21 de enero de 2010 07:39 AM
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Australia llegó antes que la Argentina al negocio de la carne más cara de la UE

Desde agosto, por una negociación con EE.UU., la UE compra 20.000 toneladas de carne de feedlots. Para anotarse, los frigoríficos precisan dos medidas oficiales, hasta ahora sin éxito

Ayer hubo malas noticias para los frigoríficos exportadores locales, cuando se enteraron de que mientras la Argentina sigue participando, Australia consiguió acceder al mejor negocio de exportación de carne vacuna a la Unión Europea.Ese cupo, como anticipó El Cronista el 7 de julio último, comenzó a regir en agosto pasado, y consiste en 20.000 toneladas anuales de cortes vacunos de alto valor provenientes de feedlots, sobre los que no pesa ningún tipo de arancel. A partir de 2012, ascendería a 45.000 toneladas. Esto lo convierte en un nicho más rentable aún que el de la codiciada cuota Hilton. Esta, que hasta ahora es el mejor negocio de la industria cárnica local porque está exenta de prelievos, de todos modos tributa un 20% del precio. Así, si la tonelada de Hilton cotiza unos u$s 15.000, este cupo rondaría los u$s 18.000.Si bien el nuevo cupo no discrimina a ningún país, las fuentes coinciden en que, en la práctica está hecho a la medida de Estados Unidos, tanto por las exigencias sobre la alimentación de los animales de los que proviene la carne, como por la forma de tipificar.De hecho, surgió como una compensación de la UE tras casi dos décadas de negociaciones por la negativa europea a comprar carne de animales a los que se les hubieran dado anabólicos o antibióticos (o sea, la mayoría de los de ese país). Por esa traba, EE.UU. apenas pudo exportar entre 4.000 y 6.000 de las 11.500 toneladas de cuota Hilton que comparte con Canadá.Sin embargo, el hecho de que le hayan permitido a Australia acceder al cupo demuestra, para algunos jugadores del sector, que "no es una farsa para dárselo a Estados Unidos" y que "la Argentina tiene que pelearlo".Para acceder a él, el país debe empezar a clasificar la carne en función del color y la textura, para predecir la palatabilidad y terneza (aquí se atiende a la osificación, para determinar la edad, y a la conformación de la media res, para ver la terminación). Además, debe generar un mecanismo oficial que certifique que el animal fue alimentado en feedlots como pide la UE."Hemos trabajado en forma cooperativa con la UE en los últimos meses, detallando nuestros regímenes de control de calidad e inspección y asegurando que nuestras medidas y procesos cumplan los requisitos de la UE", dijo ayer Tony Burke, mi nistro de agricultura australiano, según la agencia Reuters.

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