31 de enero de 2010 15:43 PM
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Fuerte caída en la oferta de carne

Es por las secuelas de la sequía, el vaciamiento de los feedlots y las inundaciones que complicaron la cría en las islas. Este proceso tensiona con la demanda que sigue creciendo.

Inicialmente, la fulminante suba de precios que comenzó en diciembre correspondió más a una explosión de la demanda que a un problema de oferta. En diciembre, la faena total habría sido de 1,26 millón de cabezas, sin cambios con respecto a noviembre. En la segunda quincena del mes de diciembre, el pico anual de demanda por carne vacuna no sólo convalidó las subas de las semanas previas, sino que forzó nuevas subas en las cotizaciones.Al igual que en otros bienes de consumo masivo, la demanda por carne vacuna para las fiestas de fin de año recuperó la vitalidad que había sabido mostrar a lo largo de la década y había perdido con la crisis económica de fines de 2008.Con un consumo interno entonces muy firme, el desfasaje entre oferta y demanda se agudiza en enero, porque ahora sí la faena se está cayendo. En rigor de verdad, ya habría comenzado a declinar en la segunda quincena de diciembre, pero a lo largo de enero la progresiva merma en la faena supera todo lo conocido desde el 2001 a la fecha. Hay tres factores para explicar esta caída de oferta.Primero. Después de la interrupción del pago de los subsidios y del encarecimiento de la invernada, los feedlots fueron gradualmente vaciándose, proceso que se manifiesta crudamente en diciembre y hoy se hace crítico, con los corrales con un 35-40 por ciento de la ocupación que supieron tener a mediados del 2009.Segundo. Llovió en forma por demás abundante en el 80 por ciento del área ganadera nacional, y la liquidación salvaje del 2008/2009 se interrumpe. Muchas zonas no venden más porque tienen el stock muy deteriorado, y agotaron las existencias de hacienda en condiciones de ser vendidas a precios razonables. En algún momento, la liquidación se iba a agotar en sí misma y eso es lo que sucedió en diciembre-enero. Después de dos años de durísima seca, queda en muchas zonas poca hacienda gorda para vender.Tercero. Los feedlots están semivacíos y la hacienda a pasto recién comienza su recuperación, pero hay otro factor que por obvio no debe olvidarse: en forma acumulada, ya hay cerca de 10 millones de cabezas menos que hace tres años.Sin reservasHay zonas enteras del país que hace meses o años que no producen un kilo de carne, y donde la hacienda vive de consumir sus reservas corporales. Por la seca, sigue habiendo millones de hectáreas que salieron literalmente de la producción, y por la inundación se perdió también una enorme área ganadera, como las islas del Paraná, donde pastoreaban hasta hace pocas semanas más de dos millones de cabezas, y donde hoy queda poco y nada fuera del agua.Hay entonces para explicar esta pobrísima oferta de ganado factores circunstanciales, como el vaciamiento del feedlot o la retención estival del ganado alimentado a pasto, la reticencia a vender novillos ante el encarecimiento y la escasez de la reposición, las vacaciones de muchos productores, o la resistencia a vender ante los precios que suben todos los días.También han comenzado a pesar factores estructurales: hay 16 por ciento menos stock ganadero que hace tres años. Los precios actuales son los mejores (en dólares y a moneda constante) de la última década, y son lo suficientemente atractivos como para gatillar un proceso de retención o de recomposición de rodeos que, de producirse, reducirá este año y el próximo la baja oferta que ya de por sí esperábamos, a causa de la fuerte caída del stock y de la fuerte reducción en el número de terneros nacidos. La liquidación se iba a agotar en sí misma. Después de dos años de durísima seca, queda en muchas zonas poca hacienda gorda para vender

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