7 de noviembre de 2009 07:11 AM
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Agro : Muchas tormentas y poca agua

Mientras la sequía golpea una extensa zona, en el resto del país se observan grandes manchones por las lluvias irregulares; disminuyó la estimación de producción de soja.

El mapa climatológico del país se puede definir como un verdadero mosaico. Por un lado, presenta una amplia zona de sequía que comprende fundamentalmente al Chaco, San Luis, Tucumán, Santiago del Estero, norte de Santa Fe, centro-oeste de Córdoba, La Pampa (que viene hace años soportando la falta de agua) y el oeste de Buenos Aires. Por otro, hacia el Este, inundaciones por la subida del Paraná que abarcan la amplia zona de islas de Buenos Aires, Entre Ríos y Corrientes y que afectan fundamentalmente a la ganadería. De los 2.000.000 de cabezas que albergan, ya es necesario evacuar un millón y todavía no llegó el pico de la crecida que, se estima, se dará a mediados de este mes. En el medio hay un laberinto de situaciones vinculadas con los excesos o la escasez de agua (que en general es el factor predominante). Además, a diferencia de años anteriores en que no caía nada de agua en situaciones de falta de lluvias, en la mayoría de estas zonas (que incluye el sudeste cordobés) hay frentes tormentosos permanentes, pero el agua que cae es totalmente insuficiente. Pero comencemos por la sequía, que es el problema más grave que sufre el agro en estos momentos. Chaco soporta la peor falta de agua de los últimos años y nadie se atreve, ni el propio gobierno, a concretar una evaluación de las pérdidas. En los últimos tres años, frustró todas las predicciones tanto en ganadería como en agricultura. En ganadería, las pérdidas ascienden por muerte y también por mala parición por lo menos a 270.000 vacas de un stock de 2.7000.000 vacunos, aunque podrían ser más. En cuanto a la agricultura, se puede considerar la campaña que terminó como mala ya que se perdió casi todo por falta de lluvias o malos rendimientos. Afectó por igual al trigo, girasol, soja y algodón. En lo que va del ciclo actual, el gobierno y los productores chaqueños pensaban dedicar a la agricultura una superficie de 1.400.000 hectáreas. Sin embargo, el trigo no se pudo sembrar por segundo año consecutivo y en girasol se implantó solo 60.000 de las casi 400.000 hectáreas estimadas inicialmente. La esperanza es la soja pero el tiempo de implantación se va corriendo peligrosamente y ya se dejó de sembrar la de primavera. Si la humedad lo permite y las lluvias son oportunas se dedicarán por lo menos 850.000 hectáreas. En algodón, ya se está en época de siembra, pero nadie se anima a predecir lo que pasará porque no hay humedad. Acentuado atraso El acentuado atraso de las lluvias primaverales en Córdoba provocaron un corrimiento de las tareas de siembra de granos gruesos en prácticamente todo el territorio provincial; en muchas zonas se sigue esperando una precipitación o una sucesión de lluvias que deposite en el suelo más de 50 milímetros en pocos días. Hasta ahora, en más de la mitad de Córdoba eso no ha ocurrido, en particular al norte de una línea que une, aproximadamente, Bell Ville con Río Cuarto. En materia de granos gruesos, se sigue apostando a una siembra importante de soja (la Bolsa de Cereales de Córdoba estimó que las intenciones se sitúan en 4.900.000 hectáreas), menos maíz y algo más de sorgo. En cuanto al trigo, definitivamente este año es el peor en décadas. Se habría sembrado menos de la mitad de las 640.000 hectáreas del año pasado y apenas un 20-25 % de las 1.150.000 de hace dos ciclos. No hay todavía una estimación confiable de rindes y cosechas, por la variabilidad de las condiciones climáticas. De todos modos, se estima que la pérdida rondará el 50 por ciento. La ganadería y el tambo, naturalmente, sufren los rigores de la prolongada seca, pero no se han reportado situaciones catastróficas o de mortandad masiva de animales. En La Pampa, se redujo dramáticamente el stock ganadero: 600.000 animales menos en un año. Hay 3.260.530 cabezas de ganado bovino. La zona de cría de terneros es la más afectada. Pero, en rigor, las 14 millones de hectáreas de La Pampa están severamente afectadas por la seca. Directamente, 20 de los 22 departamentos están declarados en desastre agropecuario. Las últimas precipitaciones pluviales se registraron el lunes. Son lluvias escasas, con promedios de entre 5 y 10 milímetros. El gobierno provincial está pidiendo que, en virtud del periodo seco, los productores rurales se asocien y compartan gastos para destetar y alimentar a los terneros. Ya se conformaron dos cooperativas agropecuarias y varios consorcios. En el extremo oeste, una zona de cría que ha cobrado relevancia por el corrimiento de la frontera agrícola, está sufriendo además los cortes o bajos caudales de los ríos Atuel y Salado. La crítica situación planteada por la sequía se profundiza en la región sudoeste de la provincia de Buenos Aires y oeste pampeano, y en estos días las temperaturas de hasta 35 grados y fuertes vientos del norte eliminaron las esperanzas para los productores que habían sembrado trigo, alentados por algún pronóstico meteorológico favorable. La situación imperante queda demostrada en la disminución de la intención de siembra. En el área de cobertura de la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca, integrada por 12 partidos, desde Coronel Suárez, al Norte, hasta Patagones, al Sur, y desde Puan al Oeste y Coronel Dorrego, al Este, se apunta que la baja fue considerable: de un millón de hectáreas pasó a 600.000. En cuanto a la ganadería, en el partido de Patagones se puede observar la disminución importante del stock ganadero: de 350.000 animales que hubo a principios de 2007 se pasó a 182 mil en octubre de este año. La situación es crítica en Santiago del Estero. En la madrugada del martes hubo una pequeña tormenta con lluvias, pero que apenas alcanzó a humedecer al perfil del suelo. Los productores siguen en estado de alerta por la tremenda sequía, que ya también afecta al sur del la provincia que, generalmente, es la zona más rica y que suele tener más lluvias que el resto del territorio santiagueño. Juan Pablo Karnatz, dirigente provincial de CRA, sostuvo: "Los productores están muy mal por el peor desastre climático de los últimos 50 años. La situación es desesperante, el ganado vacuno se está muriendo y ya tenemos una pérdida de entre un 30 y 40 por ciento en las producciones de soja, trigo y maíz". La espera de los sojeros La falta de lluvias lleva casi seis meses en Tucumán, ya que las últimas precipitaciones se registraron a principios de mayo. Los que esperan que llueva de inmediato son los sojeros. "La siembra se realiza en diciembre, y muy poco a fines de noviembre. Por lo tanto, todavía la situación no es del todo crítica y puede revertirse con buenas lluvias", explicó el productor Juan Carlos Morales. "Después de dos o tres tormentas se regularizará el perfil hídrico de los suelos", precisó. En San Luis, 10.500 hectáreas se perdieron en la última semana debido a incendios forestales que, sumadas a las más de 100.000 que ardieron durante agosto hacen temer por el futuro de la ganadería y la agricultura de la provincia. Frente a la situación el gobierno estudia declarar la emergencia hídrica en la provincia. Y es que la sequía que se prolongó más de lo esperado, las temperaturas que treparon sobre los 40º en la última semana y los vientos característicos de San Luis conformaron un cóctel explosivo para el sector del campo puntano. A la espera de la lluvia, el gobierno estudia la posibilidad de declarar la emergencia hídrica ya que el último lunes, cuando el pronóstico anunciaba la posibilidad de alivio del agua, la lluvia llegó sólo a algunas localidades. La posibilidad de la emergencia comenzó a tratarse la semana pasada, pero está demorada ya que los diques La Florida y Antonio Agüero, principales abastecedores de agua a las plantas de San Luis, Juana Koslay y La Punta, mantienen una cota casi normal, según se informó desde el Ministerio de Campo.

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