2 de febrero de 2010 13:33 PM
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Moreno complica ahora el acuerdo por el trigo

Las soluciones que busca implementar el Gobierno para combatir la crisis en el mercado de trigo suman más enojos de los dirigentes rurales. La selección de quienes podrán comercializar el cereal a precio internacional (descontadas retenciones y gastos) hasta 800 toneladas quedará ahora en manos del polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, pero en Federación Agraria estiman que «no se permitirá una segmentación» que impida una «comercialización universal y transparente».

El mecanismo de selección se inicia a partir de una lista enviada por algunas entidades del sector agropecuario al Ministerio de Agricultura con los datos de los productores con mayores urgencias o prioridades en comercializar su cereal. Esto con la intención de que los pequeños y medianos ruralistas sean los beneficiados, dado que hoy no existen compradores para la cosecha de trigo de esta campaña debido a la reducción de saldos exportables.

Aunque Federación Agraria representa al segmento de productores que teóricamente intenta ayudar el Gobierno, ayer la entidad que dirige Eduardo Buzzi emitió un comunicado en el que señaló: «No consideramos necesaria la conformación de ninguna nómina especial para la comercialización del trigo, ya que toda la información que requiere el Estado está a su disposición en las bases de trabajo de la ONCCA y la AFIP».

Para la entidad que compone la Mesa de Enlace, «la comercialización del trigo, como la de cualquier producto agropecuario, debe ser universal y transparente, se deben mantener a rajatabla dichos conceptos».

Sin embargo, desde el Gobierno bonaerense, el ministro de Asuntos Agrarios, Ariel Franetovich, se encargó de aclarar ayer a este diario que la intención oficial es que «cada mesa provincial se haga cargo de sus afiliados», y que sean las entidades que conforman las mesas las que presenten las famosas listas de beneficiarios.

Lo cierto es que la conformación de las mesas provinciales -en Entre Ríos, y en La Pampa y Buenos Aires- fue motivo de división en la dirigencia rural. Fue a partir de que Carbap y Federación Agraria entrerriana -con Pedro Apaolaza y Alfredo de Angeli a la cabeza, respectivamente- acordaran con el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, las mesas provinciales sin el consentimiento de la Mesa de Enlace. Al parecer, las heridas aún no se cerraron.

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