12 de junio de 2012 00:23 AM
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El trigo en un período preocupante

SUENA extraño, pero el trigo está comenzando a perder terreno en la agricultura del sudoeste de la provincia de Buenos Aires, donde ha tenido, hasta ahora, uno de sus principales centros productivos. La calidad del cereal recogido en los campos de la zona de influencia del puerto de Bahía Blanca es reconocida por los expertos, […]

SUENA extraño, pero el trigo está comenzando a perder terreno en la agricultura del sudoeste de la provincia de Buenos Aires, donde ha tenido, hasta ahora, uno de sus principales centros productivos. La calidad del cereal recogido en los campos de la zona de influencia del puerto de Bahía Blanca es reconocida por los expertos, inclusive por los compradores de nuestro principal cliente, Brasil, que lo requieren para satisfacer las necesidades de los molinos de aquel país.

LAS dificultades para comercializar el trigo, como ha acontecido en las últimas cosechas –afectadas, para colmo de males, por frecuentes períodos de sequía–, terminan por desalentar la acostumbrada labor
de los chacareros. Es por ello que para la campaña que acaba de iniciarse se vaticina una merma de alrededor del 20 al 25 por ciento en la superficie, según los distritos que se consideren. Se trata, en suma, de una caída que se extiende al resto del área triguera nacional.

CONSIDERADO un virtual monocultivo en estas latitudes, el trigo está resignando terreno en manos de otras alternativas, aunque se ninguna manera pueda suponerse que, al menos en el corto plazo, ellas abarcarán la misma superficie que el citado grano ha tenido históricamente. La cebada es, de momento, la principal variante a que apelan algunos productores, dado que su cotización es atractiva y existen posibilidades
concretar de negociación.

ASIMISMO, aparece la colza como otra opción. Una semana atrás, en oportunidad de celebrarse una jornada sobre cultivos alternativos para el sudoeste, en la Universidad Nacional del Sur, la ingeniera Liliana Iriarte, de la Chacra Experimental Integrada Barrow, expuso minuciosamente las características, las virtudes y las posibilidades de la colza en esta zona. Y de sus palabras se desprende que, en realidad, los agricultores
podrían encontrar en ella un nuevo recurso para explotar.

TRES Arroyos y su área de influencia es el área donde la colza tiene mayor difusión, de modo que bien podría extenderse a otros distritos vecinos, donde ya algunos agricultores la han incorporado a sus actividades anuales. La colza tiene la característica de ser una oleaginosa pero con un ciclo similar al del trigo, además de contar con un escenario propicio, no solo para su aceite sino también por el destino de participar en la fabricación de biocombustible. Por último, no está afectada por retenciones.

DE ACUERDO con lo expresado por la citada experta, los rendimientos alcanzados en campos tresarroyenses llegaron a los 2.800 kilogramos por hectárea, volumen suficientemente atractivo como para despertar mayor interés entre los productores. Lo cierto es que, simultáneamente con el surgimiento de esta y otras alternativas, el trigo pierde gravitación. Cabe esperar que ese decaimiento sea apenas pasajero, por la relevancia que siempre ha tenido como distintivo de la agricultura argentina .

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