22 de enero de 2010 06:22 AM
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Guillermo Moreno vuelve a ser el árbitro del mercado del trigo

Definirá las listas de agricultores a los que la molinería y la producción deberán comprar

Como desde hace cuatro años, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, sigue siendo determinante en la política oficial en materia de granos. El funcionario colideró anteayer la primera reunión de la Mesa Triguera Nacional, como bautizó el encuentro el ministro de Agricultura, Julián Domínguez. En esa mesa, el ministro espera destrabar la parálisis del mercado de trigo y superar la grave crisis que atraviesa la producción del cereal en el país. Ante la parálisis del mercado por el cierre de las exportaciones, que se introdujo en 2006 y se mantiene con intermitencias, el Gobierno quiere reactivar la demanda por medio del adelanto de compras por parte de la molinería y la exportación. Pero esas compras sólo se harán a productores de hasta 600 toneladas (según el Gobierno, unos 27.000 chacareros, que explican el 93% de la cosecha). Para acceder al beneficio de "poder vender" su producción, los productores deberán quedar incluidos en unos listados cuya aprobación final quedará en manos de Moreno. Para concretar ese plan, el funcionario puso como condición que la Comisión de Enlace firme un acuerdo por él redactado y suscripto en septiembre por el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) y la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), dos entidades con llegada a Moreno. Los ruralistas se negaron a rubricar ese pacto, que hasta ahora no logró sus objetivos: que el mercado se mantenga activo y que los productores cobren por el cereal el "precio lleno" (el valor internacional del grano descontadas las retenciones y los gastos de comercialización). Con este sistema, Moreno conservaría su papel de árbitro de la comercialización, habilitando o denegando el acceso de los productores a los compradores naturales de su trigo. Pero, además, los acopiadores se resisten a entregar información sobre sus clientes para confeccionar esas listas de productores y sugieren que esos nombres deben salir de los registros de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) y de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). El papel de Domínguez en la reunión de anteayer quedó deslucido y se redujo a una larga explicación (la misma que hace una semana había hecho en una conferencia de prensa) de por qué el Gobierno debió intervenir aún más en el mercado para garantizar "la seguridad alimentaria". Moreno -tal vez el funcionario con mayor respaldo político de la administración Kirchner- maneja los precios de las materias primas de origen agropecuario desde 2006, cuando introdujo la política de control de precios y cierre de exportaciones para controlar el valor de los alimentos y garantizar el abastecimiento doméstico. Desde entonces, el área sembrada y la producción de trigo caen sistemáticamente. Ayer, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires dio por terminada la cosecha de la campaña 2009/2010 y estimó el volumen producido en 7,44 millones de toneladas. La cosecha anterior (2008/9) había superado los 9 millones de toneladas y la de 2007/8, de 16,5 millones de toneladas. En 2009 se registró la peor sequía de los últimos 70 años y la superficie sembrada con trigo fue la menos extensa desde que se tiene registro. Ayer tampoco se verificaron operaciones de trigo en los mercados de granos, y la parálisis es tal que en el sudeste bonaerense algunos productores están entregando el cereal a cambio de los insumos que retirarán en los próximos meses para la siembra de soja, que este año podría llegar hasta los 19 millones de hectáreas implantadas. La falta de demanda para el trigo (sobre todo de las regiones que lograron buenos rindes, como Entre Ríos y zonas de Buenos Aires) es reconocida por Domínguez, cuyo principal problema no es esta campaña, sino la próxima siembra fina, cuando se definirá si el país, que solía ser el granero del mundo por la producción de cereales, correrá el riesgo de importar. Si la producción sigue cayendo, ése es un riesgo cierto porque la demanda interna llega hasta las 6,5 millones de toneladas. La firma de acuerdos parciales por parte del presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), Pedro Apaolaza; el líder de la Federación Agraria entrerriana, Alfredo De Angeli, y el referente de la regional bonaerense de Coninagro, Mario Raitieri, produjo un gran revuelo en la Comisión de Enlace. Apaolaza y De Angeli tuvieron que dar explicaciones a sus referentes nacionales, y Raitieri quedó al borde de la expulsión de la entidad cooperativa. 7,44 millones
Toneladas
La cosecha de trigo de esta campaña fue la peor desde el ciclo 1980/8, cuando se recolectaron 7,7 millones de toneladas

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