3 de febrero de 2010 06:56 AM
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Transgénicos y producción ecológica, 100% incompatibles

Un estudio titulado 'Alimentos más sostenibles: utilización de las semillas transgénicas en la agricultura ecológica', ha sido galardonado con el Premio "Junta General del Principado de Asturias-Sociedad Internacional de Bioética (SIBI).

En lo que ha salido a la luz, en el breve estudio de 100 páginas, llega a conclusiones tan determinantes, tales como que la agricultura ecológica no es sostenible a largo plazo, debido a su bajo rendimiento, algo que obligaría a un incremento cuantitativo de superficie cultivable para hacer frente a la creciente demanda de alimentos, según la autora. Este es un argumento estrella de las multinacionales propietarias de los transgénicos, contradiciendo estudios recientes que llegaron a conclusiones opuestas.  En uno de ellos se concluye que la agricultura ecológica en el nivel de desarrollo actual, (sin prácticamente apoyo en investigación), puede alimentar el mundo, sin incrementar la superficie cultivada y sin causar perdida de biodiversidad, contaminación ambiental o efectos sobre la salud. Es más, otros estudios más recientes cuestionan abiertamente los mejores rendimientos de los cultivos transgénicos, que no se han producido. Es más, hay estudios que indican que no existe prueba científica alguna que asegure que los alimentos transgénicos no provocan efectos negativos en la salud humana.

Por lo que ha transcendido del citado informe, exponer razones supuestamente científicas para convencer a políticos y consumidores de lo que es mejor para ellos pero sin contar con ellos, a pesar de ser los principales usuarios de las innovaciones. Así se afirma que no existe razón científica alguna para no usar cultivos transgénicos, cuando disponemos de diversos estudios que concluyen exactamente lo contrario y, es más, hay una organización europea de Regiones Libres de Transgénicos, que propone lo contrario y éstos están siendo cuestionados por diversos grupos de investigadores, cada vez mayor, que aplican el principio científico de precaución.

El estudio también afirma que los cultivos ecológicos y transgénicos son complementarios, a pesar de ser rechazado por todas las reglamentaciones de la agricultura ecológica con casi 20 años de antigüedad, que impide su uso comercial y que, por tanto, los hacen claramente incompatibles. Es más, existen agricultores y personas afectados con litigios ante los jueces. Esto no parece ser obstáculo para la autora del estudio informe de que las semillas mejoradas genéticamente son perfectamente utilizables para la agricultura ecológica. Parece que aquellos que han establecido las reglamentaciones de agricultura ecológica en todo el mundo y las reglas de etiquetado a los transgénicos en Europa, han actuado erradamente y que los principios y objetivos de la agricultura ecológica plasmados en el texto del nuevo reglamento europeo UE 834/2008, son fruto de una conspiración anticientífica, promovida por la Unión Europea.

El uso de transgénicos es absolutamente incoherente con los principios y objetivos en la producción ecológica, que implican la renuncia al uso herbicidas (que si requieren los transgénicos), y se esfuerza en conseguir ciclos cerrados de nutrientes, usar variedades adaptadas tradicionales seleccionadas resistentes, refuerzan la capacidad de autorregulación del sistema productivo y el fomento de la biodiversidad.

Los cultivos transgénicos no ofrecen soluciones definitivas por ejemplo al hambre. Es en los países donde más transgénicos donde más aumenta el hambre, varios años después de su aparición y cultivo. Además esconden innumerables riesgos económicos, para la salud, el ecosistema, la creación de resistencias de plagas y drástica reducción de la biodiversidad. Finalmente, los consumidores en su inmensa mayoría rechazan los alimentos genéticamente modificados, algo que la ciencia debe considerar.

Desde SEAE se pide mayor seriedad y rigor científico cuando se otorgan este tipo premios, sobretodo si ellos depende de entidades financiadas con fondos públicos, para que estos sean verdaderamente independientes y no sirvan para comercializar productos de la empresa privada utilizando argumentos con escaso respaldo científico.

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