9 de febrero de 2010 07:57 AM
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Apicultura, una sociedad perfecta

Félix Rodríguez de la Fuente decía que "...unos individuos que hace seiscientos millones de años descubrieron algo tan importante como es vivir en una sociedad perfecta, coordinada, donde, prácticamente, el deseo de todo individuo es trabajar para la comunidad porque la comunidad es la vida y es la única manera de sobrevivir". Ahora cuando se cumple el 30 aniversario de su fallecimiento, la fundación que lleva su nombre le da continuidad a su mensaje. El coordinador del programa RuNa, José F. Gómez Sánchez nos escribe: ...

Tradicionalmente en el mundo mediterráneo el manejo de las poblaciones de abejas para la producción de miel y otros subproductos florales ha tenido gran importancia social, cultural y sobre todo económica. La apicultura como actividad, se fue gestando históricamente durante un periodo comprendido entre los 8.000 y 4.000 años antes de cristo si bien desde épocas anteriores, algunos asentamientos humanos en la península ibérica ya se habían preocupado de llevar a cabo una recolección silvestre de panales de miel, incidiendo de manera notable sobre las poblaciones de abejas silvestres. En este periodo, se pasó de ejercer una recolección propiamente dicha, a proporcionar a las abejas un habitáculo, manufacturado con diversos materiales, para que estas pudiesen anidar y construir los panales en su interior. El desarrollo de dicho recipiente, denominado con posterioridad colmena, permitió ubicar las colonias de abejas en lugares cercanos y accesibles de cara a cosechar con mayor facilidad la miel y otros sub-productos apícolas. Nos encontramos pues ante una actividad de gran importancia histórica en el mundo mediterráneo, y con una especie, la abeja melífera (Apis mellifera), cuya función dentro de la economía rural ha estado estrechamente unida al desarrollo de sus sociedades. Y, ¿si las abejas desaparecen?En el contexto actual de impulso de la multifuncionalidad y diversificación económica de los territorios rurales, la apicultura presenta un papel clave de cara a la gestión sostenible del territorio con una clara orientación de viabilidad económica para el futuro. En este sentido cabe destacar el importante papel que juegan las abejas como elementos esenciales en todos los ecosistemas, para lo cual debemos acercarnos a los mismos con una visión global y tratando de entender la naturaleza como una gran red en equilibrio formada por pequeños nodos que tienen su propia función y que están interconectadas entre sí. Las abejas son una pieza más en los ecosistemas y en su continuo periplo de flor en flor, recogen y dispersan el polen, convirtiéndose en un eslabón esencial en el ciclo vital de más del 80% de nuestras plantas con flores. Como consecuencia de la desaparición de las abejas, si las plantas dejaran de producir frutos, muchas especies de aves y mamíferos perderían variabilidad de recursos alimenticios y se producirían alteraciones importantes en sus poblaciones, lo cual traería consecuencias dramáticas en los ecosistemas que las sustentan. El valor ecológico de la polinizaciónPor este motivo el gran valor ecológico de las poblaciones de abejas con su importante función polinizadora debiera sin dudas ser divulgado en la sociedad de manera urgente. En este sentido si la apicultura tomara conciencia del valor del capital natural que gestiona en el contexto de su actividad, sería esperable que fueran los propios apicultores en el medio rural quienes tuvieran la responsabilidad social de favorecer la conservación de la naturaleza con mucha más eficacia, convirtiendo así la apicultura en una actividad crucial desde el punto de vista ecológico, social y económico. En definitiva se hace necesario, de cara al futuro, potenciar la biodiversidad a través de actividades como la apicultura en el contexto de diversificación de la economía, acompañadas de una revalorización general de la economía del medio rural. Se trata de este modo de aportar con todo ello soluciones de futuro para la conservación de la naturaleza y las coyunturas económicas adversas de una realidad, el mundo rural, que aglutina al 80% del territorio nacional. Es de crucial importancia, por tanto, dar valor, en este contexto de sostenibilidad a una actividad como la apicultura que fomenta la producción de un alimento saludable y básico en la dieta mediterránea y que contribuye al desarrollo económico de los territorios rurales donde se ubica, promocionando a su vez la conservación de ecosistemas con presencia de especies amenazadas y de alto valor ecológico. Dr. José F. Gómez Sánchez, es coordinador General del Programa RuNa de la FundaciónFélix Rodríguez de la Fuente, doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid, profesor Titular del CSEU La Salle de la Universidad Autónoma de Madrid.

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