6 de febrero de 2010 08:25 AM
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¡Abracadabra!: el trigo, de cereal a grano exótico

A estas alturas de los acontecimientos sería un error negar la capacidad transformadora del kirchnerismo.

Casi todo lo que pasa por sus manos sufre una profunda transformación al punto de no dejar rastros del original. El Banco Central, por ejemplo, va camino a perder la autonomía que es el único reaseguro que importa para defender el valor de la moneda. Eso sí, se seguirá llamando Banco Central pero en el fondo será otra cosa. Lo mismo le ocurrió al Indec, reconvertido en un lugar más apropiado para artistas que dibujan los precios que para estadísticos que los miden. O con la Oncca, que abandonó sus funciones originales de control comercial y transparencia en la comercialización de carne para convertirse en el organismo que realmente cuenta en el manejo de la política: el que tiene la zanahoria, las compensaciones, y el garrote, los permisos de exportación. No sólo transformó las instituciones, también convirtió a las relaciones con otros países en una comedia de desplantes y malentendidos que nos condenan al aislamiento. ¿Se puede tomar como una excepción el último plantón presidencial a la gira por China? Si el tamaño del faltazo es proporcional al intercambio comercial con la potencia asiática, que ya superó los 13.000 millones de dólares cuando en el 2004 era de 4000 millones de dólares, estamos en problemas. Y vale recordar que la soja es el combustible de esta relación con exportaciones por 3500 millones de dólares. Está claro que la lista de objetos modificados por el kirchnerismo es bastante extensa. Sin embargo, nadie llegó ni siquiera a sospechar que la capacidad del Gobierno de transformar las cosas alcanzaba a la botánica. En efecto, el trigo dejó de ser un cereal que el productor podía vender y hacerse de dinero en 48 horas. Ahora, gracias a los desatinos de la política de intervención, se transformó en un grano exótico al que hay que encontrarle un comprador. Antes de que se destruyera el mercado, la única preocupación de los agricultores argentinos, como los de cualquier país del mundo, consistía en obtener el mejor precio posible por su cosecha de trigo. La comercialización y entrega la tenían asegurada. Pero ese "privilegio" acaba de perderse. Por lo menos en la Argentina habrá que revisar la clasificación taxonómica que el botánico Charles Linneo y sus seguidores efectuaron con el trigo. Lo más conveniente, por lo menos durante la gestión kirchnerista, sería encontrarle al trigo un lugar junto a las especialidades, cercano al amaranto o a la quinoa. El acuerdo que el 13 de enero firmó la Mesa Provincial Triguera intentaba comprometer la compra de 1,5 millones de toneladas de la molinería y de 250.000 toneladas de la exportación para pagar a los productores el precio lleno (cotización internacional menos los gastos de comercialización y retenciones). Hasta el momento el acuerdo no ha demostrado otra cosa que ser un gasto de papel, de tinta y del tiempo de los firmantes. Tal como sucedió con los acuerdos anteriores. Días atrás el intendente de Tres Arroyos, Carlos Alberto Sánchez, por presión de los chacareros y el comercio local, le envió una carta formal al ministro de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires, Ariel Franetovich, para informarle que no hay compras de trigo. La situación financiera del sudoeste bonaerense es desesperante. Los productores reclaman la apertura de la exportación para que se pueda formar un mercado y aparezcan las compras. La respuesta de los funcionarios parece sacada de un manual de la peor de las burocracias: piden un listado de productores con los volúmenes de trigo que disponen para vender. ¿No es suficiente con todos los registros de la AFIP y la Oncca? El rechazo de las entidades no se hizo esperar. Para la Federación Agraria Argentina (FAA) "el precio y la comercialización del trigo no pueden estar sujetos a componendas políticas; ni los productores depender de la lapicera de Guillermo Moreno para cobrar lo que les corresponde". La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) no se quedó atrás al adjetivar el rechazo, "condicionarán el futuro de esos productores con la devolución de favores al mejor estilo mafioso". Por su parte la Sociedad Rural de Pergamino no sólo se negó a informar al Estado "con las vergonzosas listas" sino que "condenaron a otras entidades que están brindando estos datos". Demasiadas trabas, demasiadas complicaciones, demasiadas situaciones disparatadas En pocos semanas y con estas reglas el maíz espera su turno. ¿Se convertirá también en otro grano exótico?

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