2 de febrero de 2010 13:50 PM
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Domínguez sostuvo que es la hora de las carnes

El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación afirmó que no será necesario importar el producto para satisfacer la demanda.

El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Julián Domínguez, aseguró ayer que "de ninguna manera" la Argentina tendrá que importar carne, al tiempo que afirmó que se espera una cosecha récord de soja y maíz.
"De ninguna manera la Argentina va a tener que importar carne,(2009) fue el año de mayor consumo histórico de carne en la Argentina, llegamos al nivel de 74 kilos por persona en el consumo, cuando la media de los países más desarrollados anda en 45 ó 50 kilos", dijo el ministro a Radio del Plata.
Consideró que "a los productores agropecuarios lo mejor que les pudo pasar es la recomposición del precio".
"El productor no culpa al gobierno, el productor está contento con el aumento de precios que tiene la carne, y esto tiene dos razones: la primera razón es que ha llovido, hay pasto en los campos y el productor no quiere vender", sostuvo el funcionario.
La postura de Domínguez contrasta abiertamente con la exhibida durante el conflicto con el campo por el matrimonio Kirchner, quienes catalogaron reiteradamente a los productores de extorsionadores por resistirse a vender granos, en momentos en que las presiones de la demanda permitían especular con posibles subas.
Domínguez sostuvo que es una actitud normal, "es de manual. Si yo puedo tener más kilos en el campo, ¿por qué voy a vender ahora, voy a regalar más kilos de carne, cuando yo necesito financiamiento?; primer tema", dijo.
"Segundo tema: debemos reconocer que la cantidad de hectáreas sembradas de soja y maíz provocó un corrimiento de la frontera ganadera, y la ganadería se fue desplazando de las zonas históricas, de la Pampa húmeda, hacia el norte del país", añadió.
Aseguró que "de hecho las provincias de Formosa, Santiago del Estero, Jujuy, están pensando en políticas y en planes ganaderos mucho más agresivos, porque vamos a convivir con todo un corrimiento de la frontera ganadera".
Otro aspecto que el ministro también tomó como un dato de la realidad, mientras que el matrimonio "K" decía que combatir el corrimiento de la frontera agrícola era proteger la mesa de los argentinos.
El titular de la cartera de Agricultura contó que en Santiago del Estero acaba de inaugurarse, hace un mes, un frigorífico que tiene capacidad para faenar mil cabezas diarias. "Esto significa que hay toda una expectativa de consolidación de la nueva frontera ganadera", destacó.
Agregó, que "es necesario encontrar espacios de trabajo y de reflexión, que permitan elegir las mejores políticas que satisfagan a todos los actores".
De lo que se olvidó definitivamente Domínguez fue de recordarles a los argentinos el rotundo fracaso de las políticas de precios controlados aplicadas por Guillermo Moreno, quien para ello edificó una estructura de subsidios "truchos" a feedloteros, con el argumento de que nunca faltaría carne en las mesas argentinas.
Por otra parte, Domínguez aseguró que "hay un diálogo permanente con las instituciones, con la Mesa de Enlace, con las provincias. En el año del Bicentenario, el peor mensaje que podría darse es el de la ausencia de diálogo".
Al respecto, manifestó: "Creo que solamente quienes quieren condenarse al fracaso, no admiten el diálogo como un instrumento de resolución pacífica de los conflictos que tiene la sociedad".
En otro orden, aseguró que la Argentina tendrá este año un récord de cosecha de soja y maíz. "Las estimaciones hablan de 54 millones de toneladas de soja, de cerca de 20 millones de maíz, estamos hablando de cosecha récord", destacó.
Para el caso concreto del trigo, explicó que la realidad es que la gran sequía que asoló a la región provocó una reducción importante de la producción. Se produjeron 7 millones de toneladas y el consumo interno requiere 6,5 millones, por lo que hay un faltante de 7 millones que iba a la exportación.
"Nos están faltando los 7 u 8 millones de trigo para exportar, que históricamente tuvo la Argentina. Y esto tiene una explicación que es verificable con el comportamiento climático, es decir, Argentina tuvo la peor sequía de los últimos 50 años y esto pegó de lleno en el tema del trigo", concluyó Domínguez.

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