21 de enero de 2010 07:15 AM
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Trigo: fracasó la firma de un acuerdo

El ministro Domínguez y el secretario Moreno recibieron anoche a ruralistas, exportadores y molineros; el mercado sigue paralizado

Los gritos llegaron al límite de la gresca pero no pasaron a mayores. Fue en el Salón Gris, el más grande de la sede del Ministerio de Agricultura y en el momento más caliente de la reunión que hasta las 22.30 de ayer mantuvieron todos los que tienen algo para decir en la cadena cerealera. Durante buena parte del encuentro, el debate se centró en el volumen del saldo exportable de la paupérrima cosecha de trigo de esta campaña, que no superaría los 7,5 millones de toneladas, menos de la mitad que hace dos años. El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, recibió a los representantes de las cámaras de exportadores y de molineros y a la Comisión de Enlace del campo en pleno para discutir la crisis del trigo, cuya comercialización en el mercado argentino sigue paralizada por falta de demanda. A la reunión también asistieron el polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y el presidente de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca), Juan Manuel Campillo. Ante la presencia de estos dos funcionarios, que responden directamente al ex presidente Néstor Kirchner, Domínguez se hizo acompañar por varios ministros y secretarios de Agricultura provinciales pertenecientes al oficialismo. Esos funcionarios tienen posiciones más cercanas a las de los productores y, sin estridencias, vienen reclamando la reapertura de las exportaciones de trigo. El ruralismo estima que podrían venderse al exterior hasta 1,5 millones de toneladas y que eso sí permitiría reactivar el mercado. El Gobierno intentó convencer a la Comisión de Enlace para que firme un acuerdo suscripto en septiembre pasado por la exportación y la molinería. Según ese pacto, redactado en su momento por Moreno, se liberan parcialmente las exportaciones a cambio del compromiso de los exportadores de importar el cereal en caso de desabastecimiento. La molinería también se comprometía a pagar el precio lleno del grano (el valor internacional descontadas las retenciones y los gastos de comercialización). Rechazo Los ruralistas rechazaron esa propuesta e insistieron con los puntos que le presentaron a Domínguez la semana pasada, tras la asamblea del teatro Broadway: que la molinería compre 1,5 millones de toneladas, se abran las exportaciones por otro millón, se devuelvan las retenciones a los productores de menos de 800 toneladas (algo ya anunciado por la presidenta Cristina Kirchner, pero aún no instrumentado) y se les pague a los productores el precio lleno . A pesar de los anuncios presidenciales de la semana pasada (créditos blandos para que los productores puedan retener la cosecha, préstamos para que la molinería adelante compras y la reapertura parcial de exportaciones de trigo entrerriano y bonaerense), los productores siguen sin encontrar clientes para la mercadería que acaban de cosechar. Aquel acuerdo de Domínguez con la Federación Agraria de Entre Ríos, liderada por el combativo Alfredo De Angeli, y la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), que preside Pedro Apaolaza, originó un fuerte cortocircuito entre la Comisión de Enlace nacional y las entidades rurales regionales. Esas aristas están todavía por limarse. Domínguez dedicó toda la tarde de ayer a los cereales: a las 17 recibió a exportadores y molineros, a los que buscó convencer de la necesidad de cumplir con los acuerdos firmados para reactivar el mercado, satisfacer a los productores y mejorar las expectativas para la próxima campaña de trigo, que de seguir cayendo pondrá en serio riesgo el abastecimiento interno, estimado en 6,5 millones de toneladas. A las 19,20 se sumaron los presidentes de las cuatro entidades ruralistas: Hugo Luis Biolcati, de la Sociedad Rural; Mario Llambías, de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA); Carlos Garetto, de Coninagro, y Eduardo Buzzi, de Federación Agraria. Desde 2006, el mercado de trigo está virtualmente intervenido por Moreno, que con el objetivo de asegurar el abastecimiento interno y la estabilidad de los precios restringió las exportaciones (cuyo cerrojo es administrado ahora por Campillo) y estableció extraoficialmente precios máximos para la materia prima; y junto con el ahora jefe de la AFIP y entonces presidente de la Oncca, Ricardo Echegaray, introdujo un esquema de subsidios a la molinería y a la producción. Esas compensaciones sólo continúan para los molinos que abastecen el mercado interno. Claves Cosecha pobre. Por las restricciones a las exportaciones y el control de precios, la producción de trigo de esta campaña fue de sólo 7,5 millones de toneladas, apenas un millón más que la demanda interna.  Mercado paralizado. Ante el cierre de las exportaciones, y con una molinería que sólo compra 500.000 toneladas mensuales, la comercialización del cereal se volvió nula.  Solución oficial. Para reactivar el mercado, el Gobierno ofrece créditos blandos a los productores para retener la cosecha, préstamos a la molinería para que adelante compras y una apertura parcial de embarques de trigo entrerriano y bonaerense.  Rechazo ruralista. El campo se negó a firmar un acuerdo que en septiembre habían suscripto molinos y exportadores con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

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