6 de febrero de 2010 07:42 AM
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AGRICULTURA DE PUNTA: NUEVAS HERRAMIENTAS PARA UN MANEJO DE PRECISION.

Los Bolatti, en el sur de Córdoba, ajustan los planteos en función de la profundidad que miden en las napas

La profesionalización de la agricultura es un fenómeno imparable, que se acentuó en los últimos años. De a poco se va pasando de decisiones basadas en experiencias y apreciaciones subjetivas a sistemas de toma de decisiones sustentados en mediciones e indicadores precisos. En esta línea de desarrollo se encuentran, en el suroeste de Córdoba, los hermanos Bolatti, quienes a través de la medición de napas, realizan ajustados manejos por ambientes.

El sur cordobés, y específicamente el área aledaña a Vicuña Mackenna, se caracteriza por tener suelos arenosos y ondulados, con lluvias desuniformes y con gran variación interanual (Ver Lomas arenosas y bajos.). Así, se puede pasar de años con marcados déficits a otros con excesos y mayores diferencias entre bajos y lomas en un mismo campo y en una misma campaña. En consecuencia, el manejo ajustado del agua hace la diferencia.

En esta lógica, los hermanos Ariel, Fabián, Leandro y Javier Bolatti, miembros de la Regional Vicuña Mackena de Aapresid y titulares de BLN Group, desarrollaron un sistema de medición de napas freáticas en campos de la zona. Y cuentan su experiencia.

"En 2004 comenzamos a medir con freatímetros la profundidad de la napa en lotes de maíz", precisó Ariel. Este trabajo ya se venía realizando con barrenos de gran profundidad (más de 3 metros) pero la instalación de freatímetros "permite hacer un seguimiento diario de la evolución del nivel de napa", agregó.

La última incorporación tuvo que ver con equipar una camioneta con un barrero hidráulico, más un GPS de precisión, lo que permite medir no sólo la profundidad de la napa y la referencia geográfica, sino también la altimetría del lugar", detalló Ariel.

Con esta información comenzaron a construir mapas de distribución de napas freáticas y de altimétrica del campo en los diferentes momentos del año, y fueron acumulando información de diferentes campañas. Como complemento, la cosecha de los cultivos se realiza con monitor de rendimiento y GPS, "lo que permite construir mapas precisos de producción en cada rincón del lote", destacó el profesional.

Posteriormente, las diferentes capas de información se "analizan conjuntamente de manera de poder correlacionar productividad con profundidad de napa", precisó Ariel.

Las primeras experiencias en 2004 les permitieron determinar que "cuando la napa estaba a 1,5 metros a 2 metros de profundidad "la producción del maíz era superior a los 12.000 kg/ha; en tanto que en lomas arenosas sin influencia de napa el rinde caía a la mitad", agregó.

El proceso de ajuste y superposición de información es permanente. A nivel práctico, hoy diferencian entre 2 a 3 ambientes por establecimiento y realizan manejos diferenciales en cada uno de ellos. Así manejan la superficie bajo producción propia y asesoran a más de 10.000 hectáreas en el sudoeste de Córdoba, noreste de San Luis, norte de La Pampa, y el sur de Santa Fe", precisó Ariel.

En un campo de Jovita (Córdoba) diferenciaron 3 ambientes. El ambiente óptimo es aquel "en el cual la napa se encuentra entre 1,40 y 2 metros de profundidad, ya que las raíces de los cultivos pueden explorar bien el perfil y llegar a independizarse de la lluvias". Cuando la napa está muy cerca de superficie -entre 0,8 a 1,4 metros- el agua deja de ser limitante, pero se achica el volumen de suelo a ser explorado por el cultivo; en tanto que en las lomas sin influencia de napa "no hay aporte extra de agua y el ambiente es de menor potencial", precisó.

Con esa información, utilizan estrategias productivas diferentes entre sí y ajustadas a cada tipo de ambiente encontrado. "Si bien no variamos la rotación por ambiente, sí ajustamos la tecnología de cada cultivo", destacó Bollati. En maíz, varían fechas de siembra, densidad de plantas, fertilización fosforada y nitrogenada. "En los mejores ambientes, con un potencial cercano a los 15.000 kg/ha, sembramos 80.000 semillas/ha; ajustamos nitrógeno y fósforo para ese potencial y realizamos siembras tempranas", precisó Ariel. En cambio, en las lomas arenosas, sin influencia de napa, "sembramos un mes más tarde, con 55.000 semillas por hectárea, y ajustando nitrógeno y fósforo a un potencial de 6.000 kg/ha".

En soja, en las mejores situaciones (napa a 1,5 a 2 metros) utilizan variedades de grupos cortos (GM III y IV corto) y de elevado potencial. En cambio, en las lomas seleccionan materiales de GM V indeterminados, en "clara elección de una estrategia más defensiva que apunta a lograr pisos aceptables de producción", puntualizó. Desde hace algunas campañas ajustan también fechas de siembra por ambientes, aunque no realizan siembras con densidad variable.

Para realizar este manejo, además de la camioneta con barreno hidráulico y GPS, cuentan con sembradoras y fertilizadoras de aplicación variable y tractores equipados con GPS y piloto automático. Ello sin olvidar que las cosechadoras deben monitorear y realizar precisos mapas de rendimiento.

Los resultados son categóricos. La caracterización de ambientes y el manejo de precisión les permite aumentar en promedio 50 dólares por hectárea la rentabilidad. Ello se debe al ahorro de insumos en áreas de bajo potencial, y a la maximización de rindes en los mejores ambientes, "donde se pone toda la carne al asador", graficó Bolatti.

Como último adelanto tecnológico realizan cultivos de cobertura. "Si se dan dos campañas secas luego de una húmeda, es probable que el ascenso inicial y descenso marcado posterior de la napa tenga como consecuencia el aumento de salinidad en el perfil del suelo", precisó. En consecuencia, la inclusión de cultivos de invierno intercalados en la secuencia maíz/soja "nos permite que la sal no suba y podamos eliminar el exceso hídrico en bajos", precisó Bolatti. Prefieren incorporar gramíneas como cebada, trigo o avena, "aunque vamos a evaluar leguminosas como vicia", aseguró

Medición precisa, diferenciación de ambientes, estrategias a medida, son todas herramientas que se meten de lleno en la gestión agronómica. Los Bolatti hicieron punta en su zona. "El manejo del agua es clave en nuestros sistemas y medir hasta la última gota nos hace más eficientes", resumió Ariel. Como si fuera tan sencillo.

Empresa familiar y gestión profesional

Los hermanos Ariel, Fabián, Leandro y Javier Bolatti comparten algo más que el lazo familiar. Son socios de tres empresas nucleadas en BLN Group. "Es una organización de empresas, profesionales y técnicos, dedicada al desarrollo, implementación y ejecución de servicios agropecuarios", precisó Fabián Bolatti.

Liderarg SA es una de las empresas del grupo, dedicada a "mapeos de napas y caracterización de ambientes productivos", detalló Fabián. Apuntan al manejo "específico por ambientes y a la aplicación de tecnologías de agricultura de precisión", aclaró. Este mismo manejo es el que realizan en sus campos bajo producción. Negociar SA es "la pata comercial del grupo, dedicada a la comercialización y corretaje de granos, y al asesoramiento y servicios en seguros agrícolas", destacó Ariel. Finalmente, Beneficios SRL, la tercera de las empresas del grupo, se dedica a la prestación de servicios de pulverización aérea y terrestre, como así también al transporte de granos", concluyeron los hermanos Bolatti. Finalmente, para mantenerse tecnológicamente actualizados, son activos miembros de la Regional Vicuña Mackena de Aapresid.

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