6 de febrero de 2010 08:06 AM
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Cosecha de maíz :  Anticipan una sobreoferta

Una cosecha mayor a la esperada no siempre es una buena noticia. Sobre todo, para el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, que tiene en sus manos el destino de 20 millones de toneladas de maíz, en un mercado con exportaciones restringidas y productores impacientes por vender, luego del fracaso de la comercialización del trigo.

Con sólo 3 millones de toneladas de registros de exportación abiertos, un consumo interno estimado en 700.000 toneladas mensuales y una cosecha que superaría los 20 millones de toneladas, los productores tiemblan ante la posibilidad de que el maíz atraviese la misma situación por la que pasa hoy el trigo: la de un mercado abarrotado, donde la oferta es superior a la demanda, los ofertantes están desesperados por vender, hay pocos compradores y escasas operaciones. "El productor, descapitalizado y sin mercado para el trigo, deberá salir a vender de inmediato el maíz para financiarse y yo me pregunto: ¿a quién le vamos a vender 10 millones de toneladas si sólo se autorizó la exportación de tres y el mercado interno sólo compra 700 mil toneladas por mes?", reflexionó el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Luis Biolcati. A esta situación de posible estancamiento del mercado, se agregan otros factores que entorpecerán la comercialización. Estos son la supercosecha de granos forrajeros en el país, que entre el maíz, la cebada y el sorgo superará los 25 millones de toneladas, y un mercado internacional no favorable al precio del maíz. "A nuestra cosecha, que será grande, se agrega que la cotización del dólar sigue muy fuerte y esto desalienta la compra de materias primas como el maíz y que por otro lado, habrá una cosecha sideral en los EE.UU. Todo esto empuja los precios a la baja", explicó Ricardo Baccarín, vicepresidente de la corredora Panagrícola SA. Los expertos consultados por LA NACION coinciden en que Domínguez puede evitar la destrucción del mercado de maíz con la simple apertura de 10 millones de toneladas de exportaciones, lo que se calcula que será el excedente de exportación, antes o al momento de la cosecha, en marzo. "Lo ideal sería que se abran las exportaciones sin límite, como fue durante décadas, y nunca faltó el maíz. La segunda opción, si no se quiere hacer esto, es al menos abrir por diez millones de toneladas en forma urgente, para que se arme el mercado", explicó el presidente de la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar), Santiago del Solar. "Le dijimos al Gobierno que el maíz va en camino de ser lo que es el trigo. Si no se liberan las exportaciones no va a haber mercado y, por ende, no va a haber precio. La única salida es abrir las exportaciones", dijo el presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), Pedro Apaolaza. "Hablamos con el Ministerio de Agricultura y son conscientes del riesgo que se corre con el maíz. Ellos son los que tienen la llave para solucionar las cosas antes de que se nos venga encima una avalancha de maíz sin poder venderse", dijo el director ejecutivo de Maizar, Martín Fraguío. Aunque LA NACION intentó en varias oportunidades establecer contacto con Domínguez, el ministro no respondió a la consulta sobre qué es lo que piensa hacer con el maíz. Si bien algunos afirman que el mutismo de Agricultura se debe a que los técnicos de la cartera están elucubrando una salida para el cultivo, varios dirigentes que participaron en reuniones con el Gobierno por el maíz vinculan el silencio de la cartera agrícola con el hecho de que, pese a sus esfuerzos, Domínguez no puede sacarse de encima la sombra del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en las decisiones que respectan a la agricultura. Los que creen que el verdadero árbitro del maíz es Moreno justifican su creencia en la reciente apertura de exportaciones. "Van a tener tres millones de toneladas de ROE", habría dicho Moreno en una reunión reciente a la que acudieron una veintena de personas vinculadas a la producción del cultivo. "¿Por qué sólo tres millones?", se atrevió a preguntar uno de los presentes. "Por razones administrativas", respondió Moreno, fulminando con la mirada al dirigente curioso. Los que asistieron a esa misma reunión, que prefieren mantener su nombre en reserva, repiten otra anécdota que muestra el rumbo que podría tomar el Gobierno en relación al maíz. "Moreno prometió 3 millones de toneladas de exportación y dijo que, si todo andaba bien, iba a largar dos tandas más de tres millones", relató uno de los testigos del encuentro. Hasta el observador menos conservador se espanta ante la posibilidad de aperturas de exportaciones intermitentes. "Si se termina abriendo la exportación por diez millones, pero de a tramos de a 3 millones espaciados, nunca hay competencia genuina y no se arma el mercado. Ergo, los precios no llegan al productor y no todos van a poder vender su maíz cuando lo necesiten", explicó Del Solar. Hasta los exportadores, generalmente sindicados como los ganadores de la intervención oficial, reconocen que es mejor tener una sola apertura de nueve o diez millones, que varias de volúmenes bajos. "Nos gustaría que se abran nueve millones o diez millones de una sola vez. Necesitamos certidumbre para operar con comodidad y no estar pendientes de que se cierre o abra a cada rato la exportación", reconoció una alta fuente de las empresas exportadoras. Los entrevistados coincidieron en destacar como un hecho positivo, cómo puede ser que una buena cosecha lograda por los excelentes rindes pese a la baja de la superficie del maíz, se transforme en este contexto en una "maldición" para los productores, que tienen en sus manos una mercadería que no pueden colocar. "Este gobierno será, una vez más, responsable de transformar una buena noticia en un hecho desgraciado: la buena cosecha de maíz, que encontrará el mismo cuello de botella que el trigo para su comercialización si no se abren las exportaciones", dijo Biolcati. Con el coincidió Fraguío. "Si tenemos una cosecha casi récord y eso puede sostener el crecimiento de la producción de carne en el país, deberíamos aprovechar la oportunidad y que la abundancia no se convierta en un problema de comercialización. Pero si el Gobierno no toma medidas, esto va a ser un desastre", dijo Fraguío. El director de Maizar cree que un giro en las políticas podría devolver al maíz el impulso alcanzado en los primeros años del siglo XXI. "Si la comercialización transcurriera normalmente, la producción de maíz crecerá un 20% más, como venía creciendo cada año hasta 2008, e incluso podríamos plantearnos como meta a mediano plazo llegar a producir 30 millones de toneladas", finalizó Fraguío. Por Mercedes Colombres
De la Redacción de LA NACION
 Santiago del Solar / Presidente de Maizar "Si se abre la exportación por 10 millones de toneladas, pero en tramos de a tres, no habrá competencia genuina, no se armará el mercado y los buenos precios no llegarán al productor" Pedro Apaolaza / Presidente de CARBAP "Le dijimos al Gobierno que el maíz va en camino de ser lo que es hoy el trigo. Si no se liberan las exportaciones no va a haber precio. La única salida es abrir las exportaciones " Ricardo Baccarín / Vicepresidente de Panagricola "A nuestra buena cosecha se agregan la fuerte cotización del dólar, que desalienta la compra de materias primas y la cosecha sideral en los EE.UU. Todo esto empuja los precios a la baja" Martín Fraguío / Director ejecutivo de Maizar "En Agricultura son conscientes del riesgo que se corre con el maíz. Ellos tienen la llave para solucionar las cosas antes de que nos inunde una avalancha de maíz sin poder venderse" Hugo Luis Biolcati / Presidente de la Sociedad Rural "Este gobierno será responsable de transformar una buena noticia en algo malo: la buena cosecha de maíz, que encontrará el mismo cuello de botella que el trigo para su comercialización"

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