28 de enero de 2010 07:17 AM
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Gobierno y campo, lejos

La semana pasada hubo una nueva reunión entre funcionarios del Gobierno y dirigentes ruralistas. Y al igual que en anteriores ocasiones los resultados no fueron para nada positivos, aunque ambas partes -en lo que ya es un clásico- sacaron conclusiones bien diferentes del encuentro. Como para profundizar aún más las diferencias.

De acuerdo con las crónicas que reflejaron el cónclave, del que participaron actores de todos los sectores involucrados -además de funcionarios y ruralistas concurrieron representantes de las cámaras de exportadores y de molineros- hubo mucha tensión y no faltaron gritos y airadas quejas. En el medio hubo propuestas y contrapropuestas, sin que finalmente se llegara a un acuerdo macro que dejara satisfechos a todos.
Durante buena parte del encuentro, el debate se centró en el volumen del saldo exportable de la paupérrima cosecha de trigo de esta campaña, que no superaría los 7,5 millones de toneladas, menos de la mitad que hace dos años. La intención de los productores, compartida por no pocos ministros y secretarios de las principales provincias involucradas en el tema, es que se permita la reapertura de las exportaciones. Según el ruralismo, se podrían vender al exterior alrededor de 1,5 millones de toneladas, lo que posibilitaría la reactivación de un crítico mercado triguero.
Lejos de hacerse eco de los reclamos de la Producción, el Gobierno dedicó un largo rato a intentar convencer a la Comisión de Enlace para que firme un acuerdo suscripto en septiembre pasado por la exportación y la molinería. Según ese pacto, redactado en su momento por el polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, se liberan parcialmente las exportaciones a cambio del compromiso de los exportadores de importar el cereal en caso de desabastecimiento. La molinería también se comprometía a pagar el precio lleno del grano (el valor internacional descontadas las retenciones y los gastos de comercialización).
Tras escuchar los argumentos oficiales, los ruralistas rechazaron la propuesta e insistieron con los puntos que le presentaron a Domínguez dos semanas atrás: que la molinería compre 1,5 millones de toneladas, se abran las exportaciones por otro millón, se devuelvan las retenciones a los productores de menos de 800 toneladas (algo ya anunciado por la presidenta Cristina Kirchner, pero aún no instrumentado) y se les pague a los productores el precio "lleno".
Cabe recordar que, a pesar de los últimos anuncios presidenciales (créditos blandos para que los productores puedan retener la cosecha, préstamos para que la molinería adelante compras y la reapertura parcial de exportaciones de trigo entrerriano y bonaerense), los productores siguen sin encontrar clientes para la mercadería que acaban de cosechar.
De todos modos, si en la reunión del pasado miércoles hubo algo que molestó a los dirigentes ruralistas más que el paquete de medidas propuesto por el Gobierno, eso fue la presencia de Moreno y de Juan Manuel Campillo, actual presidente de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca).
Se trata, en rigor, de dos hombres muy cercanos al ex presidente Néstor Kirchner. Especialmente Moreno, que le ha puesto el cuerpo a varias de las más encarnizadas peleas del Gobierno con el sector privado, y que desde 2006 ejerce una especie de intervención en el mercado de trigo, restringiendo las exportaciones y estableciendo extraoficialmente precios máximos para la materia prima, con el propósito de asegurar el abastecimiento interno y la estabilidad de los precios.
"No parece muy racional que tengamos que pasar por la lapicera de (Guillermo) Moreno", aseveró Hugo Biolcati, titular de la Sociedad Rural Argentina, tras el encuentro, graficando a grandes rasgos cuál es el sentir del campo acerca del manejo del tema por parte del Gobierno.
Más allá de sus quejas, si hay algo claro en la Casa Rosada es que Moreno seguirá teniendo las riendas de la política relacionada con los granos. Prueba de ello es que, en el marco de un nuevo intento por reactivar la demanda triguera a través del adelanto de compras por parte de la molinería y la exportación, será el propio secretario de Comercio Interior el que definirá cuáles serán los productores que podrán vender su producción. La "lista" de Moreno incluirá sólo a productores de hasta 600 toneladas.
Así, con marchas y contramarchas, ofertas y demandas, y propuestas y contrapropuestas, todo salpimentado con críticas y chicanas, el Gobierno y el campo continúan encontrándose para estar cada vez más lejos. Y lo sufre todo el país.

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