10 de febrero de 2010 07:31 AM
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Por qué ha sido tan grande la suba del precio de la carne

La carne ha aumentado notoriamente de precio en los últimos meses y se ha convertido en un producto prácticamente suntuario para los  ya desgastados bolsillos de los consumidores de todo el país. Cabe entonces preguntar por qué, cuáles son las causas que han provocado semejante panorama, tan sensible para una población tan habituada al consumo de bifes, milanesas, asado y demás.

Consultado por EL PUEBLO, el coordinador departamental de Fucofa, Marcial Buiatti, indicó que el fenómeno obedece principalmente a la escasez relativa de hacienda, derivada sobre todo de los errores en las políticas implementadas en los últimos años por el gobierno nacional. También influyó, según dijo, la sequía del año pasado y las inundaciones actuales, pero recalcó que los factores climáticos sólo adelantaron o desencadenaron problemas que ya se veían venir.Habló además de la influencia de cierto grado de monopolización en algunos eslabones de la comercialización. Y descartó que sean las exportaciones las que lleven al alza al precio doméstico. De todos modos, estimó que los precios se van a corregir en un plazo no demasiado largo, ya sea por una disminución en el consumo o bien por una posibilidad impensable hasta no hace tanto: la importación de carne desde Uruguay o algún otro país limítrofe. Malas políticasSegún Buiatti, los elevados precios de la carne tienen su origen, básicamente, en una baja en el stock ganadero, provocada a su vez por las erróneas políticas implementadas por los Kirchner en los últimos años.   Sostuvo, en ese sentido, que el gobierno se dedicó a enfrentar a  la “oligarquía vacuna”, pese a que en el caso de Entre Ríos, el 95% de los ganaderos cuenta con menos de 500 cabezas y el promedio es de 145 por productor.  “¿Entonces de qué oligarquía hablan?”, cuestionó.Opinó además que si las autoridades nacionales hubieran estado atentas, se habrían dado cuenta que esto iba a ocurrir. “Pero el gobierno es autodidacta, así que nunca escuchó al sector ni a técnicos ni a nadie”. “Lo único que hizo fue control de precios, que no es una medida de fondo sino que sólo sirve en el corto plazo. Y cuando quisieron hacer otra cosa ya estaban desbordados”, enfatizó. Por otra parte, dijo que el gobierno habla de “políticas de redistribución” pero “siempre subsidia al más fuerte, a las grandes empresas”, tanto en la industria láctea, como la avícola y la molinera. Y lo mismo pasa, en el ámbito de la ganadería, con los feedlots: “beneficia a algunos importantes pero no a los pequeños y medianos”. “Los planes de subsidio a los productores no generaron ningún resultado. Sólo se distribuyó mal un montón de plata que no sirvió para corregir nada”, acotó. Cuestionó además la recurrente actitud del gobierno de actuar en contra de algún sector para después subsidiarlo por el mal que le ha inflingido. “Genera un problema y después busca arreglarlo con subsidios que al final no solucionan nada”, subrayó.

Así, en definitiva, los valores de la carne en Argentina se acercan a los de Europa. “Se están pagando las consecuencias de medidas como el cierre de exportación y la completa incertidumbre padecida por el sector los últimos años. Estamos sufriendo esas incoherencias”, sostuvo.– ¿También la cadena de comercialización tiene responsabilidad en los aumentos?
– Sí, claro. Históricamente, la rentabilidad del sector ganadero ha sido del 0% al 3% anual; la de invernada, del 7% al 8%; la de los frigoríficos, del 18% al 22%; y el resto en las siguientes partes de la cadena. – ¿Por qué es así?
– Porque los productores están muy atomizados (en la provincia hay 31.500), mientras que los frigoríficos son muy pocos: en Entre Ríos no alrededor de 30, y tienden a concentrarse aún más. Así, las reglas de juego son impuestas por el que compra, no por el que vende. – ¿El nivel de exportación influye en los precios internos?
– No, porque el porcentaje de carne que se destina al exterior es muy reducido. De los 85 kilos por habitante que se producen al año en Argentina, 74 van al mercado interno y sólo 11 kilos al exterior.  – ¿Por qué el precio de la carne varía mucho de acuerdo al lugar donde se la compre?
– Primero, porque hay distintos niveles de carne. Y segundo, por las distorsiones en la cadena de comercialización. – ¿Es posible que la disminución en el stock tenga que ver con el abandono de la ganadería por parte de muchos productores?
– Sí, puede ser. Y eso tiene que ver con las malas políticas. El productor que hace ganadería con praderas no tiene compensaciones: sólo ha recibido algún plan insignificante. Pero sí hubo subsidios para feedlots. Ese tipo de cosas invitan a irse a la soja. – El pasaje desde la ganadería a la agricultura, ¿no es una tendencia global?
– Puede ser, pero creo que si se hubiesen tomado las medidas adecuadas, no se habría llegado a la actual situación. También debe tenerse en cuenta que el 90% de los ganaderos lo es por sentimiento. Ellos resisten porque aman lo que hacen, porque tiene pasión por su trabajo. Si sólo tuvieran en cuenta los números, hace rato que habrían abandonado, y la disminución de la hacienda sería mayor. –  ¿Seguirán altos los precios?
– No, creo que se van a corregir, ya sea por una baja en el consumo (algo que ya ocurrió en los 90) o porque con estos valores va a ser factible importar carne desde Uruguay. También podría ingresar hacienda desde países como Bolivia o Paraguay, lo cual podría derivar en el problema adicional de los riesgos sanitarios. Además, los valores actuales tienden a estimular la producción, lo que también contribuirá a reducir los precios.Números* En la Argentina se consume un promedio de 74 kilos de carne por habitante al año. Pero es muy probable que los recientes aumentos de precios hayan provocado una reducción de esa cantidad. * El stock de hacienda ha disminuido en la provincia y en el departamento. “Hace dos años, en Entre Ríos había casi 5 millones de cabezas, y ahora habría 4,3 millones. Y en Villaguay, hubo una baja desde 485.000 a menos de 400.000”. * De los 85 kilos por habitante que se producen en Argentina, 74 se destinan al mercado interno, y sólo 10 o 12 se venden al exterior. “La exportación no representa un porcentaje significativo. El mejor cliente para el productor es el consumidor interno”, dice Buiatti.  * “El gobierno provincial recibió 20 millones de pesos para beneficiar la producción de 5 millones de vacunos. Eso equivale a 4 pesos por cabeza. Ningún productor va a decidir apostar a la ganadería por esos 4 pesos. Si se queda es porque el ternero pasó de costar $ 400 hace seis meses a valer $ 1200 hoy”. * Del total de 3800 productores ganaderos del departamento Villaguay, sólo 100 recibieron compensaciones. El resto, nada.

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