30 de enero de 2010 07:41 AM
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El mercado del maíz, tras los mismos pasos del trigo

La destrucción del mercado del trigo y de la rentabilidad del productor, consecuencia de la intervención oficial en los mercados, se está repitiendo ahora en el caso del maíz.

Para el trigo, las consecuencias están a la vista: la Argentina retrocedió en área sembrada y en productividad, con resultados similares a los de hace más de 100 años. Así, mientras que en la campaña 2007/8 la cosecha fue de 16,5 millones de toneladas, en la presente campaña el volumen producido se estima en 7,44 millones. Desde 2006, se cerraron los registros de exportación y se establecieron cuotas para las ventas al exterior mediante los ROE, impidiendo el normal funcionamiento de los mercados, limitando la competencia y distorsionando la libre formación del precio de los granos. Las intervenciones en el mercado del maíz generaron una sobreoferta y falta de transparencia que perjudicaron al productor y desalentaron la intención de siembra del cereal. El resultado de todo esto fue una reducción del 25% del área sembrada en los últimos dos años, lo que demuestra que las políticas oficiales son un fracaso. Sin embargo, las buenas condiciones climáticas han logrado revertir esta situación y las últimas estimaciones previstas y comunicadas verbalmente en la reunión llevada a cabo la semana pasada entre la Comisión de Enlace; el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, indican que, en la actual campaña de maíz, y a pesar de una menor área de siembra, la producción rondaría entre los 18 y 20 millones de toneladas, que comenzarán a comercializarse en las próximas semanas. A la mayor cosecha de maíz, se suma un aumento de la producción de los demás granos forrajeros, como el sorgo y la cebada. En consecuencia, el saldo exportable de maíz rondaría los 10 millones de toneladas, garantizando el normal abastecimiento del cereal para el consumo interno. Sobreoferta Se estima que el mercado interno compra alrededor de 700.000 toneladas de maíz por mes para sus distintos usos (tambos, feedlots , establecimientos avícolas y porcinos, etcétera), y que habitualmente se vende al momento de la cosecha la mitad de la producción, ya que el empresario rural precisa recursos para afrontar sus necesidades financieras. Sin embargo, en la citada reunión, se nos comunicó que se autorizaría la liberación de sólo 3 millones de toneladas para la exportación. ¿A quién le venderemos el resto? En este contexto, estaríamos ante un nuevo escenario de sobreoferta de maíz en el mercado interno, tal como sucede hoy en el mercado del trigo. Por estas razones, resulta fundamental corregir las políticas que distorsionan el mercado del maíz, liberando las exportaciones a fin de garantizar competencia en el mercado y que el productor pueda recibir un precio sin deducciones. Así se podría continuar agregando valor al cereal a través de su transformación en alimentos. Al mismo tiempo, mejoraría el cuidado de los suelos con una mayor rotación de los cultivos. Pero también esperamos que la señora Presidenta cumpla con su palabra, haciendo honor a los anuncios publicados en el Boletín Oficial del 15 de enero de 2009, a través de la resolución Oncca 112/2009, en la que se comprometió a reducir los derechos de exportación para el maíz cuando la producción supere los 15 millones de toneladas, volumen ampliamente alcanzado en esta campaña. De lo contrario, la intervención oficial será una vez más responsable de la quiebra de una gran cantidad de productores rurales con consecuencias lamentables para el interior del país y habiendo perdido, nuevamente, la oportunidad que nos dan los mercados internacionales. Por Hugo Luis Biolcati
El autor es presidente de la Sociedad Rural Argentina

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