30 de enero de 2010 07:19 AM
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La cebada tuvo una mala campaña

Los precios bajos y los problemas de calidad, las razones

 Foto: LA NACION A pesar de que la cebada venía ganando superficie en los últimos años, en la presente campaña los productores de este grano tuvieron grandes problemas al momento de comercializar su producción, señala un trabajo de la Unidad de Investigación y Desarrollo de Aacrea. En los últimos años, hubo varios factores que influyeron para que la superficie aumentara notablemente en el país. Uno de ellos fue la mejora de los precios internacionales: en las campañas 2005/06, 2006/07 y 2007/08 la producción mundial fue inferior al consumo. Esto produjo una disminución de los stocks finales y generó subas de precios. Otro factor importante fue la intervención en el mercado de trigo. Los grandes descuentos sufridos por los productores en el precio del cereal, debidos al cierre de las exportaciones y a las dificultades para vender la producción, impulsaron un aumento de la superficie sembrada con cebada. Desde la campaña 2002/03 hasta la 2009/10, la superficie sembrada con trigo cayó de 6,3 a 2,7 millones de hectáreas (-57%) y la superficie de cebada aumentó de 269.000 hectáreas a 560.000 hectáreas (+108%). Históricamente, las cotizaciones de la cebada en la Argentina se han fijado con relación al trigo. En general, el precio recibido por los productores de cebada equivalía a pizarra de trigo menos el 10%. Sin embargo, en los últimos tiempos el debate por la relación entre los precios de la cebada y del trigo se incrementó. Esto es así, en parte, porque el precio FOB trigo no refleja lo que sucede internacionalmente, ya que las exportaciones están cuotificadas y los precios FOB que se fijan no son representativos. Por otro lado, la intervención del mercado triguero afectó el normal funcionamiento de las cotizaciones futuras del cereal en el Mercado a Término. En consecuencia, el FAS teórico es notablemente superior a las cotizaciones del Matba cuando, normalmente, estas cotizaciones deberían guardar una relación más estrecha. Este dato no es menor si se tiene en cuenta que gran parte de los contratos ofrecidos por las malterías están atados un 70% al precio de trigo del Matba y un 30% a la cotización del cereal en Chicago, menos el 23% de retenciones. La cebada tiene 20% de retenciones. Esta condición comercial (70-30) sería una buena opción si las cotizaciones en el Mercado a Término reflejaran lo que sucede con el FAS teórico. Por lo tanto, en un mercado de trigo intervenido y con vistas a la próxima campaña, los compradores de cebada deberán ser flexibles y creativos al momento de elegir distintas formas y plazos de fijación de precio. Si bien en su momento la estrategia de eludir las intervenciones en trigo con la siembra de cebada fue válida, en esta campaña son muchos los productores que están vendiendo la cebada a precios irrisorios. Además de los bajos precios, los productores tuvieron que afrontar el inconveniente de una gran heterogeneidad en cuanto a la calidad. Cebadas con menor calibre que el requerido por las malterías o con porcentajes de proteína muy superiores a los aceptados por el estándar comercial generaron desacuerdos entre las partes. Asimismo, los requerimientos del Código de Trazabilidad de Granos (CTG) dificultaron los cambios de destinos de los camiones.

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