2 de febrero de 2010 07:08 AM
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Un grupo de investigadores de la Universidad de Alcalá de Henares crea un dispositivo para detectar la toxicidad en los alimentos en pocos minutos

Tras tres años de investigación buscando un dispositivo rápido, fiable y de bajo coste, el grupo de investigación de bioelectroquímica y biosensores de la Uiniversidad de Alcalá de Henares que dirige la doctora Elena Domínguez Cañas están muy cerca del prototipo de lo que puede convertirse en uno de los grandes aliados de los ganaderos, productoras lácteas y organismos de control para garantizar productos de calidad al consumidor

Lo fundamental de este nuevo dispositivo, que cabe en un bolsillo, es que la detección de los residuos puede realizarse en etapas iniciales de la cadena de producción de alimentos. Esta tecnología, basada en biosensores, está habilitada para detectar allí donde sea necesario alimentos que contengan componentes químicos, que bien por su toxicidad o por su excesiva concentración provoquen reacciones adversas al ser consumidas o utilizadas para la alimentación humana o animal. “El dispositivo que hemos desarrollado es capaz de realizar mediciones en granja, en unas condiciones no estandarizadas de laboratorio, sin necesidad de personal cualificado; es decir, que lo podría usar el propio ganadero, y desde luego garantiza la seguridad alimentaria. Por ejemplo, se pueden detectar residuos en leche en una determinada explotación proveniente de una vaca medicada, pudiéndose retirar antes de que se mezcle con otras leches y se contaminen todas las partidas”, explica esta profesora de la UAH, que dirige desde hace años al grupo de investigación. El objetivo de este nuevo instrumento de medir determinados compuestos químicos, allá dónde se requiera, no es otro que “democratizar la información química de los alimentos", hecho que se interpreta como "hacer accesible a cualquier interesado la información química que garantice la seguridad alimentaria” y, sobre todo, que cualquier problema de contaminación química alimentaria se pueda detectar antes de que llegue al producto final en la industria de transformación o en el peor de los casos en el producto final en el supermercado, porque el impacto económico y social sería mayor.

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