7 de noviembre de 2009 07:30 AM
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La recomendación es no vender trigo en plena cosecha

No vender en plena cosecha. Esa es la recomendación para los productores de Enrique Erize, vicepresidente de la consultora Nóvitas SA. La justificación de la recomendación es simple: habrá más trigo del que se estimaba y la exportación sigue condicionada por la lenta autorización de los ROE Verdes.

Erize adelanta que la oferta total del cereal 2009/2010, si no ocurren imprevistos en lo que falta hasta la cosecha, llegaría a 8,5 millones de toneladas, a los que se les deben sumar por lo menos un millón más de carry over. Frente a ese volumen, el consumo interno se estima en 6,5 millones de toneladas, de las cuales sólo 3 millones son necesarios para "asegurar el pan en la mesa de los argentinos" con harina 000. "Los 3,5 millones restantes se usan para hacer facturas, galletitas y otros productos que no deberían subsidiarse", critica el consultor. En este primer cálculo se advierte la holgura de la oferta con relación a la demanda. ***  Si a la cosecha, por necesidades financieras, los productores vendieran la mitad de la producción esperada (4,2 millones, por ejemplo), los precios podrían caer abruptamente, porque los molinos sólo podrían comprar 1,5 millones entre diciembre y enero. Los 2,7 millones restantes deberían ser absorbidos por la exportación. "Si las autoridades no otorgan rápido los ROE verdes durante la cosecha para embarcar esa cantidad, la oferta excedentaria sólo será comprada con fuertes recortes de precios", vaticina. ***  Actualmente el Registro de Exportaciones de trigo está abierto, pero no es automática la autorización de los ROE Verdes; las licencias para exportar siguen funcionando como una restricción para las operaciones", cuestiona Erize. El analista aconseja a los productores tratar de conseguir financiamiento para postergar las ventas hasta marzo del año que viene, por lo menos. A esa altura del año, Brasil que debe importar cinco millones de toneladas; habrá consumido su producción propia, y podría demandar trigo argentino y uruguayo, que tienen un diferencial de precio de 20 dólares por tonelada contra la mercadería estadounidense debido a la integración del Mercosur. Con esta ventaja, que permitiría vender trigo a Brasil a 250 dólares por tonelada (valor FOB), se podrían pagar 180 dólares por tonelada al productor argentino.

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