22 de enero de 2010 18:41 PM
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Una triste crónica de cómo el “bife” que se vende al mundo ya no es tan argentino

Datos oficiales adelantados en exclusiva a iProfesional.com dan cuenta de que los poderosos frigoríficos que operan en el país bajo bandera de otras naciones ya se adueñaron del 50% del mercado de la carne de exportación. Sepa quién es quién en un negocio que mueve más de u$s1.900 millones anuales.

A pesar de la mayor crisis económica mundial de las últimas décadas, los continuos conflictos entre campo y Gobierno y la sequía histórica que padeció el campo argentino, el sector de la carne cerró un 2009 con valores positivos. 
En efecto, según datos oficiales que dará a conocer el INDEC en los próximos días, las exportaciones de carne totalizaron u$s1.934 millones, lo que implicó un alza del 8% en comparación con el 2008.

Sin embargo, si se tienen en cuenta los volúmenes, la suba fue mucho más marcada: casi 50%, al alcanzar envíos por 594 mil toneladas, lo que implicó cerca de 200 mil más que en el período anterior.

Así, el de la carne se convirtió en uno de los pocos sectores del rubro agropecuario que cerró con números positivos.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner había tomado nota de esto y lo hizo público recientemente, cuando afirmó que esta fuerte suba correspondió a “un sector que tantas discusiones y debates ha traído sobre si íbamos a quedarnos sin carne o no”.

"Es bueno resaltar esto por muchas cosas que uno escucha, lee publicadas o mira por la Argentina que se televisa. Estamos muy contentos porque, además, hemos experimentado un crecimiento en destinos", subrayó.

Sin embargo, lo más relevante de este “veranito” exportador es que el grueso de esos envíos lo realizan frigoríficos con bandera de Brasil o Estados Unidos.

En diálogo con iProfesional.com, Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carne de la República Argentina (Ciccra), alertó que, “a partir de un proceso de concentración que comenzó hace dos años, la mitad de las exportaciones de carne se las llevan los grandes grupos extranjeros”.

Raúl Ochoa, ex subsecretario de Comercio Internacional, coincidió y afirmó que, “a partir del fuerte proceso de adquisiciones de plantas por parte de compañías del exterior, principalmente brasileñas, hoy el 50% de las exportaciones de carne no están en manos de empresarios nacionales”.

Schiariti -el mismo que amenazó con denunciar al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno por presunta “maniobra intimidatoria” al mandarle inspectores a su organismo luego de solicitar un recurso de amparo para frenar el trámite de adjudicación de la Cuota Hilton, aduciendo malos manejos- aseguró que las ventas al exterior en general “se concentraron más y más desde que interviene Moreno, ya que los permisos de exportación que van saliendo tienden a favorecer a las grandes empresas y la mayoría de ellas no son de capital nacional”.

Para el dirigente empresario, “lo que el secretario de Comercio busca es que la industria se concentre y así poder negociar con 10 empresas a lo sumo y no con 700”.

Brasil, el “rey” de la carne
Que Brasil hoy maneje gran parte del negocio de la industria cárnica en la Argentina es consecuencia de una visión de largo plazo tanto del sector público como del privado.

“Los brasileños, en lo que respecta al negocio de la carne, trazaron un plan estratégico impresionante. Y la verdad es que envidio esa iniciativa“, destacó Ochoa, quien agregó que, desde hace años, “se instalan en los mejores mercados y buscan los frigoríficos que manejen la mejor calidad. Esto les permitió expandir su producción, no sólo en la Argentina, sino a escala mundial”.

Si se analiza cómo era el escenario hace algunas décadas atrás, se podría pensar que la Argentina era el país por excelencia con posibilidades para conquistar el mercado global de carne.

En efecto, en los ´60, los frigoríficos locales tenían el 25% del negocio alrededor del mundo. Sin embargo, desaciertos políticos mediante, esta proporción descendió a cerca del 5 por ciento.

Por su parte, Brasil, que superó la mala fama de producir carne dura, pasó de ser un mercado fuertemente dependiente de las importaciones a ser el gran dominante del negocio.

Así, luego de importar durante décadas bifes de la pampa húmeda, ahora ostenta el 27% del comercio internacional y, de acuerdo al plan trazado por el Ministerio de Agricultura de ese país, en 2018 busca captar el 60% del mercado global.

Sin embargo, el dato más destacable es que si se contabilizan las ventas al mundo por parte de frigoríficos en manos de empresarios brasileños, repartidos en países como Estados Unidos, Italia, Uruguay y la propia Argentina, esta proporción hoy mismo supera el 50% del comercio total mundial.

Radiografía empresaria: quién es quién
En lo que respecta a los jugadores locales, de los diez principales establecimientos exportadores, cinco tienen bandera extranjera.  Puesto en números, esto implica que de los u$s1.100 millones que generó en concepto de ventas al mundo este selecto grupo de empresas, cerca de u$s700 millones fueron de compañías bajo capital brasileño y estadounidense, es decir, más del 60% del total.

El líder absoluto del negocio es Swift, una de las más tradicionales empresas del sector en la Argentina y que en 2009 realizó exportaciones por u$s291 millones, es decir, el 15% de lo que mueve toda esta industria. La compañía fue adquirida en 2005 por el poderoso grupo brasileño JBS y hoy exporta a cerca de 70 países. Cuenta con 8 plantas de procesamiento en el país, en las que elaboran diez tipos de productos cárnicos diferenciados.

JBS-Friboi, la mayor empresa del sector de carne bovina del mundo, que posee establecimientos además en Estados Unidos y Australia y acceso al 100% de los mercados mundiales, en 2006 adquirió al frigorífico Consignaciones Rurales, a CEPA y a Col-Car, esta última operación realizada en 2007 a través de Swift.

Paty, orgullo brasileño
Continuando con el relevamiento, en el segundo puesto de los mayores exportadores está Quickfood, que en 2009 realizó exportaciones por u$s126 millones.

El tradicional frigorífico, dueño de la marca Paty, fue adquirido en 2007 por el poderoso grupo brasileño Marfrig, fundado por Marcos Antonio Molina Dos Santos, un empresario que, según cuenta la “leyenda”, comenzó con un pequeñísimo emprendimiento en San Pablo en la década del ´80, dedicado a la elaboración de chinchulines y hoy ya es el cuarto productor de carne bovina del mundo y es el primero de Uruguay.

Sin embargo, el poder de Marfrig en la Argentina no se limita a Quickfood: en 2006 ya había adquirido Argentine Breeders & Packers, el actual décimo mayor frigorífico local, con ventas al mundo por 45 millones de toneladas. A esta compra luego se sumó la adquisición de Estancias del Sur, Best Beef y Mirab.

Estados Unidos también invierte
La realidad es que la alegría no es sólo “verdeamarelha”, dado que en la Argentina, otros dos de los principales frigoríficos locales están en manos de una empresa de capital estadounidense.

En efecto: el gigante Cargill tiene una pata en el negocio cárnico tras haber adquirido en 2005 a Finexcor, un tradicional frigorífico argentino fundado en la década del ´60 y que cuenta con dos grandes plantas, uno en Buenos Aires y otro en Santa Fe.

No conforme con esto, a mediados de 2007 adquirió Frigorífico Regional Industrias Alimenticias Reconquista (Friar), que estaba en manos de la compañía Vicentín, una de las mayores aceiteras argentinas.

Cabe resaltar que, según datos a los que accedió iProfesional.com, estos dos establecimientos realizaron exportaciones por más de u$s200 millones, con lo cual, Cargill, además de ser el dueño de 15% de las ventas al mundo de cereales y del 20% de aceites, ahora alcanzó el 10% en el rubro cárnico.

La cuota Hilton, el negocio más jugoso
Sin embargo, lo que más preocupa a los expertos es la “extranjerización” de la parte más jugosa del negocio de exportación: la Cuota Hilton.

Se trata de un cupo que anualmente le permite a la Argentina colocar en el mercado europeo unas 28.000 toneladas de carne de siete cortes premium: bife angosto, cuadril, lomo, nalga, bola de lomo, cuadrada y peceto.

La Hilton –que adquirió ese nombre cuando a fines de los ´70 se firmó el acuerdo en un hotel de la cadena que lleva ese nombre- es un negocio que alcanza los u$s223 millones anuales, es decir, poco más del 10% de las exportaciones.

El dato clave es que, como son cortes que ingresan sin aranceles, es el negocio más rentable de todo el sector y el más deseado por las empresas y, justamente, el que en realidad vinieron a buscar los brasileños.

En otras palabras, hoy un establecimiento exportador vale más por los vínculos comerciales que tiene con el mundo que por sus instalaciones. Más teniendo en cuenta que la Argentina, en los próximos años, podría ser beneficiada con un fuerte incremento de la cuota, en el marco de un acuerdo más amplio con la Unión Europea.

En diálogo con este medio, el directivo de un frigorífico nacional que pidió absoluto off the record, mostró su fastidio: “El Gobierno nunca tendría que haber dejado que la Cuota Hilton pase a manos extranjeras. Este es un beneficio que se le da a una Nación, no a una empresa”.

Además, destacó que “La Argentina, en la mesa de negociaciones con los funcionarios europeos, tuvo que ceder en ciertos aspectos comerciales para ser beneficiada con este cupo y esto lo tendrían que estar aprovechando sólo empresas nacionales”.

La razón de la polémica es que en las tres últimas asignaciones (que suman cerca del 30% de las 28.000 toneladas que se deben alcanzar), las empresas de los grupos Marfrig, JBS y Cargill obtuvieron el 30% del total, mientras que hubo 30 empresas chicas que no obtuvieron ninguna tonelada aún.

En este contexto, tras la firma de un decreto presidencial, iba a entrar en vigencia un flamante sistema de reparto de la Cuota, que no iba a respetar la performance histórica de cada frigorífico, sino que se iba a determinar mediante un concurso público.

Frente a esto, desde Ciccra presentaron un recurso de amparo en contra del nuevo sistema, con el argumento de que "favorece a los frigoríficos amigos del Gobierno y tiene requisitos imposibles de cumplir para el resto de las empresas".

Y fue la jueza en lo Contencioso Administrativo federal María José Sarmiento –la misma del “affaire Redrado”- la que tomó la decisión de frenar el reparto.

Según Schiariti, “estas medidas tienden a concentrar cada vez más el negocio. Y lo cierto es que la cuota Hilton es un bien del Estado, una compensación que recibe de la Unión Europea que debe servir, además, para que los frigoríficos chicos participen, mejoren la calidad sanitaria y esto termine beneficiando en general a todos los consumidores en nuestro país. Por eso, hay que democratizar la Cuota y no continuar beneficiando a 10 empresas y dejar de lado a todo el resto”.

Juan Diego Wasilevsky

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