4 de febrero de 2010 12:47 PM
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Se intensifica la “guerra por el bife” entre Moreno y los frigoríficos

Desde cámaras y empresas alertan que el secretario de Comercio Interior continúa "retaceando" la entrega de permisos para exportar para así forzar una baja en los precios. Sin embargo, aseguran que esto no será posible y que el consumo interno caerá a su nivel más bajo de los últimos 7 años.

A la hora de salir a vender la imagen de marca país, la Argentina cuenta con numerosos íconos de prestigio a nivel mundial. Entre ellos figuran el fútbol, el tango y el polo.  
Pero uno de los sellos más representativos es el “Argentine beef“, un producto que, a pesar de la sombra que desde hace años viene haciéndole la competencia brasileña, continúa gozando de un alto estatus en los más exigentes mercados internacionales.

Así, para fortalecer la demanda y fomentar la venta al mundo de cortes más caros y de mayor valor agregado, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) participará a partir del 8 de febrero en dos ferias claves en Emiratos Árabes Unidos y Rusia.

Con un stand institucional de más de 60 metros cuadrados en cada feria, la entidad realizará degustaciones y brindará información técnica de cada producto así como también de los frigoríficos exportadores.

Sin embargo, este esfuerzo para consolidar la imagen del bife argentino en el exterior choca de frente con una realidad que poco tiene que ver con hacer más y mejores negocios: las exportaciones de carne están siendo sistemáticamente frenadas desde la Secretaría de Comercio Interior desde hace al menos un mes y medio, según alertaron desde cámaras sectoriales y frigoríficos.

Se trata de un negocio sumamente jugoso y que le reportó a la Argentina un ingreso de divisas por casi u$s1.900 millones durante 2009, equivalente al 3% del total país.

En diálogo con iProfesional.com, Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de Industria del Comercio de la Carne (CICCRA), aseguró que “hoy estamos como a fines de diciembre, no está saliendo casi ningún ROE rojo”, en referencia a los permisos que otorga el Gobierno para vender carne al mundo.

Un directivo de una de las cámaras sectoriales, que pidió estricto off the record, se quejó de que "no nos salió ningún pedido. Tenemos plantas paradas que están faenando muy poco".

En este contexto, destacó que el Frigorífico Rioplatense, uno de los más grandes de la Argentina, responsable del 4% de las exportaciones argentinas, recientemente despidió a más de 80 personas, lo que derivó en un conflicto sindical en el que tuvo que intervenir el Ministerio de Trabajo.

En la misma línea, un gerente de uno de los principales frigoríficos de capitales nacionales, que también aceptó dialogar con iProfesional.com con la condición de mantener su nombre en reserva, sostuvo que “el negocio para todos nosotros está muy complicado. Hay casos de empresas a los que no les sale ningún permiso desde hace un mes, otras los reciben a cuentagotas”.

“Estamos perdiendo la oportunidad de hacer buenos negocios porque el Gobierno abre y cierra el grifo de los permisos sin ningún tipo de contemplaciones. Todo esto nos perjudica seriamente. Confiamos en que aquellos que deben tomar la decisión de dar luz verde revean esto y cambien urgentemente este escenario”, destacó.

En este contexto, Shiariti destacó que “a los problemas por el incumplimiento de los contratos se suma que hay mercadería en stock que provoca que el costo financiero para las empresas sea muy duro de soportar”, para luego alertar que “en la industria actualmente hay cerca de 15.000 trabajadores en riesgo, de continuar esta situación”.

“La Argentina ya confirmó que no es un proveedor confiable para el mundo”, se lamentó el presidente de CICCRA.

Radiografía de la “guerra del bife”
Ahora, ¿por qué los permisos de exportación no salen en tiempo y forma, según los empresarios del sector?

El origen del problema hay que buscarlo a principios de diciembre de 2009, cuando el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, mantuvo una cumbre con las principales cámaras para alertarles que no toleraría aumentos de precios y que iba a monitorear que se garanticen los niveles de abastecimiento interno de modo de evitar que la falta de oferta impacte en los valores.

Sin embargo, pocos días antes de las fiestas de fin de año, el precio de la carne se disparó un 20% en las góndolas, lo que desató la ira del funcionario, quien amenazó con no entregar ningún ROE hasta que los valores se reacomoden a la baja, palabras que finalmente cumplió, y con creces.

A partir de allí se inició una guerra en la que algunos frigoríficos, cansados de las presiones, le advirtieron que, de no liberar las ventas al mundo, no iban a enviar a las carnicerías los cortes más baratos.

Lo cierto es que la carne en enero no bajó de precio y registró, en algunos cortes, una suba de hasta el 7%, lo que incrementó el descontento de Moreno.

Así las cosas, desde el sector aseguran que en enero de 2009 el precio de un kilo de asado no superaba los 11 pesos, mientras que hoy hay puntos del país donde este mismo corte puede costar hasta 28 pesos.

Las razones de esta disparada fueron comentadas por el propio ministro de Agricultura, Julián Domínguez, quien aseguró que “el productor está contento con el aumento de precios que tiene la carne” y “la primera razón es que ha llovido, hay pasto en los campos y el productor no quiere vender".

Domínguez explicó que esto "es de manual. Si yo puedo tener más kilos en el campo, ¿por qué voy a vender ahora, voy a regalar más kilos de carne, cuando yo necesito financiamiento?”.

Desde CICCRA, Schiariti confirmó que “los productores están recibiendo mejores precios y después de la sequía y los problemas que padecieron, están reteniendo cabezas. Ahora hay lluvias, mejoran las pasturas y no quieren vender y esto es lógico. La contra de esta situación es que esto genera un impacto inmediato en los valores al público”.

Sin embargo, a esta situación se llegó por lo que en la industria se conoce como “liquidación de vientres“, es decir, enviar a faena a hembras –las verdaderas “fábricas de carne”- por la falta de rentabilidad. Este escenario fue predominante durante los dos últimos años y generó, según CICCRA una caída del stock de cerca de 4 millones de cabezas.

Por otra parte, la segunda causa que encendió el cortocircuito entre frigoríficos y el Gobierno responde a la batalla por la Cuota Hilton, el cupo que le permite a las empresas argentinas exportar 28.000 toneladas de cortes de alta calidad al mercado europeo sin ningún tipo de aranceles.

Sucede que, recientemente CICCRA objetó el mecanismo de reparto y presentó un recurso de amparo ante la Justicia, lo que derivó en un fallo de la jueza María José Sarmiento –la misma del caso Redrado- que suspendió la adjudicación de la Cuota.

La cámara sectorial alega que el reparto no es democrático, dado que más del 30% de las asignaciones se las llevan apenas tres grandes grupos.

Fuentes consultadas aseguraron que esta fue la gota que rebalsó el vaso, convirtiéndose en un elemento más de conflicto entre la Secretaría de Comercio y las empresas exportadoras.

Desde uno de los frigoríficos nacionales aseguraron a iProfesional.com que “para nosotros no es ninguna novedad. Los ROE existen desde hace casi cinco años y desde ese entonces, esto siempre se manejó así. La filosofía del Gobierno es que si el argentino quiere consumir 200 kilos en el año, que lo haga, no hay problema, y recién o que sobra se exporta”.

De este modo, aseguró que “con esto lograron que los grandes frigoríficos que antes estaban 100% volcados a proveer a mercados internacionales, ahora dependan principalmente del consumo interno”.

El empresario agregó que “esto nos complica a todos, no es el escenario ideal, pero en la Argentina estamos lamentablemente acostumbrados a trabajar de esta manera. Ahora, no creo que esto el Gobierno lo pueda sostener por mucho tiempo, en algún momento van a tener que aflojar”.

Lo que viene
En este contexto, las proyecciones de CICCRA no son alentadoras.

Su presidente estima que las exportaciones, a partir de estas complicaciones para obtener los permisos, podrían alcanzar, con suerte, las 350 mil toneladas durante 2010. De concretarse esta cifra, eso implicaría unas 200 mil toneladas menos que el año pasado, es decir, una baja de casi 40%.  Sin embargo, a pesar de esta fuerte contracción de los envíos, el directivo alertó que “seguirá faltando carne”.

En concreto, las proyecciones establecen que en el mercado habrá 600.000 toneladas menos que las que se pusieron en góndolas y mostradores durante 2009.

Si bien esto no tendría como consecuencia la necesidad de tener que importar, sí tendría un impacto directo en los precios y en el nivel de consumo.

“En primer lugar, vamos a notar un nuevo pico de aumentos en marzo y, a medida que llegue el invierno y siempre y cuando los productores continúen reteniendo animales, otra nueva suba a mitad de año. Lo que está claro es que los precios no van a bajar, todo lo contrario“, disparó.

Frente a esto, auguró que será imposible mantener el ritmo de consumo actual. Cabe destacar que, según datos del IPCVA, durante 2009 cada argentino consumió, en promedio, 70 kilos de carne. Este número se ubica muy por encima de los países desarrollados, donde se registra un nivel de 50 kilos.

De este modo, Schiariti no dudó al afirmar que “fácilmente, el consumo per cápita bajará unos 10 kilos a lo largo de 2010”. En caso de que se concrete este pronóstico, la Argentina registraría el nivel más bajo de los últimos siete años.

Juan Diego Wasilevsky

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