analista de la consultora Econométrica, sostuvo que, “cuando observamos los cuatro principales cultivos, prácticamente todos los ingresos del Estado por el agro los termina explicando la oleaginosa. Estamos hablando de más de 2 puntos del Producto Bruto Interno, es una cifra muy significativa”, agregó.

Por su parte, el economista Manuel Solanet, también coincidió en que “la Argentina se hizo más y más dependiente de este grano y de su precio internacional. Como la situación fiscal es complicada y se sigue desbordando el gasto público, hoy el Gobierno no puede resignar un solo centavo de cada poroto exportado“.

El "yuyito", a la cabeza de la recuperación
En medio del “Redradogate”, el sostenimiento de las cotizaciones internacionales, un buen régimen climático y una firme demanda internacional de las economías asiáticas, se convirtieron en las variables a las que hoy más atención deberían prestarle todos los argentinos por el impacto que tendrán en sus bolsillos.

Según Bulat, que estima un crecimiento en torno al 2% para este año, los sectores más dinámicos en 2010 serán "el agropecuario, al que le va a ir muy bien; el automotriz, por Brasil; el minero, por los precios que han subido mucho, y el turismo internacional y local”.

Como contrapartida, las grandes estrellas que motorizaron la economía años anteriores, en esta oportunidad, pasarán sin pena ni gloria: “No hay ningún otro sector dinámico: ni la construcción, ni los servicios. Además, se destruyó el mercado de capitales, la ANSES no tiene fondos para financiar fideicomisos y los depósitos –en medio de este conflicto del Central- tampoco crecen, con lo cual, el sector financiero, que tenía buenas perspectivas, tendrá una performance mediocre”.

Nicolás Bridger, economista de Prefinex, fue un poco más optimista y proyectó un crecimiento de la economía del 4%, al tiempo que explicó que “más de la mitad estará dado por el crecimiento de la actividad agrícola y los efectos de segunda vuelta que genere en las economías del interior del país”. Un aliado del bolsillo 
Ahora, ¿qué vinculación tiene que llueva en tiempo y forma en un campo en el oeste de la provincia de Buenos Aires con los bolsillos de todos los argentinos?

Básicamente, si se cumplen las expectativas y de las tranqueras salen las 51 millones de toneladas de soja proyectadas y las mismas se comercializan con buenos precios internacionales, el Gobierno contará con más recursos para sostener el complejo andamiaje de subsidios a las empresas de servicios y las compensaciones a los sectores productivos.

De este modo, podrá tener un poco más de margen para evitar una disparada de las tarifas, una suba de los distintos impuestos que debe pagar la sociedad y una aceleración de precios de los alimentos básicos, y así evitar "echarle nafta" a la inflación, algo clave en momentos en que los especialistas prevén un alza de más del 20%.

Así, cada dólar que deje de ingresar por las retenciones, se convertirá en un pequeño agujero en los bolsillos de los consumidores.

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