7 de noviembre de 2009 03:32 AM
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Uruguay ya se parece a Balcarce

Con el impulso de los argentinos, las tierras uruguayas tienen la mejor tecnología y muy buenos rindes

"Parece Balcarce". El comentario de uno de los 120 técnicos y productores argentinos que cruzaron el charco la semana pasada, para acudir a una convocatoria de Nidera para ver trigo y soja, resumió el sentimiento de todos. Los densos trigales que cubren las cuchillas uruguayas, saliendo de Colonia hacia el norte, ondulan ya espigados y preludiando un cosechón. Será récord. Tanto, que las exportaciones uruguayas posiblemente superen a las argentinas en el 2010. Es cierto, este año el clima acompañó, y aquí de nuevo falló. Uruguay está bien provisto de agua, con excedentes en buena parte del territorio. Pero el boom agrícola no es solo consecuencia de las lluvias. La llave del progreso es el cambio tecnológico, que en buena medida fue impulsado por los argentinos que desembarcaron en busca de alquileres más baratos. Vinieron con la siembra directa, la fertilización, la genética, algunos con sus contratistas, otros apoyándose en los productores uruguayos. Se armó en tiempo vertiginoso un poderoso cluster agrícola.Las exportaciones de trigo en el 2008 totalizaron 126 millones de dólares. Ese año se proyectan en 242, el doble. Y en el 2010 el saldo exportable será de 1,7 millones de toneladas, que a un valor de 200 dólares, permitirían ingresar 350 millones de dólares.Esto es consecuencia del rinde promedio, que superará holgadamente los 3.000 kilos por hectárea, con una superficie sembrada de 700.000 hectáreas.Hace cinco años, Uruguay importaba trigo. Ahora mira al mercado brasileño, que tiene que importar de Francia porque Argentina está en falta. Buen negocio.Pero todavía no se le arrima a la soja, que arrancó en el 2002 y este año -a pesar de la sequía- superó por primera vez al tradicional arroz, para ponerse en la vanguardia de las exportaciones agrícolas, con 456 millones de dólares. Tanto en trigo como en soja, la genética argentina juega un rol importante en la expansión. Por eso el interés que despertó la jornada de Nidera, que tuvo dos etapas: por la mañana, el breeder de soja Rodolfo Rossi detalló las características del campo uruguayo, justificando la elección de las variedades adecuadas a partir de la amplia paleta que exhibe la empresa. Por la tarde, los asistentes se trasladaron a 15 kilómetros de la localidad de Mercedes, en pleno centro productivo de la agricultura uruguaya. Allí -en el mismo campo donde se desarrolla la Agroactiva-, Nidera presentó su programa de variedades comerciales de trigo (Ver Semillas…). Fue una excelente oportunidad para tomar contacto con los protagonistas de esta gran transformación del agro oriental. Con un perfil netamente ganadero, siempre la agricultura fue considerada una actividad poco atractiva. Sin embargo, ya a fines de los 90 había productores como Marcos Guigou, que se había largado a hacer trigo, maíz y soja con buenos resultados en Dolores, a pocos kilómetros de Fray Bentos. Es sin duda la zona núcleo del Uruguay. A poco andar, Guigou buscó una alianza estratégica con un grupo argentino (Los Grobo). Así nació Agronegocios del Plata (ADP). Hoy siembran más de 50.000 hectáreas en todo el país.Pero no son los más grandes. El Tejar ya va por las 100.000. "En 2004 habíamos arrancado con 7.000", afirmó Ignacio Damonte, el joven ingeniero agrónomo uruguayo responsable de producción y tecnología de la filial oriental. Un 50% es cubierto por cereales de invierno (trigo y cebada) y la otra mitad por cultivos de verano, en especial soja, seguida por el sorgo. También hacen algo de semilla forrajera (raigrás). "Estamos en 17 de los 19 departamentos del Uruguay", afirma, convencido de que hay mucho potencial a descubrir. "El principio es el mismo que nos permitió la expansión en la Argentina: la siembra directa, el armado de las rotaciones y una estructura mínima". Hacen todo con contratistas. Martín Tezanos Pinto es también ingeniero agrónomo y maneja los sembrados de Cleamar. También arrancaron en 2004 con 1.500 hectáreas y ya van por las 10.000. "El cambio es impresionante. Cuando llegamos, las cosechadoras no tenían cabina. No había contratistas profesionales. Eran productores "medianeros" (que sembraban a porcentaje) que salían a hacer changas". Asegura que ahora la mayor parte se convenció de que es mejor negocio dedicarse a dar servicio que a hacer una mala agricultura. Hoy proliferan las cosechadoras con cabina, aire acondicionado, GPS, monitor de rendimiento."Al principio nos miraban con resquemor, pero rápidamente vieron que había oportunidades nuevas que podrían aprovechar, y en eso están", resumió.

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