25 de enero de 2010 12:58 PM
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Con el trigo subsidiado pierde valor el productor

En la Argentina se destruyó lo que es la formación de precios, la médula central de lo que es el mercado. Los que lucran con la harina de trigo convencieron a las autoridades de que la solución para la Argentina está en exportar harina, por el cuento del valor agregado.

Una cosa es que compren trigo al valor que corresponde y le agreguen valor haciendo harina, y otra es valor transferible. Cuando el trigo es barato, subsidiado, se transfiere valor del productor al molinero, se le saca valor a la materia prima, y algún industrial en el proceso se queda con la diferencia», destacó el vicepresidente de Aaprotrigo, Santiago Cameron.

El directivo explicó al programa «Siempre que llovió paró» que «esta distorsión está armada para que algunos molinos puedan exportar harina; apuntan a eso, no al precio del pan. El pan vale $ 7 u $ 8, y en ese valor hay sólo $ 0,60 de trigo. Se comercian 130 toneladas de trigo y sólo 10 de harina. El comprador (internacional) quiere agregarle valor en el destino. Hay dos países que crecieron en la exportación de harina: la Argentina, porque destruyó la comercialización de trigo mientras le prohíbe la compra de harina a Brasil y Kazajstán, que le exporta a Afganistán, que no tiene molinos».

Consultado acerca del estado del sector triguero, aseguró que «hay un desconcierto total. Una de las cosas que tenía el productor era la posibilidad de poder vender toda su producción; la vendía, pagaba sus deudas y se hacía del capital. Ahora no podemos vender, no hay quien nos compre. No sabemos si hemos producido algo que no sirve o es algo que no sirve en la Argentina. Tenemos los silos bolsa con grandes ansias de transformarlos en plata y no hay cómo. Nadie compra, ni siquiera dicen: Te lo pago en dos meses, no hay mercado de ningún tipo para el trigo. Evidentemente, hicimos algo invendible, mejor no nos equivoquemos».

A lo que agregó con ironía que «mejor no volvamos a producirlo porque nos va a ir peor. Además de la coyuntura, hay que arreglar la situación con acciones de mediano plazo. Ya estamos a cuatro meses de la próxima siembra y no hay ninguna medida que nos diga que no nos va a pasar lo mismo de vuelta».

Según Cameron, «se destruyó lo que es la formación de precios, la médula central de lo que es el mercado. El trigo se produce una vez por año, no es una fábrica que, por ejemplo, escupe tornillos todos los días, pero algunas de las medidas que saca el Gobierno hacen pensar que creen que la producción de trigo es igual a la de tornillos. El mercado se ocupa de que haya un premio para el que lo almacena; sin embargo, actualmente no puede venderlo, con la expectativa de que lo va a hacer a un precio mejor.

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