29 de abril de 2012 14:45 PM
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El ocaso del trigo

El cepo a la comercialización del cereal impone nuevos desafíos a los productores. El escenario obliga a estar atentos a las alternativas.

Señales claras evidencian el retroceso de este cultivo, otrora orgullo nacional. Hoy, el trigo se debate entre la subsistencia en campos bonaerenses y un combate contra nuevos adversarios que le salieron a jugar el partido. Aunque todavía frente a estos nuevos jugadores, el cereal mantiene ciertas ventajas.

La falta de información de manejo y de mercados en nuestra zona es la principal limitante de la cebada, la colza o las legumbres. Aunque esta tendencia se está revirtiendo.

Según el blog Patria Chacarera, “queda claro que la soja es el cultivo de menor gasto. El doble cultivo tiene costos un 50% mayores, pero la posibilidad de vender el 80% en enero que tiene la cebada implica que sólo hace falta tener el 50% del gasto total en la mano para empezar. Con el mismo margen del trigo, la cebada da un retorno porcentual a la inversión mucho mayor (17,24% vs 12,62%). Además, la cebada mejora a la soja, el trigo la empeora”.

Según Federico Alonso, Ingeniero Agrónomo que recorre nuestra zona, el panorama se divide en dos, a partir de la ruta 19. “Para el norte, la falta de agua marcó a fuego un faltante de liquidez que puede incentivar la siembra para generar ese colchón financiero en diciembre”. Aunque para eso, el productor tenga que malvender el trigo. “Este año quedan endeudados y se lo venden al acopio zonal al que ya le están debiendo”, agrega.

Un poco más al sur, donde los perfiles de humedad son más razonables, crecen las alternativas.

Pero en general, todas las señales aportan más incertidumbre. “En general nadie quiere sembrar más trigo, pero los alternativos no cubren el espacio histórico del cereal”, agrega. Y arriesga una cifra cercana al 25 % de la superficie del trigo que será destinada a cultivos alternativos. Aunque las condiciones ambientales sean convenientes, las de mercado son aún más claras, aunque negativas.

“La superficie triguera se sigue achicando y el suelo sigue perdiendo. Hay una política de Estado a favor de la soja. Si bien es un cultivo más de la rotación que le da más armonía al sistema. Los costos también aumentaron mucho, un flete te saca el 25 %”, destaca Alonso. Y finaliza con una mirada crítica a los nuevos jugadores. “La cebada es marginal en nuestra zona, nunca tendrá la calidad requerida para el mercado. El garbanzo sigue bajando su cotización. La colza requiere un manejo previo a las heladas, y la arveja y la lenteja carecen de información y mercado”, sentencia lapidario.

La metodología utilizada desde hace cinco campañas promueve una escandalosa y discrecional transferencia de recursos. El trigo para pocos ya es una realidad.

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