6 de febrero de 2010 08:23 AM
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Ventajas de las hierbas medicinales

De gran interés están siendo utilizadas cada vez con mayor intensidad las plantas medicinales, en otros sitios denominadas también aromáticas y condimentarias por importantes virtudes culinarias

Alcaloides: son sustancias nitrogenadas- contienen una molécula de nitrógeno que pueden mostrarse muy activas incluso a pequeñas dosis. Existen varios tipos de alcaloides, algunos con una determinada toxicidad, por lo que es preciso conocer las contraindicaciones de la planta en cada caso. Facilitan diferentes funciones en nuestro organismo y muchas veces van asociados a ácidos orgánicos y taninos. Los alcaloides son responsables de la acción protectora que el boldo ejerce sobre el hígado, o de la acción tonificante de la avena y el hidrastis

. Glucósidos: son componentes químicos muy activos. Para que actúen en nuestro organismo es indispensable que sus moléculas sean descompuestas por la acción de una enzima no azucarada llamada genina. Existen diferentes tipos de glucósidos, con propiedades específicas

. Antocianinas: aportan la coloración azulada, morada o rojiza a flores y bayas. Ejercen una acción antiinflamatoria, antiséptica y vaso protectora. Los encontramos en el arándano, el rosal y la zarzamora.

. Antraquinonas: ejercen su acción sobre los intestinos con un efecto laxante y purgante destacado. Son digestivas y equilibran las funciones del hígado y la vesícula. Aloe, paciencia, sen y ruibarbo chino son especialmente ricas en esta sustancia.

. Glucósidos cardiacos: ejercen una acción directa sobre el corazón, regulando el ritmo cardiaco y aumentando la fuerza de las contracciones. Son ideales para personas con problemas coronarios, pero deben administrarse bajo supervisión médica. La digital es la planta clásica de este grupo.

. Glucósidos cianogénicos: en pequeñas dosis tienen un efecto sedante y antiespasmódico, pero en dosis altas pueden ser tóxicos. Están presentes en el cerezo negro americano y el sauco.

. Flavonoides: su función más destacada es la de reforzar la pared de los capilares, por lo que son muy útiles para mantener una buena circulación sanguínea. Son responsables de las propiedades antihemorrágicas, diuréticas y antiinflamatorias de muchas plantas, como el espino blanco, la bolsa de pastor, el abrótano hembra, el castaño de indias y el hisopo.

. Saponinas: las hay en dos tipos, tripenicas y esteroidales. Tienen un efecto expectorante y diurético y se encuentran en muchas plantas como el gordolobo, la polígala, la primavera, el regaliz y la saponaria.

. Cumarinas: hay de diversos tipos y son anticoagulantes, venotonicas, antiespasmódicas y antibióticas. Se encuentran en plantas como la bardana, el rusco, el castaño de indias, el viburno, el meliloto, el hinojo y el apio.

. Taninos: son producidos por la mayoría de las plantas y se localizan en la corteza. Tienen un fuerte efecto astringente y antihemorrágico, que favorecen la reducción de las inflamaciones y la cicatrización de las heridas. En dosis pueden llegar a impedir la absorción de las sales minerales, por lo que no deben tomarse plantas ricas en taninos durante largos periodos. Nogal, roble, castaño, bistorta, madroño, ulmaria, agrimonia y tormentila contienen abundantes taninos.

. Ácidos orgánicos: existen de diferentes tipos como los ácidos oxálicos, los ácidos grasos poli insaturados ( linoleico y gamma-linolenico, presentes en la onagra y la borraja) y el ácido salicílico. Este último se destaca por su potente poder analgésico y antiinflamatorio y está presente en plantas tan diversas como el sauce blanco, el tomillo, la primavera, la mejorana, el pensamiento y la pulmonaria

. Principios amargos: son sustancias diversas que tienen en común su intenso sabor amargo, capaz de estimular la secreción de las glándulas salivares y regular las funciones del sistema digestivo. Contienen estas sustancia el laurel, el ajenjo y la genciana.

El amor por las plantas

El amor por las plantas va, por supuesto, mucho más allá de los usos que se puedan hacer de ellas como remedios curativos.

Conocer las plantas y distinguir las distintas especies en nuestros paseos por el campo es una buena manera de penetrar en los secretos fascinantes que nos tiene reservado la Naturaleza y que escapan a una mirada superficial, que no atiende a los matices. El paisaje vegetal, muy lejos de ser uniforme y aburrido, cambia sin cesar a lo largo no sólo de las estaciones, sino de los meses e incluso de las semanas. Árboles y arbustos están siempre, pero la mayoría no dejan de mudar su aspecto. Las plantas herbáceas, por su parte, siguen un ciclo vital distinto si son anuales, bienales o perennes (con numerosas excepciones en cada caso), pero en algún momento del año avisan de su bella presencia al florecer, y acabaran culminando su función como seres vivos posibilitando la dispersión de sus semillas.

Por poco que nos fijemos, comprobaremos que el paisaje no será el mismo en febrero, cuando empiezan a florecer los cerezos y los almendros, que un mes después, cuando los campos se inunden de amapolas y fumarías, y los bosques y matorrales mediterráneos se vean bordeados de las matas floridas de las jaras y los brezos. Las borrajas, las collejas, la bolsa de pastor y las perpetuas de nuestros paseos de abril y mayo, se verán sustituidas por milenramas, hinojos y malvaviscos cuando entremos ya en el verano, o por zanahorias silvestres, oréganos, achicorias, artemisas y conizas cuando esté ya muy avanzado. Y en otoño aún serán muchas las plantas que nos llamaran la atención, sea con la oferta de sus frutos, o con su floración prologada o tardía, como es el caso de la aromática ajedrea, del cólquico, de la ubicación olivarda, del caliento o del narciso de otoño. Tampoco serán las mismas las plantas con las que nos tropecemos en las estepas, en los bosques, en las dunas y en las montañas. En cada hábitat nos sorprenderán las formas y colores más diversos. Conocer la naturaleza es amarla y si la amamos contribuiremos a protegerla.

Este diccionario de Barcelona, pretende ser un homenaje a esas personas que hacen de las plantas una forma de vida, desde los estudiosos y científicos a los aficionados que salen cada fin de semana a observarlas, a los que las recrean en sus dibujos y sus fotografías, pero muy especialmente a los herbolarios de ahora y de siempre, que han sabido trasmitirnos la confianza en sus múltiples aplicaciones reparadoras.

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