31 de enero de 2010 19:00 PM
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Las nuevas cepas que encantan a los chilenos

Entre un mar de sauvignon blanc, el pinot grigio y el sauvignon gris se plantan como una alternativa más corpulenta para comidas de verano. 

La imagen es la siguiente. A la mesa, con la servilleta anudada al cuello, extrayendo la carne de crustáceos (jaibas, centollas, camarones, langostinos, langostas) y, por supuesto, una copa de vino blanco. Un sauvignon gris, seguro; también el otro gris, el pinot grigio. Qué más se puede pedir.Claro que junto a esa carne blanca bajo caparazones rojos también podría ir muy bien un chardonnay, uno ligero, fresco, sin mucha madera. Nadie se podría quejar, pero si se busca una armonía no sólo mejor, sino que quizás más original, son este par de variedades grises las que mandan, lejos.El problema es que no son, digamos, comunes a los ojos de los mortales consumidores chilenos, bien invadidos por hordas de sauvignon blanc. Aunque eso no significa necesariamente que sean recién llegados, especialmente el sauvignon gris -pariente genético del blanc- que fue importado desde Francia junto a las primeras vides que se trajeron desde ese país, a mediados del siglo XIX.Casa Silva lanzó al mercado el primer sauvignon gris, en 1998, desde un viñedo plantado en 1912 en la zona de Angostura, en el Valle de Colchagua. "Antes era todo sauvignon, estaba mezclado, hasta que el profesor de la Universidad Católica Philippo Pszczólkowski identificó lo que era, aunque las diferencias son bastante claras con el sauvignon blanc. Basta no ser daltónico para darse cuenta", dice Mario Geisse, enólogo de Casa Silva, en referencia al color rosado grisáceo de las uvas de sauvignon gris en contraste con el verde amarillento del blanc.Pero las diferencias no terminan allí. Según Geisse, una de las características del sauvignon gris es su mayor cuerpo, sus aromas más maduros, más a frutas tropicales si se les compara con los tonos vegetales y a frutas ácidas de su primo el blanc. Y su menor fuerza aromática: "La gente se va mucho por el aroma. El gris es más tímido y más corpulento", dice.
Los crustáceos o los pescados más grasos van muy bien con esa corpulencia y ejemplos hay varios como las versiones de Casa Marín (Estero Vineyard, $15.000), Viña Leyda (Kadun, $6.190), Cousiño Macul (Sauvignon Gris, $4.900) y el propio Casa Silva ($8.000), todos -detalles más o menos- responden a esa cualidad de vinos blancos frescos, pero también corpulentos y de suaves aromas maduros.El pinot grigio o gris, en cambio, no tiene una historia muy larga en Chile, pero sí tiene una fama mundial mayor que la del sauvignon gris. Este pariente genético del pinot noir ha ganado prestigio gracias a los ejemplos de la zona del Friuli, en Italia; de Alsacia, en Francia, y últimamente de Oregon, en Estados Unidos. Y aunque hay un mar de pinot gris vendiéndose (sobre todo en el mercado norteamericano) que no son más que agua y azúcar, cuando el pinot gris es bueno, es riquísimo.En Chile recién hace tres años que está en el mercado como varietal, de la mano de la Viña Morandé con su Reserva, un vino que fue destinado para el mercado inglés, pero que también se vende en el país. "Si se le compara con el sauvignon, el pinot grigio tiene más cuerpo, y en vez de tener ese lado herbal, huele más bien a manzanas verdes y flores", dice el enólogo Pablo Morandé.Tal como el sauvignon gris, las uvas del pinot grigio no son en rigor blancas, sino que más bien "rosadas perla" como las describe Morandé. "La piel tiene un color muy intenso, y mientras más madura, más intenso se hace, por lo que a veces cuesta hacer un blanco y no un rosado." Agrega.El pinot grigio parece dar mejores resultados en climas frescos, así al menos lo ha aprendido Max Weinlaub, enólogo de Canepa, que lleva ya dos cosechas con la variedad. "En Yungay, Curicó, nos dio vinos más flojos en acidez, mientras que en Ucuquer, cerca de la costa, da más frescor, sabores a peras jugosas", dice Weinlaub.La versión de Canepa cuesta $4.000, mientras que el Reserva de Morandé $4.690. Y existe un tercer pinot grigio chileno hecho por la viña Valdivieso, el Reserva 2008 ($4.840), todas buenas alternativas para sentarse a la mesa y disfrutar de crustáceos. Sírvanlos bien fríos, eso sí, para acentuar su frescor. Lo demás lo ponen las vacaciones.  
 
 
  
 Nuestra selección1. Pinot grigio de Canepa. Cuesta $4.400 aprox.
2. Cabernet sauvignon gris de Cousiño Macul. Cuesta $4.900 aprox.
3. Pinot grigio reserva de Morandé. Cuesta $4.600 aprox.
4. Kadun, sauvignon gris, de Viña Leyda. Cuesta $6.190 aprox.
5. Sauvignon gris de Casa Silva. Cuesta $8.000 aprox.
6. Sauvignon gris, Estero Vineyard, de Casa Marín. Cuesta $15.000 aprox.(El Mercurio)

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