11 de febrero de 2010 21:37 PM
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Biodigestor aeróbico

El suelo puede darle al agricultor muchas satisfacciones, sin embargo, si el hombre no le devuelve al suelo lo que este le da, practicando técnicas de manejo, como la siembra directa e incorporación de nutrientes, esta tierra se degradará y al final no servirá. La utilización de un biodigestor aeróbico para la incorporación de nutrientes en suelos altamente degradados es una interesante práctica que puede ayudar a los productores.

Básicamente, el biodigestor aeróbico trabaja con el oxígeno, acelerando la fermentación del estiércol; sin embargo, para lograr esto se utiliza un cóctel de microorganismos los cuales se alimentan y multiplican a través del estiércol, descontaminan el caldo preparado y producen finalmente un bioabono que será utilizado en el suelo altamente degradado.
Para lograr este proceso, es importante que el productor o el técnico conozca con que microorganismos debe trabajar y el ciclo de los mismos, ya que estos cuentan con cuatro fases: la primera fase es la de latencia; la segunda fase es de crecimiento logarítmico; la tercera fase es de crecimiento menguante y la cuarta fase es la endógena.
El proceso de producción del bioabono lleva su tiempo, si nosotros partimos de la utilización de estiércol nuevo de gallina recién recolectada, se deberá esperar entre 35 a 40 días antes de su utilización en el suelo. Si la gallinaza ya lleva cierto tiempo de estacionamiento, el proceso de biodigestión puede durar menos, aproximadamente 20 días. Posteriormente se aplicará el líquido vía riego a razón de 25 litros por hectárea en suelos altamente degradados.

CÁMARA DE BIODIGESTIÓN

La cámara de biodigestión aeróbica es el lugar donde se realiza la preparación del bioabono, el mismo puede tener una dimensión aproximada de 3.6 metros cúbicos, tiene una altura de 1,10 metros, pero se carga hasta 1 metro para evitar desbordes.
Dentro de la cámara de biodigestión, se encuentra un tubo filtro de 30 centímetros de largo, este debe estar envuelto por un lienzo; con eso se ayudará a un filtrado más fino del caldo y que a su vez no obstruirá los goteros.

CARGADO DE LA CÁMARA

Primeramente, se cargará el estiércol de gallina dentro del biodigestor hasta un tercio de la capacidad, o sea, hasta unos 30 centímetros.
Posteriormente, una vez que se culmine con el llenado de la gallinaza, se procederá a cargar agua dentro del mismo lugar hasta llegar a 1 metro, y finalmente se le incorporará el cóctel de microorganismos. En el mercado nacional hay dos productos disponibles que realizan esta tarea de convertir la gallinaza en bioabono.

CÓMO SE DISTRIBUYE EL BIOABONO

Para la construcción del biodigestor aeróbico, este debe tener una caída de aproximadamente 3 centímetros, de tal forma que cuando se distribuya el líquido, esto pueda hacerse rápidamente por gravedad, y con la ayuda de mangueras repartidas en la tierra.
Una vez que se utilice todo el bioabono líquido en el suelo degradado, quedará dentro del biodigestor el gabazo o resto del estiércol, el cual puede ser utilizado para la preparación del compostage. Se puede construir una nueva cámara fuera del biodigestor y allí se le incorporan lombrices para la obtención del biohumus.

PREPARACIÓN DEL CALDO

Para la preparación del caldo, se deben utilizar en una ración de 40 gramos del cóctel de microorganismos por cada m3 de estiércol; además deben ser agregados 4 gramos de azúcar y 400 cm3 de agua que deben estar a una temperatura de 32 ºC.
Para incorporar las bacterias al biodigestor, debemos despertarlas, aquí entran a actuar el agua y el azúcar, que podría calentarse poniendo el recipiente al sol y controlando cada tanto con un termómetro hasta llegar a los 32 ºC. Por cada tonelada de gallinaza, necesitamos 400 cm3 de agua a la temperatura mencionada, los 4 gramos de azúcar y 40 gramos del cóctel de microorganismos.

OBJETIVO DEL AGUA Y AZÚCAR

El agua calentada a 32 ºC tiene por objetivo estimular a las bacterias, en tanto que el azúcar que se le incorpora al agua es para que funcione como un nutriente inmediatamente al ir multiplicándose las bacterias. Este preparado se aplica posteriormente al biodigestor.
La carga que se le da al biodigestor es de 1/3 de estiércol de aves, preferentemente de gallinas ponedoras, posteriormente llenamos con agua hasta los 2/3 para terminar se agrega el preparado de microorganismos.

EL PROCESO AERÓBICO

Al reaccionar la materia orgánica, esta se transforma en trióxido de carbono más agua y nuevas células bacterianas se van multiplicando dentro del caldo. Dentro de este cóctel de microorganismos hay varios grupos y, por lo tanto, varios procesos metabólicos que se producirán que a su vez catalizarán muchas sustancias que estarán disponibles para las plantas.
Con este grupo de microorganismos se producirá un bioabono, el cual se incorporará a las parcelas a través del sistema de riego, a su vez también irán bacterias que tendrán un efecto de supresión contra nematodos, ya que muchas de ellas se alimentan de microorganismos patógenos como el rizobio. Otra de las utilidades de este bioabono es reincorporar microorganismos antagónicos (benéficos) anteriormente biodegradados para que puedan controlar a los perjudiciales y así controlar los cultivos.

DIMENSIONES PARA APLICACIÓN

Para la preparación del biofertilizante se utiliza una tonelada de gallinaza   y 2.000 litros de agua. Este preparado se debe utilizar a partir de 21 días a razón de 25 litros por hectárea por día. El horticultor debe tener en cuenta que, para la construcción de un biodigestor aeróbico, este debe guardar relación con el tamaño de su huerta; no debe ser ni más grande ni más pequeño: debe ser justo lo que necesita.

TIEMPO DE APLICACIÓN

Si tenemos una finca de una hectárea, entonces debemos calcular 20 días para el proceso de fermentación en caso de que se utilice estiércol ya predigerido. Si el estiércol es nuevo, se debe esperar entre 45 a 65 días.
A ese tiempo debemos sumarle la cantidad de días que vamos a utilizar dentro del sistema productivo, por eso es conveniente tener 2 ó 3 biodigestores, uno al lado del otro, para que nunca se corte el proceso de provisión de bioabono en la finca.

INCORPORACIÓN DEL CALDO

Una vez que se llena el biodigestor hasta la capacidad de 1/3 con el estiércol de gallina, se hace un pequeño agujero con la azada y en ese lugar se empieza a derramar el preparado de microorganismos hasta formar una pequeña laguna. También podemos llenar la pileta de agua para luego distribuirlos uniformemente.
Una vez que la pileta está llena, debemos mezclar el contenido con un palo para que los microorganismos colonicen todo el estiércol y el proceso de fermentación aeróbica se acelere. Cada biodigestor tiene un filtro que sale fuera del mismo por un sistema de llave de paso que, una vez abierto, se vierte en bidones de 25 a 30 litros para luego ir al sistema de estratificación a raíz de 25 litros por hectárea en suelos altamente degradados.
La utilización del bioabono es mucho más eficiente y más rápida para la recuperación de suelos altamente degradados si lo combinamos con sistemas de siembra directa, o sea, plantas de cobertura y rotación de cultivos.

Miguel Alonzo
Técnico especialista en Producción Agrícola.

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