6 de noviembre de 2009 15:22 PM
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El ministro Domínguez libra una dura interna por una caja de 1.000 millones

El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, cuando asumió el cargo apuntaba a manejar los más de 1.000 millones en subsidios al tabaco, el algodón y las economías regionales. Pero la subsecretaria Carla Campos Bilbao, hasta ahora logró asegurarse el manejo de esos fondos. la frustración del eje "bonaerense" que integra con Aníbal Fernández

Yo de campo no entiendo nada, pero este cargo me va a dar una proyección nacional”, se justificaba el ex diputado provincial Julián Domínguez, ante sus compañeros del PJ bonaerense, para explicar porqué había aceptado ser el ministro de Agricultura del matrimonio Kirchner.

Lo cierto es que más allá de esas atendibles aspiraciones políticas, no sólo de amor vive el hombre, y el avezado Domínguez tenía muy claro que aún sin el control de la ONCCA –hoy bajo la intervención directa de Néstor Kirchner a través de Juan Manuel Campillo- la flamante cartera disponía de un jugoso presupuesto de subsidios que supera los 1.000 millones.

Se trata de los fondos especiales del Tabaco, de reconversión algodonera y de estímulo a las economías regionales, que Domínguez aspiraba a manejar con la cobertura “técnica” que le daría el flamante viceministro y ex decano de la Facultad de Agronomía de la UBA, Leonardo Basso.

Pero hasta ahora, y pese a contar con el aval del jefe de Gabinete Aníbal Fernández, o tal vez precisamente por ser esta su referencia en la interna kirchnerista, Domínguez no ha logrado meter mano en esos fondos, que siguen bajo el control directo de la secretaria de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar, Carla Campos Bilbao.

Esta funcionaria ya en la gestión de Carlos Cheppi, era la responsable de los manejos de esos fondos, y también de la distribución de 220 millones de pesos para la emergencia agropecuaria, que fueron motivo de grandes disgustos por parte de los productores, que se quejaron por la discrecionalidad con que se distribuyeron.

Ahora la disputa es por los 700 millones anuales que tiene el Fondo Especial del Tabaco (FET), 200 millones que tiene el plan de estímulo a las economías regionales (100 millones para la fruta) y unos 50 millones de reconversión algodonera.

El ex secretario Cheppi se había respaldado en Campos Bilbao como forma de sostenerse en parte del aparato político bonaerense, ya que esta funcionaria está casada con el intendente de Moreno, Andrés Arreghi.

El problema es que Domínguez tiene voz propia en el peronismo bonaerense –y más aún su jefe, Aníbal Fernández, que sigue soñando con ser gobernador-, por lo que no necesita ese respaldo.

Domínguez y el jefe de Gabinete aguardaban ansiosos la concreción del Ministerio de Agricultura para tomar el control directo de esos fondos, a los que veían como un instrumento ideal para empezar a reconstruir la relación con los productores, además de otras cuestiones.

Por eso, una de las primeras decisiones del flamante ministro de Agricultura fue trasladarlos a la órbita de Basso, apostando a la cobertura “académica” que el ex decano podía brindarles. Pero para sorpresa de Domínguez, Campos Bilbao logró conservar desde su Secretaría de Desarrollo Regional el manejo de estos 1.000 millones, al parecer amparada por ciertas instancias superiores del kirchnerismo, que por ahora han enfriado los ímpetus de Domínguez y Aníbal Fernández

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