28 de enero de 2010 20:57 PM
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El Uruguay ganadero sigue vigente

Buena producción y valores altos con dólares flacos

El año ganadero pasado terminó a todo trapo, con voluminosas faenas y exportaciones, y buenos precios para la carne y el ganado, luego de haber transcurrido un largo período signado por la incertidumbre de los mercados y la adversidad climática. Se conformó entonces un escenario inestable, con oscilaciones importantes en la producción y en los valores de los ganados, particularmente los de reposición, que recién está normalizándose en estos primeros pasos del nuevo año. La feroz sequía, que en algunas zonas duró más de un año y medio, dominó la escena hasta bien entrada la primavera, para pasar luego, casi sin transición, a un período de lluvias masivas e inundaciones generalizadas que jaquearon a todas las actividades, pero fundamentalmente a las agrícolas. Estos excesos de agua en la primavera tardía provocaron una explosión forrajera como hace tiempo no se registraba en esta época del año. Actualmente, ya en pleno verano, los animales comen a boca llena en los campos naturales, donde pastorea la mayor parte del rodeo, y los productores más tecnificados se ven en problemas para cosechar en forma de heno o de silo parte del enorme volumen que proporcionaron las praderas y cultivos forrajeros de invierno. Como destaque: los productores y técnicos destacan el comportamiento de los lotus Rincón y Maku, con producciones extraordinarias de forraje en un momento del año en que normalmente están secos y semillando. Producción y mercado de haciendas La recomposición de la base forrajera aparejó que los ganados recuperaron estado rápidamente, pero en los rodeos de cría todavía el celo tarda en manifestarse, debido seguramente al gran déficit de estado que acarreaban de los meses anteriores. Los animales en régimen de engorde ganan kilos comiendo a voluntad, lo que favorece la posición de los ganaderos en la negociación comercial con la industria respecto al momento y condiciones de venta. La disponibilidad forrajera abundante de alta calidad ha venido impulsando al alza las cotizaciones de todas las categorías de hacienda, no solo las de faena, como veremos más adelante. Todo sobre el 2009 Actualizamos datos de cierre del año pasado. Extracción La faena controlada alcanzó finalmente a las 2.325.692 cabezas, 112.415 reses más que en el ejercicio anterior, equivalente a un 5% de aumento, constituyendo la tercera faena de la historia, después de la del 2006 –que tuvo ribetes de liquidación de existencias–, y apenas inferior a la de 2005. A esta faena hay que agregarle una extracción del orden de las 90 mil cabezas, mayoritariamente de vacas, por la faena que se realiza en los predios y en los mataderos locales, no contabilizados en esta instancia. También debe considerarse la exportación en pie, que en este año alcanzó volúmenes significativos: casi 180 mil cabezas, sumando todas las categorías. La suma de todos estos factores determina una extracción total que ronda las 2,6 millones de cabezas vacunas, equivalentes a un 22% de las existencias declaradas al 30 de junio pasado, y poco más de 20% de las que se estimaban a fines de 2008. La composición de la faena tuvo características peculiares, ya que hubo una preponderancia marcada de los vientres en el total de la faena controlada, de la que representó el 52,5%. En el 2009 se mataron 1.222.333 "vacas", 244 mil más que el año anterior, un significativo aumento del 25% en un año, lo que denota la presencia de factores extraordinarios en este período. Si sumamos las faenas no controladas y la exportación en pie, la extracción de vientres en el año fue superior a 1,4 millones de cabezas, a lo que debe sumarse la acrecentada mortandad de esta categoría por factores climáticos adversos que se manifiestan más severamente en el invierno, castigando particularmente a las vacas de cría. Si la mortandad de vacas llegó a las 300 mil cabezas en el año, lo que es muy probable que haya ocurrido, la salida de vientres (excluidas las terneras) del rodeo sumaría entre 1,7 y 1,8 millones de cabezas. Los novillos, por su parte, sumaron 1.050.040 cabezas en la faena habilitada, un magro e inusual 45% del total. Edad de faena Los novillos de dentición incompleta representaron algo más del 72% del total de la faena, un porcentaje similar o algo inferior al de los últimos años, pero con menor número de animales: 754 mil novillos jóvenes este año, 107 mil cabezas menos de las mismas categorías procesadas en el 2008. A título de adelanto de un análisis más profundo, obsérvese que en junio del año pasado, los novillos de todas las edades (de año y medio a más de tres años) sumaban 2,55 millones, y que en el segundo semestre apenas se faenaron 538 mil novillos, lo que nos estaría indicando que hay un alto número de animales de la categoría en los campos, en distintos estadios de preparación, los que constituyen una fuerte base para la oferta ganadera en el año en curso. También hubo un buen número de vaquillonas en la faena de vientres, con 247 mil cabezas, el 20% del total de la categoría. Peso de faena y producción La información disponible hasta el cierre de este informe llega hasta el mes de noviembre incluido. Hasta entonces, los pesos promedio de las carcasas de este año pasado estaban algo por debajo del año anterior: todas las categorías pesaban algo menos, pero el factor determinante era la composición de la faena, con mucho más vacas que lo normal, y las vacas dan promedialmente 55 kilos menos de carne que los novillos. A diferencia de lo que ocurrió en el final del año 2008, cuando los ganados se embarcaban apresuradamente, por la sequía, en los últimos meses del 2009 las carcasas estaban pesadas, expresando la buena terminación de los ganados por la excelente condición forrajera reinante. De todos modos, dado el largo período de carencias que se sufrió, puede estimarse que en el total del año el peso promedio de las carcasas vacunas, sumadas todas las categorías, se ubique en los 231 kilos, 1,6% menos que el año anterior. Con ese peso, la faena controlada habrá aportado unas 537 mil toneladas de carne en gancho, frente a algo menos de 520 mil del año 2008; vale decir que la producción de 2009 fue poco más de 3% superior a la del año previo. Destino de la producción Exportación El año recién finalizado tuvo en los últimos meses un repunte extraordinario en la faena y en la exportación. El mes de diciembre, con 230 mil reses procesadas, registró la faena más alta desde mayo de 2008. Otro tanto ocurrió con los volúmenes embarcados, que en el mismo mes sumaron 17,3 mil toneladas. También los precios acompañaron, con una tonificación firme y generalizada, lo que permitió superar las proyecciones de ingresos que se venían realizando hasta pocas semanas atrás. En resumen, el año finalizó con una exportación total de casi 390 mil toneladas peso carcasa, que recaudaron casi U$S 970 millones. El precio promedio de exportación para todo el año fue de U$S 2.489 la tonelada, el mayor después del de 2008, que estuvo distorsionado por los factores conocidos. Si se suman los otros rubros que componen el sector cárnico en la clasificación de INAC, el ingreso del año trepa hasta los U$S 1.220 millones. Si agregamos, como corresponde, la exportación de animales vivos, la cifra trepa hasta los U$S 1.300 millones. Estos valores de exportación de cárnicos se ubican 17,5% por debajo de los del año previo, y han cedido el primer lugar en los ítems de exportación a los granos, pero siguen representando el 22% de la recaudación total por exportaciones de bienes. Mercado interno Como es notorio, el consumo doméstico de carne vacuna se ha venido recuperando sostenidamente desde la caída sufrida en los primeros dos años de esta década. Contradiciendo una creencia errónea largamente enunciada, la evolución del consumo de carne dejó demostrada la sensibilidad de la demanda a los factores de precio del producto e ingreso de las familias. En los años de la crisis económica, al comienzo de esta década, el consumo de derrumbó a mínimos históricos –tal vez el más bajo desde el inicio de la población del territorio–, cuando llegó "apenas" a unos 42 kilos por persona por año de carne equivalente con hueso. Rápidamente, inició luego una recuperación firme, año a año, hasta los aproximadamente 58 kilos de 2009, como expresión de la mejora en el ingreso popular, revelando que cuando el uruguayo tiene un margen, lo primero que hace es gastárselo en carne: sea una picada, un lomo, algún asadito, o una presa más de aguja para el guiso, dependiendo de la condición socioeconómica de cada cual. En los 58 kilos de consumo actual está computada no solamente la carne procedente de la faena controlada, sino también la de los mataderos precarios y los de categoría III, así como la faena realizada en los predios, y otras fuentes no determinadas, las que, sumadas, pueden representar en estos momentos alrededor del 7% de la oferta total. Los 58 kilos, con una población estimada por el INE en 3,345 millones equivalen a un consumo total del orden de las 194 mil toneladas de carne con hueso en el año recién finalizado, frente a una exportación que llegó casi a las 390 mil toneladas. Redondeando, la producción total de carne en gancho se acercó entonces a las 584 mil toneladas en el año, por lo que, en este tiempo, dos tercios de la producción se exportan y un tercio se consume internamente. Si se considera además la exportación de animales vivos, los volúmenes exportados aumentan en 59 mil toneladas en pie, alrededor de 30 mil toneladas de carne en gancho adicionales, lo que llevaría la exportación total a 420 mil toneladas de carne con hueso equivalente, el 68 % del total de la producción del ejercicio (siempre que se considere todo lo exportado en pie como producción y no como reducción de stock, dado que hay una parte importante de categorías jóvenes y en crecimiento que se exportan para ser engordados en otro país). Efecto dólar y el consumo El precio en pesos de la media res volcada al abasto estuvo casi todo el año bastante estabilizado, pero eso equivale a una suba de 20% en dólares, por la caída en el tipo de cambio. Más precisamente: entre la primera y la última semana del año 2009, los precios en dólares de la media res de novillo volcada al mercado interno subieron 32% y los de la vaca aumentaron casi 37%. En pesos, la suba fue mucho menor: 7% y 11% respectivamente, como expresión del atraso cambiario. En estas situaciones, las industrias exportadoras –como los frigoríficos y las lácteas, por ejemplo–, encuentran atractivo al mercado interno. El precio promedio de exportación subió 6,4% en dólares, mientras, como vimos, el del abasto doméstico subió alrededor del 35%, ponderando carne de novillo y de vaca. Precios e ingresos Los precios de los ganados de embarque, que habían sufrido una caída violenta en el último trimestre del año 2008, entrado el nuevo año, tuvieron tempranamente cierta recuperación, para luego estabilizarse en valores históricamente altos en dólares. Recién en diciembre, ya finalizando el año 2009, los precios pegaron un salto hacia arriba, a contrapelo de lo que ocurre normalmente en esta época. Las contras de la ganadería en estos tiempos fueron: la sequía, que desarticuló la producción y cuyas secuelas habrán todavía de sufrirse por bastante tiempo; los mercados internacionales de la carne, con oscilaciones brutales en la demanda y los valores; pero, tal vez el más dañino, aunque no siempre el más visible, ha sido el atraso cambiario que volvió por sus fueros en los últimos meses del año pasado y que continúa enseñoreándose por estos pagos. El dólar bajó en el correr del año 2009 casi un 20% respecto al peso. Podemos ver en la gráfica que los valores del ganado al cierre del ejercicio, que son altos en dólares, pierden todo atractivo cuando se les ajusta por la capacidad de compra de esos dólares en nuestro país. A título de ejemplo, como puede verse en la gráfica adjunta, los precios del último trimestre de 2009, que son más altos en dólares que los de igual período de 2007, con el que podemos comparar, ya que 2008 fue un año atípico, son 25% inferiores en términos reales, en pesos constantes. Puede observarse también que el novillo en 2ª balanza (o 4ª, como debería decirse con mayor precisión actualmente), subió 15% en dólares, y la vaca casi 28% entre enero y diciembre pasados. Obviando el efecto dólar, más allá de los mercados de la carne y las variaciones de los costos industriales, queda de manifiesto la importancia del clima en la formación de los precios: los primeros meses del año estuvieron signados por la dura sequía y los últimos se beneficiaron de la abundancia de lluvias y de pastos, lo que ha determinado un aumento sostenido de las cotizaciones del ganado en el último tramo del año pasado, que continuó en lo que va del año corriente (ver página 46, indicadores vacunos) Reparto El Novillo Tipo Este indicador de INAC releva los montos que surgen por la comercialización en cada momento considerado de todos los productos de un novillo carnicero de 480 kilos con 54% de rendimiento carnicero en 2ª balanza (hoy 4ª balanza), incluyendo el cuero, las menudencias y subproductos. En los tres años que lleva el indicador se han registrado oscilaciones de importancia, pero parece claro que se consolida una pérdida porcentual para los productores en la captación del ingreso total. Esto no quiere decir necesariamente que la industria esté ganando más, porque la diferencia puede atribuirse al importante incremento de los costos industriales. El tema del reparto entre productores e industriales del ingreso generado por la venta de carne, ha estado en la discusión sectorial con mucha fuerza en los últimos tiempos. El signo más evidente de que las condiciones han favorecido a la industria es la brecha acrecida entre los precios de la carne exportada y los del ganado gordo, que tuvo su punto máximo en el año 2008, y que aún continúa presente. Otras opiniones atribuyen el ensanche de la brecha a factores de políticas y al incremento de costos industriales en dólares –obviamente la moneda con que se cobran las ventas al exterior–, fuera de la materia prima. Los salarios y la energía aumentaron en dólares más de 35% en este año pasado y ya acumulaban un largo período de suba por encima del IPC. La competitividad del país está en cuestión, y esta rama, la de la carne, no escapa a las generales de la ley, a pesar de tener todas las ventajas para jugar a ganar en todas las canchas del mundo. Existencias La estimación del stock a fin de año debe recoger las previsiones de DIEA sobre una parición y marcación de terneros muy afectada por el fracaso del entore del verano anterior debido a la sequía, que determinó una gran cantidad de vacas falladas, muchas de las cuales engrosaron seguramente las cifras de faena de la categoría. Opypa estima que a fin de año habría algo más de 12,5 millones de vacunos, unas 750 mil cabezas menos que un año antes, lo que equivale a una disminución del 5,7% del stock. Casi toda la variación se explica por la caída en el número de terneros, que Opypa estima en 2,166 millones para diciembre de 2009, la cifra menor desde el año 2001. Esta cantidad de terneros resulta totalmente insuficiente para reponer las altas extracciones de los últimos años, en torno a las 2,5 millones de cabezas, a las que hay que sumar las mortandades corrientes, que andan entre las 300 y 400 mil cabezas anuales. La declaración de existencias de Dicose a realizarse en junio próximo, dará cuenta de una caída importante en el stock debido a la conjunción de estos factores. El futuro Las perspectivas para el negocio cárnico son bastante buenas, a estar a las prospectivas de los expertos, que están estimando subas en la demanda y en los precios del producto. Para nosotros, tal vez EEUU, quizás México, también Corea, puedan estar apareciendo o adquiriendo mayor importancia en este año que recién iniciamos, para reforzar las firmes corrientes comerciales que actualmente sostenemos con Europa, Rusia, y muchos otros clientes de todo el mundo. Todo indica que los precios de la carne en los mercados internacionales se mantendrán, o que incluso pueden aumentar, debido a múltiples factores. Este año seguramente Uruguay logrará una buena producción, dada la abundancia de novillos para faena, y sobre todo la amplia disponibilidad de forraje que hoy muestran los campos, la recomposición de las pasturas que parecían perdidas, la gran oferta de reservas, a las que se suman los importantes volúmenes de granos de invierno –trigo, cebada– no aptos para fines industriales, además de los que se produzcan de verano, que se volcarán en buena medida y a precios accesibles a la plaza local. En contra, está pesando la grave amenaza del atraso cambiario, que captura la rentabilidad a la producción, y que pone en cuestión la continuidad del alto nivel de inversiones en el sector. También podría incrementarse la exportación de ganado en pie, sustrayendo a la industria local una importante porción de la oferta. Tal fenómeno está ocurriendo precisamente en este mes de enero, con importantes embarques dirigidos no solo a Brasil, lo que podría justificarse por elementos cambiarios, sino también a los países del Medio Oriente, que se han consolidado como compradores de grandes volúmenes de hacienda de todas las categorías. A mediano plazo, aparece un serio problema, que deriva de la caída del procreo en este año, que puede llegar a ofrecer 600 o 700 mil terneros menos a las invernadas y a la reposición de la cría, que serán menos novillos y vacas en el 2011 y 2012.  

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