31 de enero de 2010 11:34 AM
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Cómo duele la carne

Por la falta de planificación los precios mejoran para el ganadero, pero aumentan al consumidor. Mientras, algunos sacan una jugosa tajada

Una de las frases más populares de nuestro Martín Fierro le advierte a los hermanos que si entre ellos se pelean los devoran los de afuera. Pero a medida que la historia transcurre, pareciera que nos empecináramos en hacer caso omiso al sabio consejo.Desde que se intervino el mercado ganadero en 2006 le dijeron al gobierno que la consecuencia sería totalmente opuesta a la pretendida protección del poder adquisitivo del consumidor. La ecuación era muy simple: sin precio el ganadero no invierte, la actividad se estanca -cuando no retrocede- y la escasez de hacienda dispararía irremediablemente los precios. Nadie se imaginaba que llegaría la peor sequía en 70 años para acelerar el proceso.Esta semana el Secretario del Sistema Agropecuario santafesino, Carlos Sartor, informó sobre la salud de la ganadería provincial: se perdieron 1.130.000 cabezas en los últimos dos años. El clima hizo lo suyo, pero también las “medidas equivocadas de tipo intervencionista”.A su vez se conocieron otros datos que confirman la elemental tesis desoída por el gobierno nacional: la falta de oferta elevó 20% el precio de la carne al consumidor (sólo en la primera quincena de enero) y llevó los valores de la hacienda al máximo en 20 años, según datos del Ministerio de Agricultura y Ganadería.Así quedó en evidencia un déficit nunca resuelto de la economía: cuando le va bien a uno, le va mal a otro. En este caso, mientras fue más barato comerse un asado que una pizza el ganadero sufrió; pero ahora que el productor empieza a respirar el que recibe el castigo es el consumidor.También ocurre que se reactiva el comportamiento cíclico con el que sólo se benefician los más poderosos del sistema, aquellos con “espalda” para bancarse la mala a la espera que retornen los buenos tiempos. Esto es, además, un típico movimiento concentrador, ya que los chicos caen y la torta se reparte entre menos.Mientras esto ocurre, “los de afuera” se relamen. El grupo brasileño Marfrig, dueño de Quickfood, en menos de dos meses anunció que compraría 53.000 cabezas de cría y montaría el feed lot más grande del país (para 22.000 animales) en la provincia de Córdoba. O sea: criarán el ternero, engordarán el novillo y lo faenarán, para luego vendernosla carne. Quizás cuando eso ocurra, y tanto ganaderos como consumidores sufran las consecuencias, empecemos a prestar más atención a los versos de José Hernández

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