6 de febrero de 2010 08:20 AM
Imprimir

Mal comienzo de año para la soja

Acumula una baja cercana al 13% en Chicago por las mayores cosechas previstas y por la regulación de la actividad de los fondos de inversión

El inicio de 2010 dista mucho de ser auspicioso para el precio de la soja, de hecho, en lo que va del año ya perdió un 12,84% en la Bolsa de Chicago, al pasar de US$ 385,30 a 335,84 por tonelada. La caída responde a una amplia serie de factores, de los propios y de los ajenos. Entre los primeros se destacan las abundantes cosechas previstas para América del Sur y la desaceleración de las compras chinas. En tanto que entre los fundamentos exógenos que acentuaron el retroceso de las cotizaciones aparecen la apreciación del dólar contra el euro y la reducida participación que están teniendo los fondos de inversión, a partir de las mayores regulaciones que impondría el gobierno estadounidense en la reforma del sistema financiero. Acerca de las cosechas de América del Sur, basta con señalar que los volúmenes calculados para Brasil y para la Argentina por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, de 65 y de 53 millones de toneladas, respectivamente, conforman una oferta regional de 118 millones de toneladas, 29 mill./t por encima del ciclo anterior. Respecto de China, durante enero el gobierno de ese país tomó algunas decisiones que impactaron en el comercio de soja, entre ellas, la imposición de licencias para los importadores y la suba de tasas para los bonos de tres meses que, entre sus efectos, orienta a los inversores hacia esos papeles en vez de a la compra de materias primas. Asimismo, por la restricción en los créditos, los márgenes de las plantas procesadoras de soja han caído en forma vertiginosa. Esto está provocando cancelaciones de compras hechas en EE.UU. y su redireccionamiento hacia América del Sur. A fines del año pasado, los operadores de Chicago sostenían la posibilidad de que durante las primeras semanas de 2010 se diera en el mercado una importante entrada de dinero de los fondos de inversión, como parte del rebalanceo de sus carteras. Eso, no sólo no ocurrió, sino que lo visto en lo que va del nuevo año es una actitud extremadamente cautelosa de los grandes inversores, a partir de las posibles mayores regulaciones que limitarían la acción de los especuladores en las plazas de commodities. Recientemente, el presidente estadounidense, Barack Obama, lanzó en su discurso sobre el Estado de la Unión una directa advertencia a los financistas: "Debemos asegurarnos de que los consumidores y las familias de clase media tengan la información que necesitan para tomar decisiones económicas. No podemos permitir que las instituciones financieras, incluidas las que se encargan de nuestros depósitos, corran riesgos que pongan en peligro toda la economía. La Cámara ha aprobado ya una reforma financiera que incluye muchos de estos cambios. Y los grupos de presión ya están intentando eliminarla. No podemos dejar que ganen esta pelea. Y, si el proyecto de ley que acabe encima de mi mesa no cumple los requisitos de la verdadera reforma, lo devolveré", dijo el mandatario. "La intención de Obama es cambiar el actual funcionamiento de los bancos, que han venido tomando el dinero de los depositantes y en lugar de destinarlo a generar líneas de crédito para consumo o la construcción lo invierten en acciones, commodities e hipotecas de alto riesgo. Lo llamativo de esa operatoria es que los depósitos de la gente están garantizados por el Estado, es decir: los bancos especulan con dinero ajeno, si ganan se llevan el beneficio, pero si pierden, es el Estado el que debe asumir las pérdidas, como sucedió en plena crisis de 2008", explicó Adrián Seltzer, de la corredora Granar SA. Desde Chicago, Antonio Ochoa, operador de la firma R.J. O´Brien, dijo a LA NACION que las regulaciones "buscan mantener ahora el control después que la pérdida del mismo nos hizo entrar a inflar burbujas. El problema es que con esas burbujas se beneficiaron muchos, y más aún, en estas burbujas estamos aún, con lo que si súbitamente revientan el mercado entrará en pánico y romperá el esfuerzo de recuperación económica, por lo que la regulación tendría que ser light y progresiva". Y añadió que el temor latente en el mercado, que de hecho acentuó las bajas a partir de la salida de inversores menores que buscan anticiparse a las movidas de los grandes jugadores de la plaza, es que la regulación sea brusca y "obligue a los especuladores a liquidar sus posiciones". El retroceso del valor de la soja en Chicago tuvo su correlato en el nivel local. En lo que va de 2010 la oleaginosa disponible pasó de $ 1000 a 920, mientras que la mercadería de la nueva cosecha cayó de US$ 241 a 215. Estas bajas golpearon en particular a quienes no tomaron los recaudos necesarios para resguardar la inversión. "En general es difícil encontrar productores que evalúen cuál es el costo estimado de producir una tonelada de grano puesta en el puerto, más un porcentaje prudente de rentabilidad, y que utilicen ese indicador como base para elaborar una estrategia global de comercialización", señaló Seltzer. Y agregó que esa evaluación es necesaria, dado que el valor base que cada productor requiera variará de acuerdo a factores como la distancia del campo con los puertos o el hecho de trabajar en campo propio o alquilado. "Por esto es imposible dar un consejo genérico que indique vender un porcentaje x de la cosecha a un determinado valor, porque cada situación necesita un análisis a medida y porque el precio que hoy puede parecer bueno en una semana puede ser genial o desastroso".

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *