7 de febrero de 2010 18:29 PM
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La gente se preocupa por saber qué es lo que come

La información y el etiquetado de los alimentos son claves para competir en los mercados globales. Una experta de la FAO dice que los consumidores son cada vez más exigentes

Un nuevo libro sobre el etiquetado de los alimentos pretende ayudar a los productores a clasificar sus mercancías de forma más precisa y ayudar a los compradores a escoger las opciones más saludables. La nutricionista de la FAO, Janice Albert, autora del trabajo “Innovaciones en el etiquetado de alimentos”, explica que los consumidores dedican cada vez más tiempo a conocer los alimentos que consumen.Se fijan en el tipo de grasas que contienen y las calorías que aportan. Les interesa averiguar la forma en que se cultivaron (en el caso de los granos), se criaron (ganadería, porcinos y pollos) y se procesaron esos productos. Y también analizan la presencia de sustancias que pueden desencadenar reacciones alérgicas.Estas tendencias globales son claves para los países que producen alimentos. En esta entrevista, Albert cuenta las últimas tendencias en la trazabilidad y seguridad de los alimentos.- ¿Apoyan los fabricantes el etiquetado de los alimentos?- Cuando se trata de un etiquetado voluntario que entra dentro de la comercialización, sí, ya que les ayuda a vender sus productos y favorece su imagen. Las empresas pueden ser más reacias a las etiquetas obligatorias, cuando se les requiere especificar los ingredientes, cantidades y otros detalles que no resultan atractivos para los consumidores. El etiquetado es importante igualmente para los productores alimentarios que desean proteger el nombre y la reputación de sus productos. Durante siglos, los quesos y vinos de Europa han recibido denominaciones asociadas a determinadas áreas geográficas, como por el ejemplo el “champagne”. Hoy en día, los productores de café y té, entre otros productos, hacen lo mismo en Asia y Latinoamérica.- ¿Qué tipo de información se encuentra en una etiqueta alimentaria?- Normalmente encontramos una lista de ingredientes y cantidades, algunas indicaciones sobre fechas, instrucciones sobre cómo preparar o conservar el alimento y los datos de contacto del productor. Algunos países incluyen en sus etiquetas información sobre el contenido en nutrientes.- ¿Qué ventajas aporta esta herramienta?- Contar con etiquetas claras ayuda a la gente a comparar y entender las diferencias entre productos alimentarios. Por ejemplo, dos cereales para el desayuno pueden parecer iguales, pero uno puede contener mucha fibra y el otro mucho azúcar, y por ello son en realidad diferentes desde un punto de vista nutricional. Las etiquetas pueden además proteger a la gente que tiene problemas concretos de salud. No se puede saber a simple vista si un producto contiene frutos secos o una cantidad elevada de grasas saturadas, pero para alguien que tenga una alergia grave a los frutos secos o una dolencia cardiaca, se trata de una información de vital importancia. La gente necesita información sobre cómo preparar los alimentos de forma adecuada para garantizar su inocuidad. Las etiquetas ayudan también a elegir opciones que reflejan sus preferencias, como productos de “comercio justo” o que forman parte del patrimonio cultural.- ¿Cómo saben los consumidores que las etiquetas son correctas y fiables?- Se trata claramente de un reto para las autoridades, que tienen que garantizar que la información del producto no es engañosa. Existen organismos independientes que certifican la exactitud del etiquetado y los gobiernos pueden imponer sanciones legales en caso de información falsa.- ¿Son conscientes los consumidores de las ventajas del etiquetado? ¿Comprenden cómo leerlo?- La gente se lamenta de la dificultad de comprender etiquetas complejas, por lo que podrían desaprovecharse sus ventajas potenciales. Se están haciendo esfuerzos para simplificar las etiquetas y que se puedan leer y comprender fácilmente. Los consumidores se ven además confundidos cuando existen muchos tipos de etiquetas en el mercado, lo que hace disminuir su confianza en el etiquetado. Idealmente, necesitamos armonizar las normas de etiquetado para que la información del producto sea coherente, y más fácil de entender para la gente. Con la globalización del comercio, los consumidores ven etiquetas de otros países que pueden no entender o carecer de importancia para ellos. Se necesita tiempo y educar al público para entender el uso de etiquetas, pero a poco que se les enseñe, pueden convertirse en un elemento habitual en la compra de alimentos.- ¿Cuáles son las últimas tendencias?- Crece muy rápido toda la gama del etiquetado orgánico. Estas etiquetas comenzaron como una iniciativa del sector privado, y todavía son organismos privados los que certifican que un producto ha sido elaborado con métodos orgánicos. Sin embargo, en algunos países y regiones, las agencias gubernamentales han desarrollado etiquetas que los productores orgánicos pueden utilizar. El etiquetado ecológico es otra tendencia dentro de las iniciativas voluntarias. Algunas personas están dispuestas a pagar más por productos cultivados con un mínimo impacto en el ambiente. En este caso existen incentivos comerciales para productores que emplean prácticas respetuosas con el ambiente. Las empresas pueden ser más reacias a las etiquetas obligatorias, cuando se les requiere especificar los ingredientes

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