2 de febrero de 2010 06:53 AM
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Uruguay   –   Nuevas trabas a la exportación de ganado en pie con destino a Brasil

Brasil está poniéndole trabas a la exportación de ganado en pie uruguayo con destino a faena para abasto desde el pasado jueves 7 de enero, al decidir que todas las autorizaciones estarán centralizadas en Brasilia.

La resolución fue emitida por el Departamento de Salud Animal, dependiente del Ministerio de Agricultura, Pecuaria y Abastecimiento, estableciendo ajustes en cuanto a la emisión de autorizaciones de importación de animales y materiales de multiplicación animal originarios de Uruguay.
Las autorizaciones quedaron centralizadas en el Departamento de Inspección de Productos de Origen Animal (Dipoa) y ya no están en la órbita de las Superintendencias Federales de Agricultura.
La decisión enlentece y dificulta los trámites de exportación de los operadores uruguayos, generando alarma a nivel de los ganaderos locales, que tienen en las ventas al exterior en pie una opción válida para la colocación de sus haciendas.
La Asociación Rural del Uruguay (ARU) decidió realizar gestiones ante la Cancillería denunciando la decisión de Brasil, sus efectos sobre los negocios y buscando dejarla sin efecto.
El titular de la gremial, Manuel Lussich, señaló que “es la defensa natural que tiene el productor frente a una industria frigorífica que no compite todo lo que nosotros quisiéramos y la válvula de escape que tiene el sector ganadero, por eso la vamos a defender a muerte”.
Los embarques de vacunos vivos con destino a faena inmediata en frigoríficos brasileños dedicados al abasto, quedaron literalmente paralizados desde mediados del año pasado, cuando el grupo brasileño Marfrig –que también opera en Uruguay–, decidió arrendar algunas plantas abastecedoras de Río Grande do Sul, entre las que estaba el frigorífico Mercosul, uno de los que estaba importando animales. Casi a fines del año pasado, los precios de la hacienda volvieron a justificar las gestiones de los frigoríficos brasileños para importar y se retomaron las consultas.
Sin embargo, como los productores tienen abundancia de pasturas y los precios del mercado interno sirven, no se estaba exportando haciendas gordas vivas hacia Brasil, salvo algunos negocios marginales.
Lussich aseguró a El País que “la decisión de centralizar todo en Brasilia adoptada este mes por las autoridades sanitarias brasileñas, es muy rara y suena a acción discriminatoria porque sólo afecta a Uruguay”.
No es la primera vez que la carne o el ganado uruguayo sufre trabas de países vecinos. Años atrás, una resolución del Servicio Nacional de Sanidad Animal (Senasa) de Argentina, complicó el ingreso de la carne bovina uruguaya que era exportada a Chile, porque la documentación que antes se sellaba en frontera, tenía que ser enviada a Buenos Aires para cumplir el mismo trámite. Esa decisión demoró hasta una semana los camiones cargados con carne uruguaya en la frontera argentino-chilena, desestimulando de esta manera los negocios de la industria con este mercado.
Otros mercados
Si bien acceder a Brasil tiene sus ventajas, los productores tienen la suerte de contar con otros mercados para colocar sus animales en pie.
Los destinos más activos en estos meses fueron los de Medio Oriente, donde no sólo van lanares y cortes de carne ovina, sino también bovinos para faena con preferencia por animales enteros. Entre ellos Uruguay tiene habilitados a Egipto, Irán, Jordania, Kuwait, Líbano, Qatar, Libia, Turquía y Túnez. Ahora existe interés de importadores de Argelia por llevarse vacunos en pie uruguayos.
Hasta ahora importan desde países de la Unión Europea y Uruguay tiene una enorme chance de marcar presencia en ese mercado, con calidad y precios acordes.
A nivel del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca se hacen gestiones con los servicios sanitarios de Perú para poder dejar también operativo este atractivo mercado.
A esos mercados, se suma China y su potencial, donde Uruguay ya está logrando imponer su genética Holando. Por el momento es el único país de Sudamérica que logró entrar con bovinos en pie y se prepara un nuevo embarque para marzo, abarcando 4.000 terneras lecheras de 8 y 16 meses de edad. Un paso importante fue lograr que los servicios sanitarios de China aceptaran el análisis para demostrar la ausencia de fiebre aftosa que exige la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE).

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